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El coronavirus agrava el permanente colapso de las urgencias en los hospitales españoles

Pero los expertos advierten: el abarrotamiento de los servicios viene de lejos y es un problema de salud pública. En 2018, hubo 30 millones de visitas a Urgencias en España

Personas con mascarillas.
Personas con mascarillas. Efe

Un 15% de la población utiliza los servicios de Urgencias para recibir asistencia médica. No es un porcentaje alto, pero el problema es que, en ocasiones, lo hace de forma recurrente. Hasta más de diez veces cada año. El coronavirus ha sido la puntilla final de la histórica situación de colapso que viven los servicios de Urgencias de los hospitales españoles, ya desbordados por la gripe.

Con datos de finales de 2018, se produjeron en España 30 millones de asistencias en los servicios de Urgencias hospitalarios y otros seis millones en los servicios de Emergencias, expone Juan González Armengol, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES).

Es una tendencia continua en los últimos 40 años, añade Armengol. “Esta situación era completamente predecible y, en parte, prevenible. El sistema sociosanitario no es eficiente desde la óptica de que funcione de 8 a 3 solo los días laborables. Están las tardes, las 365 noches y los 120 festivos anuales”, sostiene.

Al final, sentencia, “las Urgencias son la red de seguridad del sistema”. Y su colapso, agrega, "un problema mundial de salud pública que puede poner en riesgo la seguridad y la calidad de la atención de los pacientes".

La prueba del coronavirus

La crisis que se está viviendo en la sanidad españolaa costa del coronavirus, no contribuye precisamente a descongestionar unos servicios ya colapsados por la gripe. “Estamos aún con la cola de la epidemia de gripe, más la actividad normal, que es elevada. Si a esto se añade el tema de la “posible” pandemia por Covid19, claro que  ha aumentado el número de atenciones", admite el dirigente de la SEMES.

Además, añade, la actual fase de contención del virus, implica un número elevado de cambios de procedimientos en los protocolos que "afectan a la gestión de estos servicios, y por supuesto, mucho más trabajo para todos los profesionales de las urgencias y emergencias".

Y otro aspecto sobre el que llama la atención: "hay que garantizar que esta asistencia se realiza con las máximas garantías de seguridadpara estos profesionales, que son uno de los principales grupos de riesgo, por riesgo de exposición". 

Miedo al hospital

Curiosamente, también a pie de Urgencias, hay quien constata que, sin embargo, personas que suelen acudir a estos servicios por patologías leves, ahora, por miedo, prefieren no entrar en el hospital ante la posibilidad de un contagio.

“Nos tratan a pisotones; cobramos sueldos que serían indignos en cualquier lugar de Europa", denuncia una médico madrileña

Lo atestigua Itziar Fortuny, del Grupo de Urgencias de AMYTS (Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid) y médico en el Hospital Universitario Infanta Sofía, en la madrileña localidad de San Sebastián de los Reyes, quien, en los pasados días, mantuvo contacto con uno de los pacientes que ha dado positivo.  

Fortuny se subleva cuando habla de una situación que vive en carne propia. Lleva 18, de los 46 años que tiene, encadenando contratos eventuales. “Nos tratan a pisotones, cobramos sueldos que serían indignos en cualquier lugar de Europa. Incluso, en Madrid, cobramos menos por nuestras guardias que residentes de otras comunidades autónomas. Eso sí, se les llena la boca diciendo lo buenos profesionales que somos y lo mucho que valemos para atender el coronavirus” .

Mal uso de Urgencias

“Lo que está claro es que las Urgencias ya estaban fatal antes del coronavirus” afirma rotunda Fortuny. El presidente de la SEMES apunta al fracaso que supone que, cuando se habla de organizar los servicios de Urgencias, las administraciones sanitarias se centren exclusivamente en quien hace "un mal uso" del servicio. Es decir, que acude por algo que no es realmente una emergencia.

"Los 'malos' usuarios, con patologías leves, aunque pueda llamar la atención, necesitan menos del 15% del trabajo de los servicios", dice el presidente de SEMES

"Aquí, y fuera de España, los “malos” usuarios, con patologías potencialmente leves, aunque pueda llamar la atención, necesitan mucho menos del 15% de la carga de trabajo de los servicios y, por lo general, pueden ser fácilmente dados de alta", asegura González Armengol mientras cita datos que se repiten, año tras año, en los barómetros sanitarios que publica el Ministerio de Sanidad.

El problema, asegura, es que son pacientes que acuden al hospital "de forma recurrente, más de 2, 5 o incluso más 10 veces cada año”. Son grupos vulnerables: ancianos, pacientes con patologías previas, niños, pacientes con demencia, con enfermedades psiquiátricas…

Precariedad laboral

Itziar Fortuny no desaprovecha la ocasión para denunciar la precariedad laboral del colectivo. En abril de 2016, su sindicato acudió ante la justicia europea para denunciarlo. El próximo 19 de marzo, el Tribunal de Justicia Europeo se pronunciará por la demanda de sanción por fraude de Ley en la contratación y abuso de eventualidad e interinidad que realizó AMYTS. “Somos unas 200 personas denunciando; el 85 por ciento, con contratos eventuales”, dice la médico. 

Desde la Comunidad Valenciana, Andrés Cánovas, secretario general del Sindicato Médico, alude también a las condiciones laborales: “aquí existe un 30 por ciento precariedad, no solo de interinos, también en guardias de atención continuada y al final el médico está trabajando por las urgencias y las guardias que hace”

Profesionales quemados

“Las Urgencias están hechas para que la esté gente trabajando un año o dos, se queme y se vaya. Tenemos un montón de penosidades más que estamos intentando recoger en un convenio específico”, asegura Itziar Fortuny. 

Sobre la mesa, la médico pone otro tema. Llevan años reclamando la creación de la Especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias, tal y como recoge la legislación española y europea. "Ya estamos en cola con respecto a otros países", dice el presidente de SEMES.

"La época de los 'negreros' quedó atrás hace siglos. Lo decimos personas que estamos en las “trincheras” y que gestionamos servicios", señalan desde SEMES

González Armengol apostilla que los profesionales de Urgencias asumen que es "una prestación sanitaria que consiste en una atención 24/7/365, pero eso es compatible con un planteamiento racional de las cargas y de las condiciones de trabajo". Una conciliación que se vive en otras especialidades. 

"La época de los 'negreros' quedó atrás hace siglos. Y lo decimos personas que estamos en las 'trincheras' y que gestionamos servicios. Y la primera condición para esto es el reconocimiento de los profesionales, vía Especialidad.

Carnet por puntos

“Es un problema multifactorial", apunta desde Canarias el médico Juan Toral, que compagina su actividad en la sanidad pública, con guardias en Urgencias de Atención Primaria, con la privada (urgencias hospitalarias del Hospital perpetuo Socorro en Las Palmas de Gran Canaria).

Para Toral, por un lado, la Primaria "está muy debilitada". Considera que hace falta "invertir y potenciarla para que vuelva a ser el eje sobre el que gire la sanidad pública: la gente ha perdido la fe en el médico de familia al que no consideran un especialista y "fían" su salud a lo que les pueda decir el especialista de turno”.

No ayuda “que pidas cita con tu médico de cabecera y tarden más de siete días en que te vea", advierte desde Canarias el médico Juan Toral

No ayuda, advierte, “que pidas cita con tu médico de cabecera y tarden más de 7 días en que te vea". Si se habla de saturación de los servicios de Urgencias considera "especialmente alarmante" el perfil de las personas que usan. “Vengo tiempo denunciándolo en Twitter. Casi todo son menores de 50 años, que afortunadamente están sanos. Los recursos son limitados (aunque no lo parezcan) por lo que es hora de frenar esto y que cada uno asuma sus actos".

Toral defiende una peculiar medida:hacer un carnet por puntos. “Al igual que el de conducir. Cada año dispones de, por ejemplo, 10 puntos. Si haces un uso lógico y correcto, no te quitan ningún punto: pero si haces un mal uso, en función del grado de "imprudencia" te restarían 1-2 puntos. Si te quedas con 0 puntos, pasarías a pagar por las consultas de Urgencias injustificadas que hicieras...”, detalla.

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