Sanidad

¿En qué consiste el polémico "confinamiento inteligente" del Gobierno de Holanda?

La principal diferencia con España es que el Gobierno holandés no ha obligado en ningún momento a su población a quedarse en casa. Es decir: han recomendando en todo momento el teletrabajo, quedarse en casa y mantener las distancias de seguridad, pero salir a la calle ha estado permitido en todo momento

Mark Rutte, primer ministro de Países Bajos
Mark Rutte, primer ministro de Países Bajos EFE

Holanda se ha convertido en uno de los países europeos con más controversias durante esta pandemia. Desde su falta de solidaridad con el resto de países de la UE, entre los que destacan España e Italia, ante el impacto de la crisis sanitaria del coronavirus hasta su discutido "confinamiento inteligente", el primer ministro, Mark Rutte, se ha convertido en uno de los personajes más criticados estos últimos meses.  

De hecho, hace unos días, la respuesta del ministro de Sanidad, Salvador Illa, a la pregunta de un periodista holandés ocupó numerosos titulares en nuestro país. "Los españoles están en disposición más de dar lecciones que de recibirlas", aseguró el ministro al ser cuestionado por un periodista de la televisión holandesa que por qué España no probaba a poner en marcha un "confinamiento inteligente", como Países Bajos. La respuesta airada que recibió por parte de Illa también se explica si tenemos en cuenta que el corresponsal también le preguntó que qué tal dormía por las noches.

Preguntas posiblemente malintencionadas aparte, lo de calificar la estrategia de Holanda como "confinamiento inteligente" no fue idea del periodista, si no que es el título que ha adoptado el propio Gobierno neerlandés para denominar al plan de gestión que han adoptado durante toda la crisis sanitaria.

Los holandeses deciden si quedarse o no en casa 

¿En qué se basa este supuesto confinamiento inteligente y por qué se llama así? El término fue acuñado por el primer ministro holandés, Mark Rutte, a finales de marzo durante un discursos, en el que anunciaba las medidas a imponer en el país para frenar la expansión del coronavirus. A pesar de contar 213 fallecidos y casi 5.000 casos en ese momento, en Holanda apostaron y siguen apostando por un confinamiento voluntario, en el que son los ciudadanos los que deciden si quedarse o no en casa.

Las medidas que ha tomado el Gobierno holandés para frenar la expansión del virus se han centrado en el cierre de colegios, cafeterías, bares y restaurantes, así como la cancelación de conciertos, festivales de música o eventos deportivos donde se puedan producir aglomeraciones.

Según explicó el propio Rutte en un discurso televisado a finales de marzo, en Holanda "no funciona" decirle a la población qué puede y qué no puede hacer, de ahí la apuesta. "Creo que la población agradece que se les trate como adultos, no como a niños", aseveró

De esta manera, aunque ordenó el cierre de todos aquellos negocios donde no se pueda mantener la distancia de seguridad, todos los espacios públicos donde si sea posible se han mantenido abiertos. Por otro lado, la mayor parte de la hostelería ha seguido funcionando para servir take-away.

La principal diferencia con España es que el Gobierno holandés no ha obligado en ningún momento a su población a quedarse en casa. Es decir: han recomendando en todo momento el teletrabajo, quedarse en casa y mantener las distancias de seguridad, pero salir a la calle ha estado permitido en todo momento.

Aquellas personas que no puedan teletrabajar han podido ir a trabajar en todo momento. Por otro lado, durante toda la cuarentena los holandeses también han podido practicar deporte de manera individual, e incluso visitar a sus familiares y amigos en pequeños grupos. Según explicó el propio Rutte en un discurso televisado a finales de marzo, en Holanda "no funciona" decirle a la población qué puede y qué no puede hacer, de ahí la apuesta. "Creo que la población agradece que se les trate como adultos, no como a niños", aseveró entonces.

De hecho, ahora que se está pensando en la 'desescalada', el Gobierno holandés han empezado a llevar a cabo una encuesta a gran escala para preguntar a sus ciudadanos qué estrategia prefieren como manera de salir del confinamiento. De momento, el Gobierno holandés ha optado por reabrir solo las escuelas de Primaria, Educación Especial y guarderías, a partir del 11 de mayo, permitiendo los entrenamientos deportivos a los menores de 18 años, mientras trata de llevar a cabo algunos experimentos a pequeña escala, como autorizar un número limitado de visitas estrictas a determinadas residencias de ancianos donde no haya habido contagios.

En el papel, la estrategia holandesa suena a perfecto equilibrio: se limitan los contagios mientras se evita un cierre total de la economía, evitando una crisis financiera post-coronavirus. No obstante, son muchos los expertos que la han condenado a lo largo de la pandemia.

La inmunidad de rebaño, puesta en duda

Responder a la pregunta de si la estrategia holandesa ha funcionado ahora que ya están comenzando a salir del confinamiento inteligente es complicado. Con más de 5.000 fallecidos y unos 40.700 casos, no son uno de los países más afectados, pero díficilmente cuenta como victoria, teniendo en cuenta que su población es de 17 millones de personas. No obstante, sí que es cierto que tienen muchos menos casos que su vecina Bélgica, que se ha convertido en el país con más casos por millón de habitantes.

Más allá de los riesgos de contagios que supone, una de las principales críticas a su estrategia es que se basa, al igual que el planteamiento inicial de Reino Unido, en la "inmunidad de rebaño". Este concepto epidemiológico viene a implicar que cuanta más gente infectada, más gente habrá superado el virus y por tanto, el SARS-CoV-2 tendrá menos posibilidades de propagarse entre la población.

El problema apareció cuando los científicos comenzaron a determinar que, al contrario de lo que ocurre con otros virus, no es permanente. A día de hoy, se desconoce cuánto dura la inmunidad que producen los anticuerpos que desarrolla nuestro organismo al superar el virus: puede durar semanas, meses o días, en función del nivel de anticuerpos.

Por otro lado, tampoco se ha podido establecer qué nivel de la población tiene que haber superado el coronavirus -y haber generado una cantidad suficiente de anticuerpos- para que la inmunidad de rebaño realmente pueda frenar el virus. Es por ello que muchos expertos consideran esta estrategia extremadamente arriesgada. En un principio, incluso el Gobierno holandés estaba dispuesto a no poner medida alguna basándose en esta teoría, pero echó marcha atrás debido al riesgo de muertes por covid-19 que suponía, cuyo coste político y humano era muy díficil de asumir.

Falta de solidaridad con los países del sur ante la covid-19

Por otro lado, una de las posturas que más se han criticado por parte del Gobierno holandés durante esta pandemia ha sido la postura que ha adoptado Rutte en contra de ayudar a los países europeos más afectados por la covid-19 a través de Bruselas. Holanda ha sido uno de los países que más se ha opuesto a la idea de proporcionar ayuda económica a Italia y España para lidiar con los efectos financieron de esta crisis sanitaria.

La postura levantó muchas ampollas en el sur de Europa y provocó que el primer ministro de Portugal, Antonio Costa, responsable de una de las mejores gestiones de la pandemia, la calificara de "repugnante" y "contraria al espíritu de la Unión Europea".

De hecho, hace unos días trascendió en redes sociales un vídeo en el que el primer ministro holandés se negaba entre risas a proporcionar ayuda financiera a los países del sur. En el vídeo, transmitido por la televisión holandesa NOS, se puede ver la visita del primer ministro holandés a un centro de procesamiento de basuras en La Haya. Durante su paseo, un empleado se acerca a él y le pide que “por favor no les des ese dinero a los italianos y a los españoles”. Rutte reacciona con unas risas mientras dice “no, no, no”. Luego le dice al empleado que “tendrá en cuenta el consejo” y finalmente le levanta el pulgar mientras se aleja del lugar.

De hecho, Holanda ha sido uno de los países que ha pedido a Bruselas que investigue a España o Italia por no tener la capacidad presupuestaria suficiente para frenar el virus, acusando a ambos países de no haber "ahorrado lo suficiente" durante estos últimos años.

La postura levantó muchas ampollas en el sur de Europa y provocó que el primer ministro de Portugal, Antonio Costa, responsable de una de las mejores gestiones de la pandemia, la calificara de "repugnante" y "contraria al espíritu de la Unión Europea".

"Si no nos respetamos y si no entendemos que, ante un desafío común, debemos ser capaces de responder en común, entonces nadie ha entendido nada sobre la Unión Europea", indicó Costa, que añadió que, es "un buen momento para entender que no fue España quien creó el virus o importó el virus".

Costa también lanzó un aviso a los países que bloquean una solución común: "Si algún país de la UE piensa que se resuelve el problema del virus dejándolo suelto en otro país, está muy engañado". Y sentenció: "El coronavirus no conoce fronteras".

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