Sanidad La carrera hacia la vacuna del coronavirus

Son muchos los países que se han lanzado a la competición por obtener una vacuna eficaz contra la enfermedad

Hacía mucho tiempo que el desarrollo de una vacuna no generaba tanta expectación. Como llevan meses repitiendo cientos de políticos, expertos y dirigentes de instituciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta que no contemos con una vacuna eficiente contra el SARS-CoV-2, el nuevo coronavirus que provoca la covid-19, no podremos olvidarnos de la conocida ya como 'nueva normalidad', donde el día a día viene marcado por el uso de mascarillas, la distancia de seguridad y la alerta ante ante los posibles rebrotes. 

Y es que, aunque puede que en Europa veamos la pandemia con algo de distancia, el virus sigue más activo que nunca. El número de fallecidos ascendió este viernes a más de 489.000 personas, muy cerca de la barrera del medio millón. Los contagios superan ya los 9,6 millones en todo el mundo, con los principales focos situados en Estados Unidos y en Brasil. 

Son muchos los países que se han lanzado a la carrera por obtener una vacuna eficaz contra la enfermedad. En total, hay más de 125 proyectos en marcha a nivel internacional, si bien apenas algo más de una decena están siendo probadas en humanos. Los investigadores de algunas de las más avanzadas, como la que está desarrollando la Universidad de Oxford en colaboración con la farmacéutica AstraZeneca, creen que podrán tenerla lista para octubre. No obstante, son muchos los expertos que creen que se trata de un plazo muy poco realista, por lo que con toda probabilidad tendremos que esperar a 2021

¿Cómo funciona una vacuna?

Es importante entender que una vacuna no es un medicamento, ya que no cura la enfermedad, sino que previene su infección en personas sanas. Se trata de una especie de 'cóctel' biológico capaz de causar de manera artificial una respuesta inmune en nuestro organismo, provocando que generemos anticuerpos contra una determinada enfermedad. 

Y es que la primera vez que un virus ingresa en nuestro cuerpo, tardamos semanas en producir anticuerpos y otros mecanismos de defensa para ser capaces de combatirlo con efectividad. Durante este tiempo, el virus tiene tiempo de replicarse e infectarnos. No obstante, nuestro sistema inmunológico tiene 'memoria' por así decirlo. Si conoce al patógeno de antes, es capaz de reacciones más rapidez y neutralizarlo antes de que enfermemos. 

¿Cómo hace esto la vacuna? Introduciendo en nuestro cuerpo el propio virus muerto o debilitado para que no resulte dañino, pero sí reconocible por nuestro sistema inmune. También se suelen utilizar partes del patógeno, algunas de sus proteínas o parte de su ADN. De esta manera, engaña a nuestro organismo para que si alguna vez estamos expuestos al virus, nuestros anticuerpos puedan identificarlo y destruirlo rápidamente. Es darle una oportunidad extra a nuestro organismo para generar defensas contra el virus antes de estar expuestos a él. 

Tipos de vacunas 

Hay varios tipos de vacunas, ya que la comunidad científica va descubriendo cada vez más maneras de lograr esa respuesta inmune sin que resulte peligroso para nuestro organismo. Se pueden englobar en cuatro grupos, principalmente. 

  • Vacunas a partir de virus atenuados o debilitados: En este tipo de vacunas, lo que se introduce en nuestro cuerpo es el propio virus, pero modificado para que esté lo suficientemente debilitado como para que no sea peligroso. De esta manera resulta inofensivo para nuestro organismo, pero genera una respuesta inmune. Es una de las técnicas más comunes, pero es más lenta de desarrollar, ya que hay que garantizar que sea segura al 100%. 
  • Vacunas basadas en otros virus: en vez de utilizar el SARS-CoV-2, modifican otro tipo de virus, como el adenovirus del resfriado, para que generen una reacción inmune. De hecho, dos de las vacunas más avanzadas, la de AstraZeneca y la de la farmaceútica estatal china Sinopharm, utilizan este método. 
  • Vacunas basadas en proteínas o partes del virus: En vez de introducir en nuestro cuerpo el virus por completo pero modificado, se utilizan fragmentos del mismo. Algo así como las "armas" del patógeno, para que el sistema inmune sea capaz de aprender cómo combatirlo. Por lo general, se suelen usar las proteínas que se encuentran en la superficie del virus. La ventaja principal de este tipo de vacunas es que son más rápidas de desarrollar que las que utilizan virus enteros, además de más seguras de producir.
  • Vacunas a partir del material genético del virus: Este tipo de vacunas es ir un paso más allá, ya que esta técnica consiste en introducir en nuestras células el material genético del virus directamente. Suele haber dos tipos, basadas en ARN y ADN. Su principal ventaja es que son muy rápidas de desarrollar y permiten la fabricación masiva, pero requieren una tecnología muy específica. La compañía estadounidense Moderna Therapeutics está intentando desarrollar su vacuna a partir de ARN mensajero. De aprobarse, sería la primera de este tipo. 

Fases de los ensayos clínicos 

Una de las dudas que más nos asaltan es por qué tarda tanto en llegar la vacuna. Y es que aunque nos parezca que 2021 es una fecha demasiado lejana, es importante tener en cuento que el tiempo medio de desarrollo de este tipo de productos sanitarios es de 10 años, por lo que la comunidad científicia está avanzando a pasos de gigante para tenerla lo antes posible. Sólo en fabricarla -una vez desarrollada- el proceso puede llevar de tres a 36 meses. 

¿Por qué se tarda tanto? Al final, crear una vacuna implica trabajar con patógenos que se tienen que modificar en laboratorio para que puedan cumplir con dos requisitos fundamentales: que sean seguras al 100% y que además, generen la suficiente protección, un equilibrio muy complicado de lograr. Para ello, los ensayos clínicos son una parte fundamental, y probablemente una de las que más tiempo lleve. Estos estudios se suelen dividir en cuatro fases principales, que van de la fase 0 a la 3. En ocasiones, también se incluye una fase 4 para reforzar la investigación, pero esta suele ser opcional. 

  • Fase 0: en esta primera etapa, toda la investigación se realiza en el laboratorio, donde se prueba la efectividad de la vacuna tanto in vitro como en animales.
  • Fase 1: a partir de esta etapa es cuando se empiezan a administrar dosis experimentales a voluntarios sanos en grupos reducidos, de entre 30 y 50 personas. Los investigadores centran su atención durante esta fase en asegurarse de que el producto funciona, genera el nivel adecuado de protección y cuál es la dosis adecuada.
  • Fase 2: en esta etapa se encuentran la mayor parte de las vacunas más avanzadas contra el SARS-CoV-2. Durante la misma, aumenta el número de voluntarios, hasta alcanzar varios centenares. Durante esta fase, el objetivo principal de los investigadores es analizar los efectos secundarios que puede provocar la vacuna.  
  • Fase 3: Por lo general, es la última fase. En esta parte de estudio, se prueba la vacuna en miles de voluntarios, a los que sólo se administra la vacuna a una parte de ellos, ya que el objetivo es comparar el nivel de protección que proporciona el producto frente a aquellas personas que no han recibido la dosis. Una de las partes importantes a la hora de poner en marcha esta fase es que el lugar de los ensayos clínicos tenga prevalencia del virus. Es por ello que muchos de los proyectos han tenido que mover parte de sus ensayos clínicos a Brasil o Emiratos Árabes Unidos. 

Candidatos a la vacuna

Desde que comenzó la pandemia, se han puesto en marcha más de 125 proyectos de vacuna por todo el mundo, de acuerdo con el registro que lleva a cabo la OMS a fecha de 24 junio. No obstante, solo 16 de ellas se están probando a día de hoy en humanos y han superado la fase preclínica. 

Instituto Jenner de la Universidad de Oxford junto a la farmacéutica británica AstraZeneca: es con toda probabilidad, la más avanazada de todas. Sus investigadores han asegurado en varias ocasiones que la podrán tener lista en octubre, y a pesar de que acaba de empezar con la fase 3 de sus ensayos clínicos, el laboratorio británico ha empezado ya a producirla de manera paralela. Es una vacuna basada en una versión modificada del adenovirus de chimpancé.

Por el momento, también es una de las más solicitadas. AstraZeneca ya ha llegado a acuerdos millonarios con Estados Unidos, Reino Unido y la alianza europea formada por Italia, Alemania, Francia y Países Bajos para reservales de manera anticipada dosis de la vacuna. 

Moderna Therapeutics junto al Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos: fue una de las que primero empezó a probarse en humanos, pero por el momento todavía se encuentra en la fase 2 de sus ensayos clínicos, a punto de iniciar la fase 3 en julio, de acuerdo con sus investigadores. Es una vacuna genética, basada en ARN mensajero, por lo que de aprobarse, sería la primera en su especie. 

La farmacéutica china Sinopharm junto Instituto de de Productos Biológicos de Pekín: Sinopharm es uno de los grandes laboratorios estatales de China, y está llevando a cabo dos proyectos paralelos de vacuna. Uno de ellos junto al Instituto de Productos Biológicos de Pekín y otro junto al mismo instituto, pero basado en Wuhan. Los dos se basan en versiones atenuadas del SARS-CoV-2. El proyecto de Pekín acaba de anunciar que ha iniciado la fase 3 de sus ensayos clínicos en Emiratos Árabes Unidos, ya que en China la prevalencia del virus no es suficiente. 

CanSino Biologics junto al Instituto de Biotecnologías de Pekín: Es otro de los proyectos más avanzados en China, si bien todavía se encuentra en fase 2. Al contrario que los otros dos anteriores, se trata de una vacuna de vector viral, una nueva tecnología más segura que implica que se introduce una versión del virus sin patógenos. 

BioNTech junto a Pfizer: Este proyecto de vacuna es resultado de una alianza entre la biotecnológica alemana BioNTech junto al gigante farmacéutico norteamericano Pfizer. Al igual que la de Moderna Therapeutics, es una vacuna basada en ARN mensajero. A día de hoy, se encuentra a caballo entre la 1 y la 2 de sus ensayos clínicos, si bien ha mostrado resultados muy positivos hasta la fecha. 

¿Qué proyectos hay en España?

En nuestro país no sólo se investiga también a contrarreloj para desarrollar una vacuna, sino que hay hasta 10 proyectos en marcha, si bien todavía se encuentran en fase preclínica. De todos ellos destacan tres proyectos que están llevando a cabo investigadores del CSIC, cada uno con un enfoque distinto a la vacuna contra el SARS-CoV. 

El primero de ellos, es el liderado por los investigadores Mariano Esteban y Juan García Arriaza, del Centro Nacional de Biotecnología (CNB) que forma parte del CSIC. Trabajan en una versión de vacuna a partir de una cepa atenuada de un virus de la familia de la viruela. Por el momento, ya han empezado a probarla en ratones, con bastante éxito. 

También dentro del CNB se encuentra el equipo liderado por Luis Enjuanes e Isabel Sola, cuyo enfoque de cara a la vacuna se basa en la idea de reconstruir genéticamente una versión del SARS-CoV-2. Cuando tuvo lugar la epidemia del SARS en China, lograron desarrollar con éxito una vacuna contra aquel coronavirus, aunque nunca llegó a comercializarse. 

Por último, está el proyecto que dirige Vicente Larraga, esta vez dentro del del Centro de Investigaciones Biológicas-Margarita Salas, también dependiente del CSIC. En su caso, buscan una vacuna para covid-19 usando un gen de un antígeno del propio coronavirus SARS-CoV-2 para estimular la inmunidad de nuestro organismo. 

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