Res Pública

Gobierno largo en funciones

Los resultados electorales del 26J son un misterio porque, a diferencia de lo ocurrido en el 20D, parece que ahora todo está más abierto, en el sentido de que la balanza puede bascular a un lado u otro del espectro político, aunque no de forma abrumadora. Quiero decir que no se espera ninguna mayoría absoluta y eso alimenta diferentes hipótesis acerca de la formación de Gobierno. Por ello se habla de concentración alrededor de la derecha o coalición de izquierdas e incluso se aventura un gobierno minoritario del PP por inhibición de uno o de dos grupos parlamentarios. Y es esto último lo que me mueve a poner sobre la mesa otra hipótesis, no contemplada en los medios, consistente en evitar una investidura y alargar así la vida del Gobierno en funciones para no ir a nuevas elecciones en el transcurso de este año 2016. Ninguna norma, teniendo en cuenta el contenido del artículo 99-5 de la Constitución, lo impide y, si convenimos en que la posición del establishment es puramente defensiva bajo el lema del eterno presente al que se refería el profesor López Aranguren, sería el expediente más fácil para ganar tiempo y esperar alguna oportunidad favorable a sus intereses en el primer semestre de 2017.

La pretensión de ganar tiempo, a la espera de mejores horizontes para el

statu quo, conllevaría incrementar un poco más la parálisis institucional

Continuismo para ganar tiempo

Muchos pueden pensar que se trata de un disparate, atentatorio al sentido común y a las esencias de la democracia y el parlamentarismo. Y efectivamente así es, pero, conocidos los actores y las normas constitucionales, amén del instinto por conservar el Poder, creo que es un escenario previsible y parecido al que hemos vivido desde diciembre, solo que esta vez sin utilizar una investidura fallida para acortar plazos y convocar nuevas elecciones. Lógicamente, la pretensión de ganar tiempo, a la espera de mejores horizontes para el statu quo, conllevaría incrementar un poco más la parálisis institucional, aunque es cierto que en una sociedad como la nuestra, que espera poco de las instituciones y menos del gobierno de turno, el asunto no tendría demasiada trascendencia. Sí podría tenerla para las instituciones europeas y, en su caso, para los acreedores de España, pero, dada las convulsiones en el orden internacional y en la propia UE, preferirán el mal menor de mantener al frente de nuestra nación al actual jefe del Gobierno.

El viejo lema de la diplomacia de que “es urgente esperar” podría tomar carta de naturaleza en España a partir del 26J, permitiendo atravesar el verano lleno de turistas y sortear el otoño con dichas inercias, hasta que las elecciones americanas de noviembre indiquen cuáles serán los rumbos para los aliados y socios de la potencia norteamericana. Supongo que la visita de despedida de Obama en los primero días de julio nos ilustrará sobre sus preferencias al respecto, si el panorama político español es el que se presume a tenor de lo que conocemos hoy. Y no tengo dudas de que primarán los intereses en pro de embalsar cualquier ensayo gubernamental que pudiera encender la mecha de la inestabilidad. Mejor evitar ese cáliz, a ver si se despeja el panorama y los diferentes actores, Gobierno, Cortes y Jefe del Estado, son capaces de enhebrar alguna propuesta constructiva. Dados los antecedentes, me permito dudar de ello a corto plazo.

Si el PP es la minoría mayor, los autodenominados constitucionalistas, PSOE y Ciudadanos, se enfrentarán al dilema de pasar por el aro y acorazarse con el PP

El dilema de PSOE y Ciudadanos

Del Gobierno en funciones y su partido, ya conocemos la opinión de su presidente: si el PP obtiene la minoría mayor pedirá a PSOE y Ciudadanos que le mantengan en el Poder. No sé si lo harán, por mucho que PP, PSOE y Ciudadanos participen del objetivo de impedir el acceso al gobierno de Podemos. Si no lo hacen, Mariano Rajoy, si es la minoría mayor, no va a hacer mutis por el foro, y el bloqueo se repetirá. Un bloqueo que se hará extensivo a la actividad de las Cortes que, aun estando en plenitud de funciones, serán incapaces de legislar como lo han sido en la corta legislatura ya finiquitada. Por su parte, la jefatura del Estado, sin potestas ni auctoritas, estará al albur del propio Gobierno en funciones, salvo que decidiera forzar algún tipo de investidura proponiendo un candidato al efecto como hizo en febrero pasado. No creo que Felipe VI esté dispuesto a asumir de nuevo ese riesgo contraviniendo al regente Rajoy.

En fin, no hay que estrujarse demasiado la sesera para aventurar que, si el PP es la minoría mayor, los autodenominados constitucionalistas, PSOE y Ciudadanos, se enfrentarán al dilema de pasar por el aro y acorazarse con el PP, permitiendo que Rajoy forme Gobierno o bien hacerse los suecos y dejarlo en funciones hasta la primavera-verano de 2017, a ver si mientras se aparece María Santísima. El Gordo de la Lotería para Podemos y sus mareas.


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