Porque nada es casual

Willy ‘Borjamari’ Toledo y el pacto de los botellines

Cuando no quería ni oír hablar de Izquierda Unida, Pablo Iglesias, en un alarde de respeto y lealtad, se refería a los dirigentes de la coalición a la que perteneció como esos “pitufos gruñones”. Ahora, estos deben de estar que trinan al ver cómo, de la mano de Julio Anguita, ha culminado con éxito la operación ideada para succionar IU y los restos del PCE y repetir aquel célebre intento de pinza entre PP e IU. Iglesias, intérprete principal del libreto, le ha endosado a ese caballito de Troya con tan buena imagen que se llama Alberto Garzón un puestazo en la lista de la nueva coalición por Madrid. Ni más ni menos que el número 5, para que quede claro quién manda aquí, no vaya a ser que les confundan con los comunistas de verdad, que no es cosa menor que el podemismo sea la nueva forma de dar por culo descubierta por los borjamaris. Según el último barómetro del CIS, los empresarios y ejecutivos de alto nivel, la gente con mayor poder adquisitivo, coloca a Podemos, empatado con el PP, como su opción política preferida (17,7); que se puede ser antisistema a costa del sistema, faltaría más. Ahora entiendo peor a Willy Toledo.

La vieja política vive en las nubes; la nueva, en la nube. Dos burbujas igual de dañinas

¡Qué vienen los comunistas!, ha dicho Albert Rivera. Ya quisieran. Si a estos les cogen por banda los comunistas de verdad, los mismos que sostuvieron la casi invisible resistencia antifranquista que aguantó en nuestro país hasta que el dictador empezó a flaquear; los que en la Transición, por el bien de todos, supieron adaptarse a una realidad que nada tenía que ver con la del 36; si cogieran hoy, digo, Carrillo y Pasionaria a Iglesias y Garzón, probablemente les dirían algo más que cuatro palabras.

Porque leyendo el “amplio acuerdo” suscrito por IU y Podemos bajo el presuntuoso título “Cambiar España: 50 pasos para gobernar juntos”, lo que demuestran estas criaturas es, paradójicamente, un preocupante desconocimiento de la realidad circundante. La sobredosis de redes sociales puede provocar deformaciones nada recomendables y decisiones de dudosa utilidad, y va camino de acabar creando monstruos. La red es una cosa y la cruda realidad otra muy distinta. La vieja política vive en las nubes; la nueva, en la nube. Dos burbujas igual de dañinas.

El contenido del “amplio acuerdo” Podemos-IU va de lo naif a lo irreal, de la demagogia de saldo a la sucesión de cartas a los Reyes Magos

A mi juicio, y en contra de lo que proclaman, con este “papel” Podemos e IU se alejan del sorpasso y en lugar de estrechar el campo de juego del PSOE, cuando más a tiro lo tenían, le dejan inesperadamente a Pedro Sánchez un espacio de tamaño tal que hasta Stevie Wonder lo debe haber visto. Cuestión distinta es que Sánchez, al que parece haberle hecho más mella de lo que creíamos lo de la cal viva, sea capaz de encontrar el boquete que le han abierto Iglesias y Garzón (Por cierto, hablando de sorpasso, apunten esta nueva definición: "el camino más recto hacia la gran coalición". Ya hablaremos de ello).

El contenido del “amplio acuerdo” va de lo naif a lo irreal, de la demagogia de saldo a las dos docenas de cartas a los Reyes Magos perfectamente identificables en esos 50 pasos de gigante con los que se pretende cambiar España. Por no hablar de la urticaria que rezuma contra una mayor integración europea. Hay excentricidades tales como la propuesta de que el gasto en Seguridad se reduzca del 2 al 1,7% del PIB (con el DAESH en el descansillo de casa); o la de que se aumente del 1,1 al 1,4 el destinado a Cultura, Ocio y Religión. También encontramos cuentas de la vieja hechas al revés. Sin ir más lejos la que propone una subida media de impuestos del 3% del PIB y la eliminación de deducciones para fomentar el crecimiento económico, sin tener en la menor consideración lo que dicen los manuales básicos, que advierten de que tales medidas pueden provocar el efecto contrario. Los borjamaris gamberretes han debido llevarse un soponcio.

¡Y qué me dicen del gasto! Incremento del salario mínimo interprofesional hasta los 800 euros por catorce pagas (900 en 2019); renta mínima garantizada entre 600 y 1.290 euros; becas salario; recuperación de la indexación de las pensiones con el IPC, justo cuando mayores son las alarmas sobre la viabilidad del sistema si no se afrontan reformas. Y así todo. ¡Será por dinero!

Estos chicos quieren imponer la mediocridad por decreto y hacen mal, pues alguien podría llegar a la conclusión de que es su hábitat natural

Decepcionantes las propuestas sobre Educación. Ni una palabra sobre Formación Profesional Dual, como si el paro juvenil no existiera. El cambio constitucional lo despachan en cuatro líneas. Eso sí, se propone la derogación de la llamada Ley Mordaza. Pero cuidado: será sustituida por “un nuevo marco legislativo relativo al libre ejercicio de los derechos fundamentales de expresión, reunión y manifestación”. ¡Gensanta!, que diría Forges. Qué miedo da eso de “nuevo marco legislativo relativo al libre ejercicio”, etcétera, etcétera, en según sea el membrete del papel en el que aparezca la propuesta.

Luego está, capítulo demagogia de saldo, lo de la prohibición de las puertas giratorias y la reducción del sueldo de los diputados. Estos chicos quieren imponer la mediocridad por decreto y hacen mal, pues alguien podría llegar a la conclusión de que es su hábitat natural. En definitiva, el 20-D las clases medias llevaron en volandas a Podemos hasta las puertas del cielo. Ahora Iglesias les devuelve el favor planteando un programa (sic) que promueve su demolición.


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