Vox ha presentado una querella contra Twitter en la que argumenta que el "cierre injustificado" de su cuenta oficial en esta red social lesiona derechos fundamentales, además de considerar a la compañía autora de un delito de injurias por acusar al partido de mantener una conducta que "incita al odio".

La cuenta de la formación encabezada por Santiago Abascal está suspendida desde el pasado 22 de enero, tras un intercambio de mensajes con la portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, a propósito de lo que Vox llama "pin parental" en el que el partido acabó criticando que con dinero público se promoviera la "pederastia".

A raíz de este último mensaje, Twitter comunicó al partido que no podrían publicar más contenidos alegando "incitación al odio" y le ofreció la opción de borrarlo, pero el partido se negó.

En la querella presentada en los juzgados de Madrid, Vox asegura que la actitud de Twitter vulnera derechos fundamentales como la libertad de expresión, el derecho a la participación política, la libertad ideológica y el principio de pluralismo e igualdad política, recogidos todos en la Constitución.

Según una nota del partido, el bloqueo de su cuenta en la red social le "causa una lesión irreparable" y por ello ha solicitado al juzgado su restablecimiento como medida cautelar.

También denuncia que ha intentado solucionar este problema sin que Twitter haya posibilitado "una salida extrajudicial" y alega que mantener su cuenta cerrada durante más de quince días de manera "arbitraria" daña la imagen del partido y su derecho al honor.

Twitter mantiene su postura

Fuentes de Twitter insisten en que la cuenta de Vox está limitada en sus funciones y no suspendida. Si bien abogan por la libertad expresión, en Twitter defienden unos "límites al uso de esa libertad para que la conversación sea saludable". Según fuentes de la compañía, el tuit de Vox infringía las normas de incitación al odio y atentaba contra el colectivo LGTBI. "Para volver a usar la cuenta, tienen que eliminarlo"

La decisión adoptada por Twitter llevó a la formación de Santiago Abascal a salir en trompa contra la CEO de la compañía en España. Se llama Nathalie Picquot y ha recibido numerosas notificaciones en su cuenta provenientes de dirigentes y militantes de la formación.

La idea de la cúpula de Vox es presionar para que la empresa acabe publicando un comunicado en el que explique con detalle por qué ha silenciado su cuenta oficial en la red social si no ha bloqueado las de otros.