Elecciones generales 2019 Abascal saca músculo en un feudo del PP: "¡Vox no sale a por un escaño en Valladolid!"

El líder de Vox llena un auditorio en uno de los tradicionales graneros de voto del PP, que podría pasar de tener tres diputados en 2011 a quedarse sólo con uno de los cinco en juego tras el 28 de abril

Interior del auditorio donde Abascal ha pronunciado el mitin en Valladolid.
Interior del auditorio donde Abascal ha pronunciado el mitin en Valladolid. Vox

El cielo amenaza tormenta y el vendaval agita con fuerza las banderas de España que trufan una cola que da la vuelta al centro cultural Miguel Delibes, uno de los recintos de congresos más grandes de Valladolid. Pasadas las ocho de la tarde, entra Santiago Abascal. Las butacas habilitadas están llenas (unas 1.500) y la expectación es máxima. Pero más de mil personas siguen esperando en la calle y otras tantas aguardan en un amplio vestíbulo con el móvil en la mano. 

Como ocurría hace apenas unos días en el Teatro Ortega de la cercana Palencia (la ciudad natal de Pablo Casado), el presidente de Vox llega entre vítores y coge el megáfono. Desde un pequeño taburete de madera se dirige al público y pide disculpas porque no todos hayan podido entrar. "No acudís a la llamada de un partido sino de un movimiento patriótico de salvación de la unidad nacional", les dice logrando arrancar el primer "¡viva España!" de la tarde en la capital del Pisuerga. 

Acto seguido, comienza su arenga contra la "manipulación de los medios y contra la "traición" de Pedro Sánchez, al que responsabilizará minutos más tarde del "clima de violencia" de la campaña electoral. "Han permitido que los enemigos de la libertad se envalentonen", dice.

Por fin, logra acceder al patio de butacas donde minutos antes se había entonado 'El novio de la muerte', el tradicional himno de la Legión. Entre gritos de "presidente, presidente", su equipo de guardaespaldas apenas logra abrirle paso entre la gente que se echa encima para estrecharle la mano. Tarda dos minutos en bajar apenas cincuenta escalones hasta el escenario donde espera José Antonio Ortega Lara; el candidato por Valladolid al Congreso, Pablo Sáez; y miembros del Comité Ejecutivo Nacional como la vicesecretaría de Relaciones Institucionales Mazaly Aguilar o la vocal María Ruiz

"Vox no sale a por un escaño en Valladolid, sale a por dos, tres o los que hagan falta", amenaza Abascal ante un auditorio ya completamente entregado que grita "¡okupa!" y "¡falconetti! cada vez que se nombra al jefe del Ejecutivo. El líder de Vox intenta reconducir el discurso y carga contra la estrategia del PP. "A los que os han dicho que no era útil votar a Vox, cuando os llaman, no vais a verlos", prosigue.

Abascal se dirige a los asistentes al acto que no pudieron acceder al recinto.
Abascal se dirige a los asistentes al acto que no pudieron acceder al recinto. Vox

Casado reunió el pasado sábado en una céntrica plaza de Valladolid a 2.000 asistentes. De los cinco escaños en juego en una provincia de 523.679 habitantes, el PP tenía tres en 2011 y se quedó con dos en 2015. Ahora, a diferencia de lo que ocurre en otro feudo popular como Galicia, empieza a inquietar que sólo la exministra Isabel García Tejerina tenga asiento en la Cámara Baja. Aunque según el último barómetro del CIS, lo perdería a costa del PSOE. 

"Llenar los pueblos de vida"

Además de contra "la dictadura progre", Abascal saca su discurso más rural en una tierra donde la despoblación y la dispersión de los municipios se viven como una realidad dramática. "Hay que defender a la gente del campo para que pueda vivir como siempre ha vivido; con la caza, la tauromaquia y la semana santa. Hay que apostar por el renacimiento demográfico para volver a llenar a nuestros pueblos de vida", grita Abascal arrancando de nuevo los aplausos del público. 

"Vox defiende la caza y la pesca, que da mucho dinero", elogia a la salida Luis Ángel, agricultor de la localidad de Cigales. Una modificación de la Ley de Caza de Castilla y León -aprobada por PP, PSOE y Ciudadanos- permitió levantar hace unos días la suspensión cautelar de la actividad cinegética en la Comunidad que había decretado el Tribunal Superior de Justicia (TSJCyL) tras una denuncia del partido animalista Pacma. "Sí al Toro de la Vega. Tordesillas" se podía leer en una pancarta que colgaba de un palco. 

"Me he hecho un incondicional"

"Yo nunca había votado; era casi un antisistema. Pero me he hecho un incondicional", apunta Antonio, químico de sesenta años que trabaja en el sector del cereal en la provincia. Jesús, trabajador en una de las fábricas Renault en la ciudad, también está decidido. Antes votaba a la formación de ultraderecha España 2000, "pero ahora con Vox te aseguras que tendrás representación", razona. 

Simpatizantes que siguieron el mitin desde el vestíbulo del auditorio.
Simpatizantes que siguieron el mitin desde el vestíbulo del auditorio. Vox

Abascal lo ha dejado claro durante su intervención: "El Partido Popular y Ciudadanos son nuestros adversarios y no están jugando limpio en esta campaña. Pero el PSOE es nuestro enemigo en este momento". "Lo que me gusta es que dice las cosas calaras y sin miedo", apunta Marta, teleoperadora de cincuenta años. "Yo al PP no le voto más. Aquí llevan treinta años y están muy corrompidos", agrega su amiga Ana, escultora de profesión, que no descarta a Ciudadanos. "¡Pero es que [Albert] Rivera puede pactar con el PSOE! Y de lo que diga a lo que haga... ¡sabe dios!", rebate Marta con tono indignado. 

"Yo al PP no le voto más. Aquí llevan treinta años y están muy corrompidos"

Ana, escultora

"Yo le voy a votar porque quiere que España vuelve a ser grande y libre", responde Rocío, ama de casa de 60 años. "Siempre he sido de derechas de derechas y lo seré hasta que me muera, vamos...", apostilla mientras su yerno y su hija asienten con la cabeza. Todos habían votado al PP hasta ahora. Pero ya no hay discusión posible. "Sus dirigentes se lo han cargado", lamentan. Así que el desembarco familiar a la formación de Abascal será completo este próximo 28 de abril

Quienes tienen más dudas son las hijas de Eduardo y Gabriela, él ingeniero y ella ama de casa. Con dieciocho recién cumplidos, es la primera vez que ellas introducirán la papeleta en la urna. "Venimos a informarnos, pero ya veremos", dicen ante la mirada dubitativa de sus padres.

No piensan igual en el grupo de jóvenes voluntarios que ha colaborado en la organización del evento. Uno de ellos sólo lleva desde el pasado jueves militando el partido. "Estamos por patriotismo", dice. Y "porque en realidad no existe violencia de género. Toda la violencia es igual", añade una chica de 19 años. "Y lo de las violaciones... Es que no se puede consentir que los inmigrantes ilegales entren por la cara", remata otra. Todos cruzan miradas cuando se les pregunta por el aborto. "Yo estoy totalmente en contra", se lanza una. Y comienza una cascada atragantada de "y yo también". 

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