Política

Los alumnos desmontan a los rectorados: "La 'teledocencia' ha sido un caos"

Los fallos en la digitalización y algún que otro alarde por parte de los rectorados han hecho estallar a los universitarios. Los últimos en sumarse a las quejas son los de la Universidad de Barcelona

El ministro de Universidades, Manuel Castells.
El ministro de Universidades, Manuel Castells. Europa Press

El confinamiento a causa del coronavirus ha llevado a las universidades a implementar medidas para trasvasar el sistema de enseñanza presencial al terreno virtual. El esfuerzo del grueso de la comunidad educativa ha sido titánico.

Pero el final de curso aprieta y las deficienciasen la digitalización, sumadas a algún que otro alarde por parte de los ministros y rectorados, han hecho estallar a los alumnos de reconocidas instituciones.

"La 'teledocencia' ha sido un caos. Las direcciones no pueden utilizar el buen trabajo que han hecho unos pocos profesores por su cuenta para vender que ha sido un mérito de la institución. Algunos docentes ni siquiera han recibido formación para saber usar el Campus Virtual", explican fuentes del Consejo de Estudiantes de la Universidad de Barcelona (UB) a Vozpópuli.

Los alumnos de la UB se suman al descontento expresado en las redes sociales por sus pares en otras universidades como la de Granada (UGR), la Complutense (UCM), la Rey Juan Carlos de Madrid (URJC), la de Valencia (UV) y la de Salamanca (USAL).

Polémica en la UB

En el caso de los estudiantes catalanes, están molestos con "la falta de comunicación por parte del rectorado", por las "trabas" de cara a la evaluación, por correos electrónicos de la dirección "congratulándose de que todo va genial", por "opacidad" en los informes que evalúan al profesorado y por un artículo publicado en El Periódico por una profesora del centro con el título 'Quiero destacar el esfuerzo de la UB en estos tiempos de desinformación pandémica'.

Según la autora, los docentes de la UB "hemos ofrecido al alumnado nuevos materiales elaborados en un tiempo récord; damos clases 'online' con interlocución activa con los estudiantes; hemos implementado todo tipo de mecanismos para comunicarnos con ellos; hay profesores que han impartido clases por teléfono porque el estudiante no podía conectarse; nos hemos apuntado a 'webinars' europeas; se han diseñado fórmulas de evaluación con garantías y también con confianza; se han acompañado singularidades y desgarros…".

"La lista de acciones y empeños ocuparía 20 páginas", señala. Fuentes del Consejo de Estudiantes responden que "algunos profesores y, en general, los alumnos nos hemos partido la espalda y nos hemos buscado la vida para que todo salga adelante, pero la organización por parte de la dirección es cuestionable".

"Niegan la existencia de caos en la educación online y dicen que la queja responde a 'fake news', pero es una realidad. Los estudiantes pagamos más de 2000 euros por una universidad presencial y supuestamente pública y muchos profesores nos han dejado de lado, nos han cambiado exámenes, no nos han dado clases virtuales, no han colgado el material en el campus... Esa es la verdad", aseguran.

Los estudiantes aclaran que su posición es la de "colaborar y buscar una solución conjunta". "No se ha dado ninguna directriz conforme deben darse clases de forma virtual, simplemente 'se acompaña' al profesorado a que las den, pero en ningún momento se ha puesto como algo obligatorio, de modo que la UB ha dejado la situación a merced de cada docente", explican los alumnos.

"No hay un plan de acción globalizado y conjunto, solamente hay recomendaciones", insisten. "Hay profesores que han empezado a dar clases desde el 16 de marzo; otros, un mes después del estado de alarma; otros después de Semana Santa y algunos directamente no lo hacen", explican.

Fuentes del Consejo de Estudiantes aseguran que este órgano no ha sido informado del cambio en planes docentes en pleno estado de alarma. Los estudiantes denuncian que se haya aprobado grabar al alumnado en los exámenes finales a espaldas de la parte del Consejo de Estudiantes que representa a los alumnos y a sabiendas de que es ilegal.

"Dicen que nos han ofrecido nuevos materiales elaborados en un tiempo récord cuando no se ha dado en ninguna asignatura. Por otro lado, no hemos podido ir a la biblioteca y la mayoría de los profesores no ofrecen el material obligatorio por otras vías que no sean las de comprarlo a través de plataformas como Amazon", agregan.

Los jóvenes insisten en que hay profesores y personal administrativo "que se han esforzado mucho para hacer las cosas bien aún con obstáculos", pero "no es la norma general".

La versión del vicerrectorado

La vicerrectora de Ordenación Académica y Calidad, Amelia Díaz Álvarez, y la vicerrectora de Docencia, Silvia Burset Burillo, explican a este diario que "vale la pena aclarar que docencia no presencial no implica necesariamente que el profesor haya de realizar sesiones de docencia síncrona con los estudiantes".

De hecho, defienden, en muchas ocasiones se recomienda que el profesor grabe su clase previamente y la ponga a disposición de los estudiantes para que estos puedan descargarla y hacer uso de ella cuando lo necesiten. "La atención al estudiante de forma no presencial puede hacerse de diversas formas distintas", afirman.

"No es cierto en ningún caso que los docentes no hayan recibido formación u orientaciones sobre cómo usar las herramientas virtuales. Antes incluso de decretarse el estado de alarma, el 14 de marzo, el equipo de gobierno puso a disposición del profesorado el documento 'Orientaciones sobre la docencia y la evaluación ante la suspensión temporal de las actividades académicas presenciales a consecuencia de la covid-19', y el 16 de marzo se envió a los centros otro documento llamado 'Herramientas de apoyo a los docentes'", detallan.

Las vicerrectoras señalan otro documento "mucho más amplio" de "recomendaciones" colgado el 6 de abril. Y otro de cara a las evaluaciones.

"Nos consta que la mayoría de profesorado ha puesto a disposición de los estudiantes en el Campus Virtual el material necesario para poder seguir la docencia. En todo caso, hay que tener en cuenta que para seguir una asignatura, de forma presencial o no, es necesario material bibliográfico que no siempre puede ponerse a disposición del estudiante mediante el campus virtual por problemas legales", argumentan.

Aseguran que desde el vicerrectorado de estudiantes "se ha mantenido y se mantiene una relación constante y fluida" con los representantes de los estudiantes.

"La UB realiza cada semestre encuestas a los estudiantes sobre el profesorado. En este semestre se ha creído necesario cambiar el contenido del cuestionario para adaptarlo a la situación excepcional y a la modalidad excepcional de docencia y por supuesto se pasarán también estas encuestas a los estudiantes al finalizar totalmente el periodo de docencia y evaluación", reconocen.

Castells, el "Ombudsman" de la Universidad

Las 'batalla del relato' entre estudiantes y rectorados se repite en otras universidades como la de Granada. Los estudiantes divulgaron sus quejas a través de las redes sociales a finales de abril. Denunciaban los fallos en la plataforma online, la falta de formación online y la "falta de concreción" en el plan de contingencia.

La Universidad de Salamanca también ha recibido sus críticas. "La realidad es que los alumnos nos encontramos en una situación desastrosa, la mayoría de profesores pasan y no nos avisan de nada. Y aún tenemos que aguantar que digan que están haciendo todo para favorecer a los estudiantes", denuncian desde la cuenta 'Usalytirar'.

El Consejo de Estudiantes de la Universidad Pablo de Olavide (Ceupo) reclama a la institución académica que tenga en cuenta a la hora de evaluarlos su "salud mental" y las "carencias materiales" a las que se enfrentan por el confinamiento.

En una de sus últimas comparecencias, el ministro de Universidades, Manuel Castells, aseguró que se estaba convirtiendo en una suerte de "Ombudsman" al que acudían los alumnos para transmitir sus reivindicaciones. Poco más.

Según reconoce el propio sociólogo "las universidades son autónomas y las competencias en política universitaria están transferidas a la comunidades autónomas". También en medio del caos provocado por la pandemia. El ministerio tiene una función de "ayuda".

Desde la CRUE consideran que "una vez más las universidades españolas han vuelto a dar ejemplo de capacidad de adaptación ante un escenario tan complejo como el provocado por el coronavirus". Así lo manifestó la institución en su primera Asamblea telemática celebrada la semana pasada. Una versión que choca con la del alumnado.

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