Federico Trillo en el Consejo de Estado

Cospedal recibe con irritación e impotencia el regreso de Trillo al Consejo de Estado

Dolores Cospedal frunce el ceño, impotente, ante el regreso de Trillo al Consejo de Estado. Nada puede hacerse, dada su condición de funcionario, pero su reincorporación enrarece los esfuerzos desplegados por la ministra de Defensa para paliar los efectos de aquella tragedia. 

La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal
La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal EFE

Federico Trillo, tras dimitir como embajador en Londres, se reincorpora a su puesto como letrado del Consejo de Estado. Lo hará en la sala VIII del órgano consultivo que se ocupa de asuntos de Agricultura y Alimentación. Dolores Cospedal recibe la noticia con impotencia e irritación, según comentan fuentes de Génova. Nada puede hacerse, dada la condición de funcionario de Trillo, pero su vuelta al Consejo se produce en un momento particularmente delicado en el 'caso Yak 42'.

Los familiares de las víctimas del Yak le trasladaron en su día a Mariano Rajoy y Cospedal una idea muy clara. Trillo “no es digno de ocupar algún cargo público y menos en el Consejo de Estado”. El presidente del Gobierno y su ministra de Defensa, callaron. Trillo sigue siendo el problema, el más alto responsable de la tragedia y sus consecuencias. Pese a que ni el informe del Consejo de Estado le menciona, ni ha recibido reproche legal alguno por parte de los tribunales que entendieron en esta causa, el que fuera ministro de Defensa  encarna todo cuanto las familias de los fallecidos vienen denunciando. Incompetencia, soberbia, insensibilidad, desprecio. No ha sido capaz de un mínimo gesto hacia el colectivo, ni menos aún, de pedir perdón, denuncian.

Un gesto de 'oro moral'

Trillo vuelve, ‘nadie se lo puede impedir’, señaló Cospedal. Es letrado del Consejo de Estado por oposición y no ha sido inhabilitado por un tribunal. Está en posesión de todos sus derechos civiles. Su regreso, sin embargo, empaña y enrarece la fina labor que ha desarrollado la ministra de Defensa desde que se encontró en la prensa, el informe del Consejo de Estado. Se reunió con los familiares en el minuto uno, aplacó su ira con gestos de ternura y buena voluntad. Pidió cuatro veces perdón en su comparecencia ante la Comisión de Defensa del Parlamento y logró que uno de los miembros de la asociación calificara de ‘oro moral’ los gestos de la ministra después de catorce años de silencios y menosprecios. El presidente se comprometió, en esa ocasión, a 'hacer ahora las cosas bien'. El primer paso será presentar la resolución para dar respuesta al documento del Consejo de Estado, cuestión en la que trabaja ahora el Departamento de Defensa.

El regreso de Trillo a su puesto en el órgano consultivo del Gobierno puede afectar a esta fina labor de recomponer en parte las consecuencias del drama, puede echar por tierra buena parte de los logros hasta ahora conseguidos. En el entorno de Cospedal abominan de la actitud de quien fuera ministro de Defensa cuando ocurrió la tragedia. “No estuvo entonces a la altura y no está colaborando ahora en nada”, señalan. Desde Defensa se intenta desviar la atención hacia José Bono, quien ha protagonizado episodios muy controvertidos estos últimos días. En especial, cuando amenazó, en una entrevista periodística, con sacar a a luz determinados documentos comprometedores. También ha circulado con insistencia el episodio en el que el entonces ministro de Defensa tomó al asalto y destrozó un armario para hacerse, según dijo, con documentación sobre el Yak. La versión de un alto cargo de las Fuerzas Armadas, publicada en ABC, desmitió tal aseveración, calificada como un mero ‘invento’ de Bono.

“Por tierra, mar y aire” se comprometió Cospedal a recabar la documentación de los 44 contratos efectuados por el ministerio con la OTAN para la contratación de los aviones que traían a nuestras tropas de Afganistán. La Audiencia Nacional no vio nada irregular en este asunto, y traslado toda la responsabilidad del accidente a una tripulación inexperta, cansada y, posiblemente, con signos de ebriedad.

Trillo sólo ha roto su silencio en una ocasión tras conocerse el informe del Consejo de Estado. Reivindicó su actuación en todos los hechos, su inocencia, su labor y no fue más allá. Ni una palabra hacia las víctimas, ni una reparación moral por lo sucedido. El equipo de Cospedal teme que el retorno de Trillo ejerza un efecto negativo afecte al buen clima actual. “El propio organismo al que va a ir Trillo es el que elaboró el dictamen que responsabiliza al Gobierno por no haber desplegado todos los medios para garantizar la seguridad de la tropa", han denunciado insistentemente los familiares. 

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