Moción de censura Un "tostón" de debate del que se salva el duelo final

Ya sea por lo previsible de la votación final o por la larguísima intervención del candidato de la moción de censura, las ocho horas seguidas de debate han agotado a diputados de todos los partidos en el Congreso, aunque el choque final entre Pablo Iglesias y Mariano Rajoy enciende a sus bancadas.

El ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, bosteza durante la sesión junto al ministro de Justicia, Rafael Catalá.
El ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, bosteza durante la sesión junto al ministro de Justicia, Rafael Catalá. EFE

Ocho horas de debate ininterrumpido durante el que la presidenta del Congreso, Ana Pastor, no se ha ausentado ni un minuto. Todos los diputados han llegado a las 9.00 horas preparados para una larga jornada, pero ni en la peor de sus previsiones se esperaban que llegara hasta las 17.00 horas sin que ningún grupo tomara la palabra. A esto han llevado las cinco horas y media que Irene Montero y Pablo Iglesias han acumulado en sus intervenciones iniciales, que sólo han intercalado con el presidente del Gobierno. Mariano Rajoy ha dado la sorpresa al asumir las réplicas a Podemos.

Pero el balance de muchos parlamentarios es que han sobrado demasiados minutos. Y en muchos de ellos lo que ha rondado el Congreso ha sido el sopor. Después de que la portavoz de Podemos despertara al personal elevando la voz nada más subir a la tribuna -"¡España está harta de que le roben, la democracia pide paso!", ha clamado a los pocos minutos-, su discurso, "repetitivo" para algunos, ha ido decayendo, aunque después ha sido Pablo Iglesias el que ha cansado más al arco parlamentario. 

Dos horas y media ha hablado la portavoz de Podemos, con un taco de folios encima del atril, en el que destacaba sobre todo una palabra: corrupción. Con un tono muy duro, ha calificado a los 'populares' de autoritarios, corruptos y machistas. Con todo el gobierno sentado en sus escaños azules, los diputados del PP se han removido en sus sillones, con unos murmullos que han provocado que Pastor tuviera que exigir silencio varias veces.

Pero después de una primera media hora más ruidosa,los 'populares' han optado por dejar seguir a Montero con su discurso. Algunos miraban el móvil y otros sus tabletas, mientras el portavoz del Gobierno y ministro de Cultura, Iñigo Méndez de Vigo, se ha enfrascado en la lectura. Cervantes y el trasfondo jurídico del Quijote y Miguel Hernández: tenemos que hablar de muchas cosas le acompañaban en el escaño.

Más en silencio han estado los socialistas, que, en espera de poder subir a la tribuna este miércoles, se han desahogado en las redes sociales contra Podemos y un discurso al que, han señalado varios, le fallaba una cosa fundamental: no recordar que hace un año "pudieron votar un gobierno de progreso", con Pedro Sánchez al frente, y "votaron no".

Entre los más activos en Twitter, en la bancada socialista, ha estado el asturiano Antonio Trevín, que no ha tenido empacho en calificar de "tostón" un debate al que, eso sí, ha visto un peligro. Cuando Mariano Rajoy ha sorprendido a propios y ajenos al asumir la réplica a Irene Montero, este diputado ha lamentado que el PP "coincide con Podemos en intentar anular al PSOE".

Pero este análisis no lo han compartido otros diputados socialistas, que creen que este "show" de Podemos demuestra "que hace falta una izquierda sólida y no alborotadora e ineficaz", que sólo puede representar el PSOE.

Los socialistas han estado en boca sobre todo de Pablo Iglesias y de Mariano Rajoy. El candidato de la moción ha tendido la mano al PSOE, que lo ha recibido con incredulidad, mientras que el presidente del Gobierno ha situado a los socialistas como el objetivo real de la moción: cree que Podemos les quiere "criminalizar" por la abstención. 

Tono moderado de Iglesias, dos versiones de Rajoy

Antes de que tomara la palabra el candidato de la moción, Rajoy ha respondido desde la tribuna a Irene Montero con su vis más irónica. Ha despreciado los ataques de la portavoz de Podemos y ha tirado de sorna para defender que en los siete meses que lleva en el Gobierno no ha podido cometer "tantas tropelías" como las que le ha atribuido. 

Un tono muy diferente al que ha adoptado para responder a las tres horas de discurso de Pablo Iglesias, que, por su parte ha mostrado su lado más contenido, sin elevar la voz. Rajoy ha endurecido su discurso para responder al candidato de la moción, al que ha llegado a calificar de "peligro" para España.

El verdadero calor del debate ha llegado ahí, seis horas después de su inicio, cuando ha comenzado el rifirrafe entre Iglesias y Rajoy. Con un Hemiciclo con pocos escaños vacíos, ambos se han gustado en sus respuestas y han coincidido en ver descolocado al contrario. El líder de Podemos ha reiterado en varias ocasiones que el presidente no tenía "un buen día", palabras ante las que la vicepresidenta del Gobierno se llevaba la mano a la boca para contener una carcajada.

Muchos diputados del PP, en cambio, no han hecho esfuerzos para esconder sus reacciones ante las palabras de Iglesias. El portavoz, Rafael Hernando, y el vicesecretario de Organización, Fernando Martínez Maíllo, han sido de los más expresivos. Nada que ver con otro diputado 'popular' que ha aprovechado algunas intervenciones de Iglesias para echar una cabezada, de la que se ha despertado con los aplausos al líder de Podemos. 

La diputada de Coalición Canaria, Ana Oramas, durante su intervención.
La diputada de Coalición Canaria, Ana Oramas, durante su intervención. EFE

En la tribuna de invitados, en cambio, que sí ha perdido público según avanzaban las horas, ha habido alguno que no ha interrumpido su sueño ni con las ovaciones a Rajoy que ha habido varias. Aunque el protagonista en esa zona del hemiciclo ha sido el alcalde de Coruña, Xulio Ferreiro, que, según una foto publicada por ABC, se ha entretenido jugando al Candy Crush a primera hora, mientras hablaba Irene Montero. 

Desde esa tribuna también han seguido el debate Juan Carlos Monedero y el secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, así como los alcaldes de Santiago, Martiño Noriega, y Zaragoza, Pedro Santisteve. No han estado ni la de Barcelona, Ada Colau, ni la de Madrid, Manuela Carmena.  

Después del espectáculo de la moción de censura contra Cristina Cifuentes en la Asamblea de Madrid, el debate de este jueves puede haber sido largo, pero ha respetado las formas parlamentarias.

Y aunque duros reproches han cruzado de un lado a otro el hemiciclo, también se ha recurrido a las artes. Palabras de Antonio Machado, Francisco de Quevedo y Ramón María del Valle-Inclán han servido de armas para atizarse, en boca de los tres parlamentarios que han protagonizado las primeras ocho horas de un debate destinado al fracaso. 

Retomado el debate por la tarde, la protagonista ha sido la diputada de Coalición Canarias, Ana Oramas, quien, después de una primera intervención en la que ha denunciado que esta moción de censura es "puro teatro", y que ha cosechado muchos aplausos, ha condenado el "tonito machista" de Iglesias. "Ya sé que a usted no le gustan las mujeres no sumisas", le ha espetado. 



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