Política

Susana Díaz se prepara para resistir a Pedro Sánchez en la soledad de la oposición

La presidenta de la Junta de Andalucía en funciones pretende 'atrincherarse' en el PSOE-A a la espera de que fracase Moreno Bonilla, como hizo el socialista extremeño Vara con Monago entre 2011 y 2015 

Susana Díaz llevaba desde el 2 de diciembre inmersa en una discreción inusual en ella, a la espera de ver si las negociaciones de PP, Ciudadanos y Vox fracasaban, y se daba la consiguiente repetición de elecciones en Andalucía. Era la última bala que le quedaba al PSOE para salvarse de la traumática pérdida del poder autonómico 36 años después de las primeras elecciones en esa comunidad.

Con el acuerdo alcanzado este miércoles entre las tres fuerzas políticas, la investidura del popular Juan Manuel Moreno Bonilla, eso ya es un hecho y el paso de Díaz a la oposición, también. Y, con toda seguridad, comenzará una dura batalla orgánica para desalojarla del poder por más que ella haya decidido atrincherarse como jefa de la oposición, imitando lo que hizo su compañero el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, cuando perdió el poder en 2011 frente a José Antonio Monago

El problema para la todavía presidenta andaluza es que va a tener dos enemigos muy poderosos: la aperturade cajones que va a ejecutar el PP, para taparla la boca, y, sobre todo, la decisión de Pedro Sánchez de abrir un proceso de relevo al frente de la federación andaluza. No en vano, el presidente del Gobierno declaraba este martes a Efe que en Andalucía "ha terminado un ciclo político".

La presidenta andaluza ha avisado al líder del PSOE que como intente desalojarla por la fuerza de la secretaría general del partido en Andalucía planteará 'guerra' y el partido se resentirá el 26-M

Ella no se da por enterada de las invectivas de Ferraz desde la misma noche electoral. Asegura que ha ganado las elecciones el 2 de diciembre y, si antes no dieron un paso atrás quienes "perdieron elecciones", en alusión a las derrotas consecutivas de Sánchez en las elecciones generales de diciembre de 2015 y junio de 2016, con más motivo se va a mantener en el poder.

El argumento ha calado entre otros barones socialistas, que también temen perder las elecciones autonómicas y municipales del 26 de mayo por el empuje de Vox en los sondeos. El mismo Vara mostraba el pasado sábado en una entrevista con Vozpópuli su "respeto" por la decisión que adopte Díaz y recordaba que cuando él perdió en 2011 también muchos en el partido dijeron que debía abandonar el poder orgánico.

Lo mismo que ahora ocurre con la lideresa andaluza, que no va a ceder ni un milímetro, como este lunes escenificó el portavoz del Grupo Socialista en el Parlamento regional, Mario Jiménez, adelantándose a anunciar que, hagan lo que hagan PP, Cs y Vox, ella se iba a proponer como candidata a la investidura:

El órdago de la todavía presidenta en funciones ha durado menos de 24 horas porque esta mañana de jueves, el propio Mario Jiménez y el secretario de Organización de los socialistas andaluces, Juan Cornejo, han trasladado a la presidenta del parlamento, Marta Bosquet, que Díaz renuncia a ser investida porque no dan los números y cede el paso a Moreno Bonilla.

Ahora toca mirar adentro del PSOE y Sánchez tiene un problema; no pequeño. El argumento de Díaz ganadora y, sobre todo, las exigencias de Vox a Marín, la han reforzado entre las bases susanistas. Nadie quiere una guerra orgánica en la principal federación a solo cuatro meses de jugarse decenas de alcaldías y diputaciones, donde ella piensa refugiar el su poder que le quede. Por tanto, el desembarco de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que quiere el presidente del Gobierno en el liderazgo del PSOE andaluz no será a corto plazo; Ni pacífico.

Este lunes, el secretario de Organización, José Luis Ábalos, admitió que Montero tendrá que ganar unas primarias a Susana Díaz o al candidato que esta promueva -los rumores sitúan al actual alcalde de Sevilla, Juan Espadas- y la secretaria general todavía mantiene un control férreo de la federación pese al trabajo de zapa para el sanchismo que al alimón están haciendo el hombre fuerte de Sánchez allí, el delegado del Gobierno, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, y el presidente del Comité Federal y alcaldes de Dos Hermanas (Sevilla), Quico Toscano.

Toscano fue quien primero, a los pocos días de la durísima derrota electoral, enarboló -por sugerencia de Sánchez, según diversas fuentes- la idea de que Díaz diera un paso a un lado y el PSOE-A apoyara la investidura de Juan Marín como presidente de la Junta de Andalucía. La idea era que el inmenso aparato de poder que el PSOE ha construido a lo largo de 36 años de gobierno ininterrumpido se mantuviese de alguna forma. Algunos cálculos estiman que no menos de 2.500-3.000 militantes o personas cercanas al PSOE abandonarán sus puestos en las próximas semanas. 



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