Política

Educación, pensiones o Justicia: los partidos ahogan los grandes pactos en el Congreso

A la parálisis legislativa en la Cámara Baja se une que los grupos parlamentarios abandonan los órganos que crean para preparar grades leyes de consenso a puerta cerrada

El portavoz del Grupo Popular, Rafael Hernando, conversa con la presidenta del Congreso, Ana Pastor
El portavoz del Grupo Popular, Rafael Hernando, conversa con la presidenta del Congreso, Ana Pastor EFE/Juan Carlos Hidalgo

Esta legislatura ha disparado el trabajo parlamentario a pesar de que en el Congreso de los Diputados  se vive una auténtica sequía legislativa. En 2017 sólo se ha aprobado una Ley Orgánica y 12 de carácter ordinario. A este bloqueo se suma la incapacidad de los partidos políticos para avanzar en las subcomisiones, la herramienta creada en 1996 con el fin de preparar las futuras leyes mediante debates puramente técnicos a puerta cerrada.

El PSOE decidía levantarse este martes de la subcomisión sobre el pacto de Estado por la Educación, creada en diciembre de 2016 a instancias de PP, PSOE y Ciudadanos. Argumentó que no volverá mientras el Gobierno no esté dispuesto a dedicar al menos el 5% del PIB a la Educación. Unidos Podemos aseguró que no votará ninguna de las propuestas del órgano parlamentario hasta que no se cambie la fórmula de votación pactada entre socialistas y populares, que en la práctica otorga a estos últimos capacidad de veto sobre las decisiones. 

Los morados decidieron apearse también a finales de noviembre de la subcomisión que estudia la elaboración de una Estrategia Nacional de Justicia, acusando a populares y socialistas de buscar sólo cambios cosméticos sin profundizar en los verdaderos problemas y sus soluciones. 

Además de estas dos últimas, en la Cámara Baja trabajan actualmente otras seis subcomisiones que debaten desde la financiación de los partidos hasta la elaboración del Estatuto del Artista, el Régimen Profesional de los Militares o la política del agua. Quizás la más ilustrativa del bloqueo de estos órganos parlamentarios, cuyas conclusiones no son vinculantes para el Gobierno, es la encargada de preparar la reforma electoral

Precisamente Unidos Podemos y Ciudadanos decidieron a principios de febrero poner en marcha una negociación bilateral para plantear una reforma del sistema al margen de los trabajos de esta subcomisión, que en casi un año de existencia apenas ha recibido comparecientes. Tampoco hay acuerdo en la de la que estudia la financiación de los partidos políticos, que está pendiente de elaborar su informe. 

El Congreso, al límite

La sobreproducción de órganos parlamentarios durante los últimos meses está forzando las costuras del Congreso. La presidenta Ana Pastor decidió reunir a los portavoces de los grupos para llamarles la atención. En este momento existen 49 órganos funcionando al margen del Pleno. Así que hay problemas con las salas disponibles para celebrar las comisiones; los taquígrafos, estenotipistas y letrados no dan abasto; y los portavoces de los partidos minoritarios como PNV, UPN, Compromís, Coalición Canaria, Nueva Canaria, UPN o EH Bildu se las ven y se las desean para asistir a todas cuando estas se producen a la vez. 

Hay problemas con las salas y los taquígrafos, estenotipistas y letrados no dan abasto para cubrir todas las comisiones

La otra consecuencia que se deriva de este trabajo parlamentario impulsado por los partidos pero que no se traduce directamente en leyes es el aumento del gasto. Los servicios de la Cámara aún no ofrecen datos, aunque sólo por la del pacto Educativo han pasado cerca de ochenta comparecientes. La única subcomisión que por ahora se salva es la que concluyó con el pacto de Estado contra la violencia de género, que logró aprobarse en el Pleno a pesar de la abstención de Unidos Podemos

¿Espectáculo?

Al margen de las subcomisiones, el otro gran caballo de batalla son las comisiones de investigación. A la espera de constituirse se encuentran dos sobre los accidentes del Alvia y de Spanair. Estas se sumarán a las que ya están en marcha para investigar el rescate financiero y la presunta financiación irregular del PP. Precisamente, al tiempo que el PSOE decidía abandonar la negociación del pacto por la Educación, el expresidente valenciano Francisco Camps acaparaba todos los focos en otra de las salas del Congreso. La principal crítica a estos órganos es que a veces el espectáculo mediático y la refriega partidista supera a sus conclusiones finales.

Por su parte, una de las comisiones estrella del Congreso, la de seguimiento del Pacto de Toledo, avanza a trompicones ante la incapacidad de los grupos parlamentarios para ponerse de acuerdo. El pasado jueves, sin embargo, la oposición consiguió forzar al PP a retomar el debate sobre la revalorización de las pensiones mientras cientos de jubilados se manifestaban a las puertas del Congreso. 



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