Política

El silencio de Rivera en la prórroga de la alarma ahonda su distancia con Arrimadas

El expresidente obvia en las redes el giro estratégico de su partido mientras critica a Sánchez por la crisis sanitaria. La comunicación con Arrimadas es mínima, sólo por temas personales, y ninguno retuitea al otro. La negativa inicial de Rivera a hablar en el último congreso causó malestar en la nueva dirección

Inés Arrimadas y Albert Rivera en octubre en el Parlament de Cataluña.
Inés Arrimadas y Albert Rivera en octubre en el Parlament de Cataluña. EFE

Parafraseando a Albert Rivera, en Ciudadanos lo que escuchan ahora es el silencio de su expresidente. Una situación incómoda para la nueva cúpula naranja, más si cabe tras el portazo de Juan Carlos Girauta, porque esta actitud obvia el giro estratégico que está dando el partido liberal y que le ha llevado a pactar con Pedro Sánchez el 'sí' a una nueva prórroga del estado de alarma. 

Rivera se ha prodigado en los últimos meses en las críticas al Ejecutivo de PSOE y Podemos por cómo estaba gestionando la crisis de la covid-19. Pero nunca ha puesto en cuestión los 'síes' de Ciudadanos al estado de alarma y sus sucesivas prórrogas.

Un momento de especial tensión ocurrió el 10 de abril. Ese día, Rivera se apoyó en un artículo del exmagistrado en el TC Manuel Aragón para subrayar que el el Gobierno debería habilitar el estado de excepción, con aprobación previa de las Cortes Generales, "si quiere mantener la restricción a nuestras libertades". En su opinión, "este estado de alarma, prolongado en el tiempo, no da cobertura legal a todo lo que está haciendo o prohibiendo" la Moncloa.

Curiosamente, Juan Carlos Girauta fue el único miembro de su anterior Ejecutiva que retuiteó dicho comentario. Por contra, varios seguidores le hicieron ver que, por alusiones, estaba censurando a su partido al que sigue afiliado como militante de base ya que Cs había votado 'sí' a la entonces segunda prórroga. Para salir del paso, el propio Rivera tuvo que aclarar que no se trataba de una propuesta política, sino de una opinión más bien de tipo jurídico. 

Arrimadas y él apenas han hablado entre sí desde la debacle electoral del 10-N. Y cuando lo han hecho, ha sido por cuestiones personales, no para hablar de política o de la marcha del partido. Otro detalle nada baladí es que ninguno de ellos se retuitea el uno al otro... cuando hasta las últimas elecciones lo hacían a diario con cada comentario que subían a las redes.

Con todo, Rivera no disimuló su apoyo a la candidata a sucederle en las primarias entre el oficialismo que él había formado y el sector crítico representado por Francisco Igea. Lo hizo en su única aparición pública de este año a principios de marzo, cuando anunció su fichaje por el bufete de abogados Martínez-Echevarría.

La frialdad se acrecienta

Sin embargo, la irrupción de la pandemia ha provocado que la frialdad entre Rivera y la nueva dirección de Cs haya ido en aumento hasta hacerse notoria. Cuando el equipo de Arrimadas le invitó a dar un discurso en la IV Asamblea General de finales de abril, la respuesta del hasta hace poco único presidente del partido fue una negativa

Fuentes próximas a Rivera indicaron a Vozpópuli antes de la polémica que no tenía sentido que las primeras palabras al partido desde su dimisión fuesen desde su casa y que, en el fondo, el congreso por vía telemática era una formalidad sobrevenida por la covid-19. "Algo meramente pragmático", subrayaron. Su 'número dos', el exsecretario general José Manuel Villegas, tampoco quiso leer el discurso de la Ejecutiva saliente.

Ambos desplantes causaron malestar en la nueva cúpula naranja y Rivera rectificó cuando se supo el revuelo ocasionado. Sus palabras a los compromisarios sonaron huecas al desear "suerte y acierto" a Arrimadas y la nueva Ejecutiva. Más comentado fue su petición a sus compañeros de partido para que hiciesen una oposición "seria y firme" al Gobierno de Sánchez y le exigiesen que hiciera "bien las cosas y represente a todos los españoles".

"Leales" a España

En su opinión, el momento actual exige defender "como nunca" las libertades civiles. "La libertad de prensa, la libertad de circulación, la libertad de empresa, la libertad de opinión son fundamentales y condición sine qua non para una democracia fuerte. Y también lo es la separación de poderes, ahora que algunos dirigentes políticos cuestionan a los jueces cuando no les gustan las sentencias", dijo refiriéndose a los líderes de Podemos que criticaron la condena que recibió en esos días la diputada madrileña Isabel Serra.

"Emprendedores, empresarios, autónomos, trabajadores, todos ellos, la España productiva, van a tener que levantar a pulso este país y necesitan un Gobierno que esté a su lado y no enfrente, y un Estado que les remueva obstáculos y no les ponga nuevos obstáculos. Para eso también vamos a ser necesarios, para defender a esas clases medias", subrayó.

Por todo ello, Rivera pidió a sus compañeros de Cs que fuesen "leales" a España y la mejor manera de serlo es, a su juicio "gobernar con nuestras ideas en ayuntamientos y autonomías, y también hacer una oposición seria y firme para exigir que el Gobierno haga bien las cosas y represente a todos los españoles".

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