Muchos gestos, pompa y escaso contenido. La reunión entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y de la Generalitat, Quim Torra, ha servido finalmente para poner en marcha la mesa de negociación que aspira a resolver el "conflicto" político en Cataluña. 

Sánchez y el propio Torra se han comprometido a encabezar este primer encuentro este mismo mes de febrero. Un acelerón que responde más bien a los intereses electorales de cada partido y a la propia batalla dentro del separatismo. Nadie quiere romper la baraja del diálogo, pero tampoco renunciar a nada. 

El jefe del Ejecutivo ha entrado al Palacio de la Generalitat con honores de jefe de Estado. La pompa que ha rodeado el saludo entre ambos mandatarios ha despertado el gesto serio de Sánchez, incómodo con la situación. 

Moncloa se adelanta a Torra

El Gobierno, a diferencia de encuentros como el de hace un año en Pedralbes, se ha adelantado a Torra filtrando un documento con 44 propuestas para el "reencuentro". Muchas de ellas eran generalidades, y medidas que no entran en el fondo del problema. En ese sentido, Sánchez ha mantenido su compromiso con la mesa de negociación, en la que supuestamente se hablará de todo. También de la autodeterminación.

"Todos sabemos que es necesario el diálogo. Que el diálogo debe partir del reconocimiento del otro. De la atención también a sus razones. Que no hay otra forma de resolver este contencioso. Que no hay otra vía que a través de un diálogo que se desarrolle dentro de la Ley", ha dicho Sánchez. "La Ley por sí sola tampoco basta. La Ley es la condición, pero el diálogo es el camino.”