Política

Sánchez pide seis meses de cheque en blanco para torpedear el viaje al centro de Casado

El PP queda atrapado entre sus comunidades, que en general ven con buenos ojos el nuevo estado de alarma, y la tesitura de permitir al Gobierno tapar sus errores de gestión en la pandemia 

Sánchez pide seis meses de cheque en blanco para torpedear el viaje al centro de Casado
Sánchez pide seis meses de cheque en blanco para torpedear el viaje al centro de Casado EFE

El estado de alarma se daba por descontado. El toque de queda, también. El conejo que Pedro Sánchez se ha sacado de la chistera este domingo y que nadie esperaba ha sido la duración: seis meses. Un período excepcionalmente largo, que algunos expertos creen que va contra el espíritu de la Constitución y que políticamente coloca al líder de la oposición, Pablo Casado, ante la disyuntiva de votar en contra, junto a Vox, o darle plenos poderes al Gobierno durante medio año.

"O Casado apoya el estado de alarma y, por lo tanto, le da plenos poderes a Sánchez, o el viaje al centro del PP ha durado dos días", resumían fuentes parlamentarias sobre la papeleta a la que se enfrenta el presidente de los populares tras su ruptura con Vox.

El Gobierno ha decretado el estado de alarma en todo el país por segunda vez en lo que va de año para frenar el avance del coronavirus en España. Es la tercera vez que lo hace en 2020 si contamos el que aprobó para la Comunidad de Madrid hace solo dos semanas.

Alarma hasta mayo

El decreto que ha salido del Consejo de Ministros es diferente al de marzo, porque delega en las comunidades autónomas la mayor parte de las decisiones de control de la pandemia. Pero la ley deja muy claro que la autoridad competente es siempre el Gobierno central. Es decir, la última palabra ante cualquier medida autonómica que se tome o se deje de tomar será siempre la de Sánchez. Son plenos poderes para el Ejecutivo.

El actual decreto estará en vigor hasta el 9 de noviembre. Pero Sánchez ha anunciado que enviará esta misma semana al Congreso una prórroga por seis meses del estado de alarma, hasta el 9 de mayo. El criterio para una extensión tanlarga, según el Gobierno, es "el de los expertos". Los mismos expertos que nadie conoce y que han dicho una cosa y la contraria varias veces en los últimos meses.

El Gobierno cuenta con los apoyos necesarios en el Congreso para sacar adelante la prórroga. Ciudadanos, el PNV y los partidos separatistas catalanes están en principio a favor. Por eso Sánchez se ha dirigido al PP. El presidente del Gobierno ha explicado que telefoneó a Casado para informarle de los términos y el alcance de las medidas planteadas en el decreto. Y ha confiado en que el PP vote favorablemente en el Parlamento. Casado guarda silencio y se pronunciará sobre la posición que adoptará su partido este lunes.

Para Casado es un papeleta complicada. Por un lado, las comunidades que gobiernan los populares ven con buenos ojos este estado de alarma descentralizado que Sánchez ha puesto encima de la mesa. El paraguas legal les permite tomar medidas sin tener que vérselas con los tribunales. También lo cree Madrid, que ha sido la Comunidad más crítica con el Gobierno. Según ha sabido Vozpópuli, el entorno de Isabel Díaz Ayuso considera que el espíritu del decreto "va en la línea de lo que ha hecho Madrid" y que el toque de queda permite preservar la actividad de la hostelería y la restauración.

Plenos poderes para Sánchez

Por otro lado, Casado se ve en la tesitura de dar plenos poderes a Sánchez durante seis meses. El estado de alarma se puede ir modificando a demanda del Gobierno y permite al Ejecutivo corregir sobre la marcha todos los errores de gestión durante la pandemia, que según el líder de la oposición son innumerables. Como autoridad competente, el Gobierno puede además imponer su criterio sobre el de cualquier autonomía si estima que sus medidas no se adecuan a la lucha contra el virus.

Sánchez ha reunido el apoyo de la mayor parte de la Cámara a este decreto después de semanas de caos. Ciudadanos está a favor, al igual que otros grupos minoritarios, partidos nacionalistas y separatistas. El PP se ve ahora en la disyuntiva de situarse en el no al estado de alarma con Vox -partido con el que ha roto- o votar a una medida con la que probablemente no está de acuerdo o que al menos matizaría. 

Ferraz quiere al PP con Vox

La prueba de que el PSOE quiere colocar al PP entre la espada y la pared ha sido la inusual declaración de su portavoz en el Congreso, Adriana Lastra, tras la rueda de prensa de Sánchez. Lastra ha comparecido en Ferraz solo para apuntalar la idea de que es el PP el que se juega estar a favor o en contra de la lucha contra la pandemia. Y ha instado instar a Casado a que abandone su "negativa frontal" al estado de alarma.

"No hay una España de unos u otros partidos, solo hay una España que lucha contra la pandemia", ha dicho Lastra. "Y esta decisión ha sido impulsada por una amplia mayoría de comunidades autónomas y cinco partidos de muy diferente signo ideológico y político, que van más allá de los partidos que impulsan la acción del Gobierno y que van más allá de los partidos que prestaron su apoyo en la investidura".

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