Política

Sánchez apuesta por enviar a Calviño a Bruselas y mantener a Borrell en el Gobierno

El presidente quiere colocar a la ministra en la cartera de Asuntos Económicos que ha tenido el francés Moscovici. Un puesto que conlleva una de las vicepresidencias de la próxima Comisión Europea

Borrell junto a Pedro Sánchez
Borrell junto a Pedro Sánchez EFE

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, empieza a desvelar sus cartas en el próximo reparto de los puestos más importante de la UE. Fuentes diplomáticas españolas señalaron a Vozpópuli que su apuesta es colocar a la ministra de Economía, Nadia Calviño, en la Comisión Europea en la cartera de Asuntos Económicos que en el último lustro ha tenido el francés Pierre Moscovici y ofrecer a Josep Borrell seguir al frente de la diplomacia española o en el puesto que ha dejado vacante Meritxell Batet, el Ministerio de Política Territorial.

El cargo de Moscovici supondría ocupar una de las vicepresidencias del Ejecutivo comunitario, una línea roja que Sánchez no está dispuesto a renunciar, y sería una “gran jugada” ya que España es el país con más porcentaje de déficit de la UE y Calviño sería más benévola en el caso de eventuales incumplimientos presupuestarios en el futuro.

“Tal y como estamos en el euro, nos interesa más una cartera económica. Tenemos una mujer para ello, que es alta funcionaria de la Comisión Europea y con muy buen cartel en Bruselas. A ella, después de haber sido directora general de Presupuestos, le encantaría ser comisaria”, resumen las citadas fuentes.

Sánchez trasladó ayer al presidente francés, Emmanuel Macron, el nombre de Calviño para la próxima Comisión Europea y de confirmarse, descartaría la opción de Josep Borrell, que acaba de ganar para el PSOE las europeas, para uno de los puestos del Ejecutivo comunitario.

Un cargo extenuante

En las últimas semanas se ha especulado con la posibilidad de que Borrell aspirase al puesto de Federica Mogherini como alto representante de la política exterior europea, pero el cargo es extenuante para sus 72 años y, además, existe una regla no escrita por la que este puesto es rotativo entre los cinco grandes de la UE.

El primer alto representante de la UE fue español (Javier Solana), al que siguió una británica (Catherine Ashton) y luego una italiana (la citada Mogherini). Ahora le toca el turno a Francia o Alemania, pero Berlín ambiciona la presidencia de la Comisión Europea con Manfred Weber o la del Banco Central Europeo, con la figura de su presidente del Bundesbank, el ‘halcón Jens Weidmann. Existe una tercera opción y es que Angela Merkel renuncia en otoño a su cargo de canciller alemana para ocupar la presidencia del Consejo Europeo en vez de Tusk, un puesto que siempre han ocupado exprimeros ministros.

Además, Francia presenta para el puesto de Mogherini a un candidato con mucho pedigrí, Michel Barnier, que ha dirigido la negociación del brexit con los británicos, así que las opciones de España eran reducidísimas. En realidad, a Borrell nunca le entusiasmó la idea de mudarse a Bruselas y prefiere seguir  en el próximo Ejecutivo, una opción que se valora en la Moncloa en estos días. Para ello, bastaría que renunciase a su acta de eurodiputado en junio y así continuaría como jefe de la diplomacia española en funciones hasta la formación del nuevo Ejecutivo.

Tal y como estamos en el euro, nos interesa más una cartera económica. Tenemos una mujer para ello, que es alta funcionaria de la Comisión Europea y con muy buen cartel en Bruselas"

La candidatura de Calviño forma parte de una negociación mucho más amplia que llevarán a cabo los líderes europeos en la cumbre de hoy en Bruselas y posiblemente en la siguiente cita de junio. Tanto Sánchez como Macron son reacios a aceptar al alemán Weber en la Comisión Europea por mucho que sea el candidato del PPE, vencedor de los comicios del domingo pero con menos escaños en la Eurocámara.

Madrid y París esgrimen que los populares coparon las instituciones europeas en el último lustro con Tusk (Consejo Europeo), Juncker (Comisión Europea) y Tajani (Parlamento Europeo). Sólo Mogherini era de la familia progresista. Y teniendo en cuenta que la conservadora Merkel y el liberal Barnier aspiran a suceder a Tusk y Mogherini, el socialista holandés Frans Timmermans sería la opción de más peso para dirigir el Ejecutivo comunitario y que un eurodiputado del PPE -quizás un político del Este por la política de equilibrios- empezase la legislatura al frente del Parlamento Europeo.

En cuanto al BCE, el 'tapado' para suceder a Draghi es el finlandés Olli Rehn, actual presidente del Banco Central del país nórdico y que en los peores años de la crisis fue comisario para Asuntos Económicos en Bruselas.

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