Cada país tiene su librillo a la hora de reabrir los colegios después de meses de confinamiento. Algunos, como Dinamarca, optaron por priorizar la vuelta de los más pequeños el pasado 15 de abril. Después se fueron incorporando los estudiantes de cursos superiores.

Otros, como Portugal, ha preferido que sólo los alumnos de 11º y 12º año, es decir, los que tienen entre 16 y 18 años, regresen presencialmente a las aulas. Lo hicieron el 18 de mayo.

Eso sí, todos coinciden en extremar las medidas de seguridad sanitaria para evitar posibles contagios por coronavirus. Alumnos y profesores van regresando a los centros y lo hacen rodeados de hidrogeles, mascarillas, mamparas de plexiglás, señales y pupitres vacíos.

Los docentes dedican las primeras horas -y las que hagan falta- a explicar cómo va a funcionar el centro a partir de ahora: nada de compartir material y nada de contacto físico. Así es la extraña vuelta al cole en Alemania y los vecinos Francia y Portugal:

Alemania

En Alemania, la desescalada escolar depende de cada uno de los 16 länder. Los estados federados tienen competencias en Educación, pero la coordinación ejercida por la canciller Angela Merkel derivó en un pacto común para reabrir las escuelas el pasado 4 de mayo. Algunos institutos lo hicieron antes de cara a preparar los exámenes finales.

Aunque en Alemania la mascarilla es obligatoria en el transporte público y dentro de las tiendas, no lo es dentro de clase. Algunos länder sí obligan a que los escolares la lleven en los pasillos y en el baño, y la mayoría de profesores se la ponen y la recomiendan.

Los horarios y los grupos son reducidos y solo se imparten las asignaturas troncales -alemán, matemáticas e inglés-. Las reglas de higiene son estrictas, no se puede compartir material escolar ni de ningún tipo y debe respetarse en todo momento la distancia interpersonal de 1,5 metros. Los alumnos no pueden moverse de su pupitre, que están separados, ni salir del aula salvo para ir al baño.

En el suelo de los pasillos hay señales que marcan las distancias. Hay grupos que van de mañana y otros que asisten por las tardes. En la cafetería de varios centros hay mamparas de plexiglás para separar a los comensales. No hay deporte ni música ni tareas en grupo. Nada de balones.

Francia

Los docentes franceses se incorporaron algo más tarde, el 11 de mayo. Los más pequeños pudieron volver a clase el día siguiente con un máximo de 10 niños por aula en las guarderías y de 15 en los parvularios, escuelas primarias y el resto de centros educativos. El retorno es voluntario.

La reapertura de los institutos se produjo el pasado 18 de mayo para los estudiantes de 6º y 5º grado (que en España se corresponde con 6º de Primaria y 1º de ESO). Los institutos y centros profesionales para estudiantes a partir de 14 años no abrirán antes del 2 de junio.

Macron, en su reciente visita a un centro educativo de Poissy (Francia).

La imagen de los centros dista mucho de la conocida hasta ahora. Muchos pupitres están vacíos y el suelo también está copado por marcas y cintas adhesivas para limitar los espacios. A cada alumno le corresponden cuatro metros cuadrados de superficie. También abundan los dispensadores de gel hidroalcohólico y los carteles que indican las nuevas normas. 

Según las instrucciones del Ministerio de Educación galo, el uso de la mascarilla es "obligatorio en todas las situaciones en las que las reglas de distanciamiento corren el riesgo de no ser respetadas". Sin embargo, para los alumnos de preescolar, su uso está prohibido. No se recomienda para los de escuela primaria, pero los niños pueden usarla si así lo desean y si están en capacidad de hacerlo sin correr el riesgo de utilizarla de manera incorrecta. Está recomendada para el resto.

Los juegos con balones o de contacto están prohibidos. El lavado de manos con agua y jabón es constante: al llegar al colegio, antes de entrar a clase, después de los recreos, antes y después de cada comida, antes y después de ir al baño, después de haberse sonado, haber tosido, haber estornudado, en la tarde antes de ir a la casa y al llegar al lugar de residencia.

Portugal

En Portugal solo han vuelto de forma presencial los alumnos de 16 a 18 años. El horario es distinto. Ahora van desde las 10 hasta las 17 horas. La idea es que no utilicen el transporte público en horas punta y coincidan con el grueso de los trabajadores.

Las clases de las distintas asignaturas suelen estar concentradas, unas seguidas de otras, para evitar horas libres. Los estudiantes deben permanecer dentro del aula, excepto para ir al baño. No hay cabida para las salas comunes y las bibliotecas y salas de ordenadores están reducidas a un tercio de la capacidad.

Imagen de un aula en Portugal.

Los centros han definido circuitos para promover la distancia física de dos metros entre los estudiantes. Hay señales que indican la ruta de la puerta de entrada al aula, el acceso a la cafetería, los vestíbulos y los baños.

Los servicios y otros espacios no necesarios para la actividad docente como el comedor y las salas sociales están cerrados. Hay que lavarse o desinfectarse las manos antes y después del consumo de cualquier comida. Además, las ventanas tienen que estar abiertas siempre que sea posible para ventilar. 

En el caso de los menores de 16 años, que cursan entre el primer y el décimo nivel del sistema educativo portugués, terminarán el año lectivo en casa. Desde el pasado 20 de abril tienen clases a distancia que siguen por la televisión y que complementan el trabajo de los profesores.