Política

200 profesores se unen para desmentir la propaganda independentista en el exterior

Un colectivo de académicos crea un Foro para rebatir en medios y conferencias internacionales la tesis de los separatistas de que España no es una democracia plena

Cargas policiales en Barcelona
Cargas policiales en Barcelona EFE

La imposición del relato es esencial en política. Cuando el 1 de octubre de 2017 la Policía Nacional y la Guardia Civil intervinieron para impedir el referéndum ilegal en Cataluña, los periodistas de todo el mundo aprovecharon la actuación policial para alimentar la tesis del choque entre “Madrid y Barcelona”, sin vincular este escenario a la vulneración de la legalidad perpetrada por el bloque independentista.

La sociedad civil española vio con impotencia como la labor diplomática de la Generalitat había dado sus frutos. Los anuncios en los medios internacionales, las tribunas de opinión y el DiploCat habían creado nexos con periodistas y creadores de opinión en el extranjero a los que el Estado no había sabido seducir. Y algunos miembros de esa sociedad civil decidieron que tenían que contestar a esa desinformación.

Fue el caso de Alfonso Valero, profesor universitario en esos días en Nottingham (Reino Unido), quien reunió a compañeros y amigos del sector académico, comprometidos con la defensa de la democracia española, para intentar contrarrestar la propaganda secesionista. Nació el Foro de Profesores, un grupo sin ánimo de lucro que ahora cuenta con 200 miembros y empieza a ganar las primeras batallas del relato.  

“Me di cuenta de hasta donde había llegado la propaganda independentista cuando a mí, español en Nottingham, me entrevistaban para hablar del Brexit, pero dejaron de llamarme para explicar lo que pasaba en Cataluña”, explica en conversación con Vozpópuli.

El "Manifiesto de los 100"

La labor del Foro consiste en activarse cuando ven artículos en prensa o actividades en las universidades de claro signo propagandista. Rápidamente rebotan los chats y correos electrónicos entre sus miembros. Y empiezan a redactar una respuestaad hoc para que el medio o la universidad en cuestión amplíe el debate incluyendo el punto de vista de los contrarios al nacionalismo.

La tarea es titánica: el secesionismo cuenta con fondos públicos y una maquinaria de propaganda sofisticada, que durante muchos años no ha encontrado la respuesta del Estado y de los intelectuales

Uno de los primero “éxitos” del Foro fue el llamado “Manifiesto de los 100”. Escribieron al diario escocés The National para que recogiera una detallada respuesta a un artículo firmado por Noam Chomsky a favor del nacionalismo catalán. Después de aquello, también la revista estadounidense Newsweek aceptó publicar una réplica a un artículo de Quim Torra y Carles Puigdemont. Y lograron que algunas universidades cambiaran los ponentes de las conferencias para que fueran menos teledirigidas hacia el relato oficialista del independentismo.

Contraataque académico

Eso ocurrió, por ejemplo, en una reciente conferencia en la London School of Economics. El historiador Paul Preston tenía que moderar un encuentro al que acudían la ex consejera de Enseñanza y fugada de la justicia Clara Ponsatí, su abogado (al que no se le presentaba como tal, sino como experto en derecho) y Alfred Bosch, actual consejero de Exteriores de la Generalitat. El grupo de Valero protestó y logró que Ignacio Torreblanca, profesor de Ciencias Políticas, articulista de El Mundo y ex director de opinión de El País, se sumara a los ponentes a última hora y diera voz a las tesis contrarias al nacionalismo. “Fue un éxito porque llamaron conferencia algo que en realidad era un acto propagandístico”, critica Valero.

Hasta ahora el Foro ha lanzado una docena de “campañas”. Todas enfocadas a desplegar una resistencia activa a la propaganda catalanista en el exterior. Valero, sin embargo, reconoce que la tarea es titánica: el secesionismo cuenta con fondos públicos y una maquinaria de propaganda sofisticada, que durante muchos años no ha encontrado la respuesta del Estado y de los intelectuales.

El próximo 25 y 26 de abril el Foro de Profesores se presentará oficialmente en sociedad. Lo hará en un congreso en la Universidad de Valladolid

Valero explica a modo de ejemplo lo difícil que es penetrar en los medios anglosajones. “En Reino Unido es difícil que quieran escuchar la versión que no sea la nacionalista. Por un lado porque los periódicos de izquierdas, como el The Guardian, son muy militantes y están alineados, por dinero o ideología, con el separatismo. Y los de derechas, debido al 'brexit', están a favor de las tesis independentistas”, razona el fundador de la iniciativa.

Defensa del Estado de Derecho

En cuanto a su organización, el Foro de Profesores tiene “dos elementos fundacionales”. Por un lado, “el compromiso con la unidad de España”. Y por el otro, “la defensa del Estado de Derecho”. Se trata de principios básicos, recogidos en los artículos 1 y 2 de la Constitución, a los que todos los miembros se adhieren. Pero funciona sin verticalidad (el Foro no recibe dinero público ni se ha constituido como asociación) y sus miembros pueden suscribir los textos que se redactan en función de si comulgan con ellos.

“El sistema es muy plural, porque si un profesor no se siente plenamente reflejado en una tribuna o una respuesta que se quiere enviar, no la firma”, explica Miguel Ángel Quintana Paz, profesor de Ética y Filosofía e impulsor del Foro. Gracias a ese principio, los miembros del Foro pertenecen a todas las familias políticas constitucionalistas: desde socialistas, hasta afines a PP y Ciudadanos. “Es un grupo muy heterogéneo donde están representados todos”, confirma Valero.

El próximo 25 y 26 de abril el Foro de Profesores se presentará oficialmente en sociedad. Lo hará en un congreso en la Universidad de Valladolid al que acudirán, entre otros, el profesor de Filosofía Pedro Insua, el escritor y columnista David Jiménez Torres y el articulista y profesor de Filosofía Política Félix Ovejero, para debatir de España: pasado y futuro en común.

Contra la "España de la Inquisición"

Cabe destacar que la coyuntura política es clave para su actividad. El independentismo, contrariamente a lo que se podría pensar tras la aplicación de artículo 155, no ha dejado de exportar su mensaje en el exterior. Le Figaro y La Stampa han entrevistado a Oriol Junqueras en la cárcel. Die Zeit ha visitado a Jordi Cuixart. En esos artículos la imagen que se propugna de España es la de un país con una democracia incompleta y un sistema judicial aún vinculado al franquismo.

Ahora, a las puertas del juicio al 1-O, es lógico esperarse que el independentismo recrudezca su ofensiva, facilitado por un Gobierno débil que para algunos, incluidos miembros del PSOE, ha acabado incluso adoptando el marco argumentativo independentista. El trabajo de expertos e intelectuales que, sin cobrar nada, intentan frenar la difusión de falsedades y estereotipos puede ser clave para evitar que se propague la idea de la “España de la Inquisición”, adquirido ya por medios como el The Times de Londres, por citar uno. Y evitar que España pierda, otra vez, esa batalla del relato tan importante dentro y fuera de sus confines nacionales.

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