¿Tendría sentido que España y Portugal imitasen una alianza como la del Benelux (Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo)? Es la propuesta del alcalde de Oporto, Rui Moreira. "Siempre creí, desde que Portugal y España tienen democracias, que deberíamos tener un 'Iberolux', como un Benelux", decía esta semana el regidor portugués una entrevista con Efe.

La idea no es nueva, pero la propuesta ha causado opiniones encontradas a ambos lados de la frontera. Sobre todo entre el sector luso, tras comprobar que en España se había interpretado la especie de fusión de naciones que propugnaba el denominado 'iberismo' defendido por Fernando Pessoa o José Saramago. El líder de Más País, Íñigo Errejón, veía la propeusta con buenos ojos. "Pues no me parece nada mal. El Iberismo ha acompañado históricamente a muchos proyectos emancipatorios. Del primer liberalismo revolucionario de principio del siglo XIX al anarquismo de principios del XX", apuntaba en su cuenta de Twitter. 

Aunque la idea que parecía lanzar Moreira era más bien de dos países con "una estrategia coordinada", pues "durante muchos años vivimos de espaldas y con enormes sospechas y desconfianzas". En efecto, las historias de ambos Estados han corrido paralelas a lo largo de los siglos. Incluso llegaron a estar fusionadas bajo la dinastía de los austrias, con Felipe II, Felipe III y Felipe IV. Pero en 1640 se puso fin de fórmula revolucionaria a esa aventura, cuando un grupo de nobles aclamó al duque de Braganza como rey, Juan IV. España tardó casi tres décadas, hasta el tratado de Lisboa de 1668, en reconocer la soberanía del país vecino.

Lo cierto es que España y Portugal mantienen estrechos lazos de cooperación desde el comienzo de la democracia. En 1977 se firmó el Tratado de Amistad y Cooperación, ratificado en 1978. Y desde entonces, ha sido tradición la celebración de cumbres bilaterales. La última tuvo lugar hace menos de dos años en Valladolid. Allí se profundizó en la cooperación transfronteriza que mantienen comunidades autónomas limítrofes como Extremadura, Castilla y León o Galicia con varias regiones portuguesas. La intención es establecer una estrategia conjunta. Asimismo, ambos Estados cooperan en materia energética o de aguas. 

Por otro lado, las razones que dieron lugar a la alianza nacida en 1948 del Benelux como la desaparición de las barreras aduaneras se cumplieron con la incorporación a la Unión Europea en los años ochenta. Precisamente, ambos países van de la mano en muchas negociaciones comunitarias.