¿Hacia dónde va la política exterior española tras la formación del Gobierno de coalición? ¿Qué influencia tendrá Podemos a la hora de modular las relaciones de España en los próximos años? ¿Puede alejarse España del eje franco-alemán en la Unión Europea para buscar otras alianzas tras la salida efectiva del Reino Unido?

Los expertos ven cambios tácticos con respecto a Latinoamérica y apuntan a un momento de incertidumbre tras comprobar cómo Pedro Sánchez ha pasado a referirse a Juan Guaidó como jefe de la oposición en Venezuela tras haber sido el primero en reconocerle como "presidente encargado" del país latinoamericano. "El señor Guaidó es dos cosas a la vez", reafirmó la nueva ministra de Exteriores, Arancha González Laya.

"No hay criterios claros. Se ha pasado de una política exterior que tiene unas directrices consolidadas y que los Gobiernos -con sus particularidades- respetaban, a una política exterior puramente coyuntural, ignorando esas directrices estructurales", critica el catedrático de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Complutense, Rafael Calduch. "Lo único claro del nombramiento de la ministra de Asuntos Exteriores es que no hay política exterior", añade. 

La sustituta de Josep Borrell en el Palacio de Santa Cruz ha planteado en los últimos días su intención de tejer una alianza con Italia en el ámbito comunitario. "Vamos a trabajar juntos para estrechar relaciones, pero también para pesar de manera más estratégica en una Unión Europea cambiante", exponía la ministra tras su primer encuentro bilateral en España con su homólogo italiano, Luigi di Maio.

Para el profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia Comillas Emilio Sáenz-Francés, es algo "dentro del terreno de lo simbólico" tras la decisión explicitada por el presidente francés Emmanuel Macron de incorporar a Polonia al grupo de liderazgo de la UE para la etapa post-brexit, dejando de lado a España.

"Creo que al Gobierno no le sentó bien verse fuera y trató de ver qué socios posibles podemos tener en Europa para construir, no tanto un contrapoder, sino para intentar presentar a España no como un verso suelto en la política europea", explica. "Más allá de eso, yo no creo que la política exterior europea vaya a sufrir cambios significativos", añade.

A la espera de que la recién nombrada jefa de la diplomacia explique en el Congreso las líneas maestras de su mandato, para Ignacio Molina, investigador principal del Real Instituto Elcano, también cree que la pauta será de continuidad. "Tengo total convicción de que no hay una modificación estratégica que pueda ser equiparable a lo que ocurrió con (José María) Aznar en 2001. "No es tanto alejarse de Francia y Alemania, sino decir que ahora no es tan complicado hacer cosas con Italia en temas presupuestarios, de inmigración, de agricultura o en atención al norte de África", añade, refiriéndose a lo trasladado por Exteriores como un error de comunicación.

Para Calduch, la "prioridad de nuestras relaciones con la Unión Europea pasa por el entendimiento con París y Berlín, máxime ahora que ya no están los británicos". "No nos podemos alejar del eje franco alemán en el momento en que la Unión Europea está renegociando las relaciones con el Reino Unido tras el brexit", remata. Aunque no ve mal "buscar ese tipo de pactos o acuerdos" como los que se puedan tejer entre los países del sur de cara a las negociaciones en las instituciones europeas, no dejan de se "circunstanciales".

Giro con Venezuela

Molina reconoce, eso sí, "cambios tácticos pero no estratégicos" tras la entrada de los morados en el Ejecutivo. "¿Hay un giro? No. Podría haberlo habido, pero la noticia es que no lo hay", asegura subrayando que Pablo Iglesias no ha puesto como líneas rojas algunos de los planteamientos que defendía en 2015. Aunque sí ve el empuje morado respecto a Venezuela, donde está actuando activamente el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. "Es verdad que sí que uno puede ver una cierta influencia de Podemos respecto a Venezuela, sí es posible. España ahora tiene una posición distinta a antes, cuando el Gobierno era solamente del PSOE", apunta.  

"El hecho de que el nuevo Gobierno de Argentina, que también tiene una relación con Podemos, va a ayudar a que el nuevo presidente de Argentina, que es peronista, no vaya a tener ni mucho menos la posición un poco más agresiva que tenía Cristina Fernández de Kirchner. En algunos elementos, el hecho de que esté Podemos en el poder, la facilite. Por ejemplo, de que ayude que el acuerdo de Mercosur tenga éxito", añade Molina. 

"La política con Venezuela de España va a ser de gestos fundamentalmente", señala, por su parte, Sáenz-Francés. Aunque al contrario que en el ámbito europeo, confía "en que no vaya más allá de una política de gestos". Lo importante -dice- es que "España pueda acreditar con acciones que se mantiene alineada con la UE y que se mantiene alineada con una política exterior razonable en relación con Venezuela y con América Latina".  

Desde Estados Unidos se mira con lupa el papel de nuestro país y su actuación en Latinoamérica. "Los ministros de Podemos van a querer que por lo menos se teatralice un alineamiento en política exterior con algunos de sus postulados". "Quiero pensar que el equipo técnico de Exteriores tendrá la capacidad de contrarrestar esto. Pero el problema es que la política exterior es cada vez más de Presidencia del Gobierno", añade. Un extremo en el coincide con Calduch. "Cada vez más se quiere gestionar y dirigir la política exterior desde Moncloa y no desde el Palacio de Santa Cruz", critica.

Aunque todos coinciden en señalar la dificultad de las relaciones con la administración de Donald Trump, por las características propias del líder norteamericano. "Es verdad que las relaciones con Estados Unidos hoy en día han salido un poco de la pauta de lo habitual para entrar en el terreno de la relación de un personaje muy particular, muy atrabiliario", dice Sáenz-Francés.

"En cierto sentido, todos los actores internacionales incluso a los que considera sus mejores amigos, están siempre al filo de la navaja", añade. "Aunque siguiésemos la política exterior española con directrices consolidadas, con EEUU estaríamos al vaivén de las coyunturas del presidente Trump", concluye Calduch.