Podemos se va acercando a la central sindical UGT con el objetivo de condicionar la agenda social y debilitar al Ministerio de Economía, liderado por Nadia Calviño. Fuentes sindicales conocedoras de estos movimientos revelan que personas de confianza de Pablo Iglesias están hablando con dirigentes sindicales para alimentar las tensiones en el Gobierno y poder ganar algunas batallas internas.

Sobre la mesa se encuentra el pulso por el Salario Mínimo Interprofesional y, sobre todo, la negociación para retocar la reforma laboral de Mariano Rajoy. Los sindicatos se sienten fuertes. Son conscientes de que la coalición ofrece amplios márgenes para alcanzar sus objetivos, pero también que la legislatura debe aguantar.

Desde los ministerios económicos hablan claramente de “presiones” que están recibiendo los sindicatos para ser beligerantes con el Gobierno. Estas injerencias se están produciendo sobre todo por parte de Podemos, y se están centrando en la UGT, con la que la cúpula morada cree coincidir en algunos objetivos coyunturales.

El aviso de Escrivá

Prueba de ello es que el Gobierno ha pactado subir el sueldo a los funcionarios: una victoria de los sindicatos, que dependen mucho de ese sector, pero que algunos en el Ejecutivo consideran contraproducente. “Es muy peligroso a nivel electoral con la que está cayendo”, admiten. Otro ejemplo es la propuesta sobre pensiones del ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá.

El pasado martes, Escrivá insistió en la propuesta de elevar de 25 a 35 años el tiempo de cotización que se utiliza para calcular la cuantía final de la pensión. Podemos se desmarcó de inmediato en esa iniciativa. Las UGT hizo lo mismo: “No la aceptaremos”, lanzaron. Comisiones tuvo que entrar en el debate y afirmó que su esperanza es que no entre en los papeles que el Gobierno enviará a Bruselas. Aunque, de puertas adentro, se pueden escuchar comentarios muy diferentes.

En el sindicato de Unai Sordo saben que la medida se debe debatir, puesto que puede beneficiar a determinados sectores profesionales. Y sobre todo desvelan: “Escrivá, antes de volver a anunciarlo, lo habló con Yolanda”. Quieren subrayar que las relaciones entre los ministros moderados del área económica y la responsable de trabajo son fluidas, y que las salidas de tono de los últimos días se deben a un “postureo” necesario para que cada ministro empatice con su sector de referencia y avanzar en el acuerdo social.

El Ingreso Mínimo Vital: "Problema real"

“El problema real es la parálisis del Ingreso Mínimo Vital. Es que el dinero no está llegando y la gente se nos está echando encima”, revelan desde las centrales sindicales para explicar cuál es el verdadero objetivo de Podemos en esta difícil coyuntura. “Quieren tapar esta situación y dirigir la bronca hacia otro sitio. Esto le conviene a Podemos y al sindicato. Porque así se lavan la cara. Es que de prestaciones no hay nada: hasta Àngels Barceló dice que España es el país de Europa que menos prestaciones está dando a la gente. No hay nada”.

Así que mientras los ministros del Gobierno van escenificando sus desavenencias (la última, el pasado miércoles en el Congreso entre Iglesias y María Jesús Montero), Podemos intenta fijar en la agenda pública algunas de sus exigencias. Es este el caso del veto a los desahucios o los suministros, que según las fuentes sindicales consultadas están sirviendo tanto a Podemos como a la UGT para “tapar” el fracaso del Ingreso Mínimo Vital.

“Todo se resolverá en el marco del diálogo social, con sindicatos y patronal”, reiteran desde los ministerios económicos donde piden no hablar de "batallas" en el Gobierno. A nivel sindical creen, de hecho, que en pocos días se hará oficial un acuerdo de mínimo que permitirá subirá el Salario Mínimo Interprofesional alrededor del 0,9%, equivalente a la inflación que se espera para 2021. En términos reales, se trataría de un aumento de nueve euros al año para los trabajadores.

Otro asunto capital será la reforma laboral de Rajoy. La ministra de Economía Calviño cree que volver a la negociación colectiva y sectorial, como quieren los sindicatos, es una medida anacrónica. Incluso Yolanda Díaz, responsable de Trabajo, es consciente de que la negociación será dura, pero que Sánchez en este punto defenderá hasta el final a Calviño. Y tal vez este asunto se convierta en otro importante choque con Podemos, respaldado por UGT.