Política

Podemos se divide ante la evidencia de que Sánchez mantendrá el pulso hasta el último minuto

El líder morado cree que no es responsable rebajar su posición a pocos días la negociación, pero los sectores más aperturistas, entre ellos IU, imponen tener paciencia

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, sentado en su escaño del Congreso de los Diputados.
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, sentado en su escaño del Congreso de los Diputados. Eduardo Parra / Europa Press

Podemos entra en la última curva de la carrera hacia la investidura débil, dividido y sin tener clara su posición final. "Todo depende de [Pedro] Sánchez", resumen algunos dirigentes del partido morado, que aseguran que en la dirección y con los aliados se habla de todas las posibilidades. El plan inicial es intentar trabajar para que se llegue a una coalición, aunque sea en el último minuto. Pero ya no se descarta nada. 

El secretario general, Pablo Iglesias, y su núcleo duro acusan a Sánchez de ser un "irresponsable". Hace un mes, durante la investidura fallida de julio, criticaron que la negociación solo duró dos o tres días. Para el 23 de septiembre esperan, y lo van a intentar, que los encuentros se desarrollen con algo más de calma.

Pero el rechazo repentino de la propuesta presentada el pasado 20 de agosto deja entender que Sánchez no está por la labor. "De tanto esperar en agosto, decidimos ser quien diera el toque y pusimos el documento encima de la mesa, la respuesta ya visteis la que fue, a través de los medios y una negativa profunda a sentarse a negociar", ha denunciado Noelia Vera, portavoz adjunta de Podemos.

El apoyo externo como "suicidio"

La propia ministra Dolores Delgado lo ha reafirmado el pasado lunes antes de reunirse con las asociaciones de la Memoria Histórica. "Estamos en un momento en que la disyuntiva no es gobierno de coalición o elecciones. Hay otras opciones que tienen que estar en torno a las políticas y al acuerdo programático. Con Unidas Podemos se hablará, pero sobre política y programa", ha dicho.

En el núcleo duro de Iglesias existe la tentación de dar por rotas las negociaciones, y preparar de manera encubierta lo que sería la campaña electoral para el 10 de noviembre. Sobre todo, coinciden en que ofrecer un apoyo externo al PSOE en el Congreso no es viable: “Sería un suicidio político”, zanjan en conversación con VozPópuli miembros del partido.

El resto de partidos que conforman el grupo confederal de Podemos, sin embargo, llaman a la calma. Se trata de IU, pero también de los Comunes y Equo, que no cierran del todo la puerta a un apoyo parlamentario al PSOE en la investidura. Enrique Santiago, dirigente de IU y uno de los afines a Iglesias, sostuvo que aunque la primera opción es la coalición, fijar el rumbo de Unidas Podemos en el marco de garantizar políticas sociales sin estar en el gobierno no es descartable.

En PSOE aseguran que el partido morado "está roto por dentro". Los socialistas confían, además, que de esa fractura pueda nacer un acercamiento en la investidura. IU es el actor más buscado, aunque Santiago intentó el lunes frenar las esperanzas socialistas. Mantuvo que si bien IU iría a una reunión con el PSOE par acercar posturas, antes consensuaría su propuesta con Podemos. La del PSOE es según Santiago "una estrategia muy vieja, la del poli bueno-poli malo" que "no tiene recorrido".

Votar es el "peor escenario"

Iglesias es consciente de que la negociación con el PSOE tiene un doble valor: por un lado, puede ofrecer a su partido entrar en una segunda fase histórica, la del gobierno; por el otro, un fracaso puede desembocar en una crisis interna de magnitud desconocida. El objetivo principal a evitar en es una repetición electoral. Este es el "peor escenario", reconoció públicamente Noelia Vera.

La cuestión no es baladí, porque a nivel económico el partido también teme una repetición electoral. A lo largo de los últimos años las cuotas de los afiliados se han reducido, como adelantó El Mundo, y con ellos también los ahorros recogidos gracias a las donaciones de los parlamentarios.

De tal manera que, ahora mismo, entre la falta de dinero y las expectativas demoscópicas, la formación morada está obligada a jugar a la defensiva. Fuera los vetos programáticos y también los formales: Podemos recula y está dispuesto a negociar con el PSOE hasta el último minuto, por si hace falta.

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