Política

¿Para qué sirve reprobar a una ministra?

Las reprobaciones contra altos cargos son una forma de controlar a concretos miembros del Gobierno sobre los que no se puede interponer una moción de censura que provoque su destitución, pero no derivan obligación alguna de dimitir. El 'aluvión' de rechazos llegó en 2017 contra el Ejecutivo de Mariano Rajoy

La ministra de Justicia, Dolores Delgado.
La ministra de Justicia, Dolores Delgado. Efe

Dos semanas después de convertirse en la primera ministra del Gobierno de Pedro Sánchez en ser reprobada por el Senado con 149 votos a favor, la titular de Justicia, Dolores Delgado, volvió a ser reprobada por el Congreso de los Diputados con 166 apoyos.Pero tanto su desaprobación como las peticiones de dimisión a cuenta de los audios que demuestran su polémica relación con el excomisario Villarejo se reciben por el Consejo de Ministros como el que oye las primeras lluvias de octubre.

Las reprobaciones llegaron para quedarse en 2017. En total, el Ejecutivo de Mariano Rajoy tuvo que afrontar la moción de censura con cinco ministros reprobados en la Cámara Baja. En el caso del ex ministro de Exteriores Alfonso Dastis sucedió hasta en dos ocasiones en el Congreso y en un récord de 15 días. El PP tampoco les dio especial importancia.

Así, el desdén con el que tratan los partidos políticos este tipo de censuras y rechazos a la gestión de alguno de sus ministros u otros altos cargos por parte del resto de formaciones no hacen si no contribuir a la percepción generalizada de que España atraviesa una crisis política que, desde 2016, se va haciendo endémica.

En los últimos dos años, el Parlamento, que tiene como principales funciones la representación de la nación, la dación de leyes y la permanente fiscalización y control político como base de la democracia, dedica buena parte del tiempo a reprobar ministros a sabiendas de que la muestra de rechazo no deriva en sanciones para el protagonista ni obligación alguna de abandonar el cargo ni imposiciones al Gobierno para que la persona en cuestión tenga que ser cesada.

Hay más grupos dispuestos a censurar la labor del Gobierno y menos capacidad parlamentaria del Ejecutivo para evitar las reprobaciones, que se aprueban por mayoría"

"Una reprobación es una especie de censura sobre la gestión que está llevando a cabo un responsable político o sobre su idoneidad para continuar desempeñando el cargo. Sobre ella se delibera y vota en sede parlamentaria", explica el profesor titular de Derecho Constitucional de la Universidad de Oviedo Miguel Ángel Presno Linera.

No vinculantes

Según el constitucionalista, las reprobaciones tienen un valor puramente político, de control del parlamento sobre el Gobierno, y sirven para expresar el rechazo político de la mayoría de la Cámara que la aprueba. "De su aprobación no deriva obligación alguna ni de dimitir por parte de la persona reprobada ni de cesarla  por parte de quien la nombra", aclara.

Y añade que se trata de una forma de controlar a concretos miembros del Gobierno sobre los que no se puede interponer una moción de censura que provoque su destitución. "Eso es posible, precisamente, porque el actual gobierno tiene un respaldo parlamentario muy inferior al de todas las Legislaturas anteriores", señala Presno Linera.

El contexto político actual influye de manera determinante. "Hay más grupos dispuestos a censurar la labor del Gobierno y menos capacidad parlamentaria del Ejecutivo para evitar las reprobaciones, que se aprueban por mayoría", explica. De hecho, en la etapa Rajoy el pleno del Congreso reprobó a Rafael Catalá, Cristóbal Montoro, Juan Ignacio Zoido, Alfonso Dastis y a la entonces ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, por su "negligente gestión e inacción" en la lucha contra la violencia machista según Unidos Podemos.



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