El Papa Francisco junto a Jordi Évole
El Papa Francisco junto a Jordi Évole Atresmedia

ANÁLISIS

El Papa Francisco entra en campaña con un discurso podemita

Después de seis años al frente de la Iglesia católica, todo el mundo sabe ya que el Papa Francisco es un hombre más bien de izquierdas, pero con la entrevista que le ha concedido al programa Salvados, presentado por Jordi Évole, se ha destapado como un perfecto populista. Si viviera en España, no habría duda: votaría a Podemos.

Lo de Jorge Bergoglio no es nuevo. Ya en un libro premonitorio, publicado en Argentina antes de su elección como Papa, Francisco enseñó su veta peronista. Es altamente recomendable la lectura de ese volumen, firmado por los periodistas Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti, para conocer al personaje. Así, a modo de entrevista al entonces obispo de Buenos Aires, Bergoglio entra en detalles sobre sus lecturas o películas favoritas que dan buena muestra de lo que pasa por su cabeza.

Ahora, en la conversación con Évole, al que conviene felicitar por la exclusiva mundial conseguida, ha hecho gala de una demagogia impropia de un jefe de Estado que lidera una de las organizaciones más poderosas del planeta. Veamos varios ejemplos:

1.- El Papa arremetió sin piedad contra el Gobierno español por su política migratoria. Acusó directamente al Ejecutivo de retener el barco de la ONG Open Arms en el puerto de Barcelona "para que los inmigrantes se ahoguen"... y se cuidó de salvar de sus críticas a la alcaldesa de la ciudad, Ada Colau, de la que dijo que le consta que es una persona preocupada por el bienestar de los inmigrantes. No se entiende muy bien que el Papa haga una acusación tan grave a un Gobierno como el de Pedro Sánchez, sobre todo porque el Ejecutivo italiano sí que está a años luz en materia migratoria y él no ha dicho nada. 

Como era de esperar, el Papa criticó también que España venda armas a Arabia Saudí, olvidándose por completo de la realpolitik de la que su organización ha sido especialista durante toda la historia

2.- Francisco se quedó conmocionado y al borde del llanto cuando Évole, en un hábil truco televisivo, le enseñó un trozo de concertina como el que se usa en las fronteras que separan Ceuta y Melilla de Marruecos. El Papa quiere que Europa deje entrar a todos aquellos que huyen de África. No llega a pedir que se supriman las fronteras, pero casi. El problema es que todavía no se tiene noticia de que el Vaticano haya abierto sus puertas para dar alojamiento a los sintecho que pululan cada noche por Roma. Quizás debería empezar por ahí.

3.- Bergoglio se quejó de la pobreza de África y no tuvo ningún rubor en decir que "el capitalismo genera pobreza". "También esto crea las guerras o el hambre", remachó. Está muy bien esta visión anticapitalista, pero contrasta con la realidad de las cifras. Hay cuantiosos estudios que demuestran que eso no es verdad: el capitalismo y la democracia reducen la pobreza, las guerras y el hambre. Aquí se puede ver un gráfico muy elocuente al respecto. Llega hasta tal punto la obsesión del Papa con el capitalismo que hasta le parece mal que haya comercios de souvenirs alrededor del Vaticano...

4.- Como era de esperar, el Papa criticó también que España venda armas a Arabia Saudí, olvidándose por completo de la realpolitik de la que su organización ha sido especialista durante toda la historia.

Eso sí, la homosexualidad y el aborto fueron los dos únicos temas en los que el Papa no cedió a los intentos de Évole de llevarle a su terreno

5.- En un momento dado, cuando hablaron de los medios de comunicación, Évole le dijo que en España la iglesia posee una cadena de radio desde la que se hace "coprofilia"... y el Papa, en vez de matizar esa afirmación o de cambiar de tercio, le dio la razón e introdujo una crítica a los católicos que van a misa los domingos pero que el resto de la semana actúan de otra forma. 

6.- Respecto al feminismo, Évole lo intentó varias veces hasta que consiguió que el Papa reconociera que se equivocó al decir que el "feminismo es igual que el machismo, pero con faldas". Hizo una encendida defensa de la mujer, en una institución muy poco femenina como la suya, y lamentó que en una visita a Barcelona de su predecesor unas mujeres tuvieran que limpiar el altar. "Eso es muy triste", reconoció abatido. ¿Si hubieran sido hombres estaría bien? ¿Es triste que alguien trabaje limpiando?

7.- Eso sí, la homosexualidad y el aborto fueron los dos únicos temas en los que el Papa no cedió a los intentos de Évole de llevarle a su terreno... y ahí se mantuvo fiel a la tradición ortodoxa de su institución.

Todo esto ocurrió el mismo día en que nos enteramos de que el Papa, en un avión que le trasladaba de viaje oficial a Marruecos, declaró a la prensa que sólo irá a España "cuando esté en paz". No está muy claro a qué se refiere, pero convendría que alguien precisara esta afirmación, sobre todo por el evidente insulto que supone para nuestro país: ¿Marruecos, que es una democracia consolidada, sí está en paz y merece ser visitada por Francisco?

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