Política

"Con Chivite no": los pactos municipales minan el plan del PSOE para Navarra

Enfado en los socios necesarios de los socialistas: Otegi acusa al PSN de "abrir las puertas al trifachito" por lo ocurrido Pamplona y Barkos también ataca por lo sucedido en otros consistorios navarros

María Chivite, candidata del PSN a gobernar Navarra.
María Chivite, candidata del PSN a gobernar Navarra. EFE

Los planes del PSOE para liderar el Gobierno de Navarra se complican. Lo ocurrido el pasado fin de semana en los ayuntamientos, especialmente en el de Pamplona, dificulta sobremanera que María Chivite pueda lograr los apoyos que necesita para convertirse en la próxima jefa del Ejecutivo regional. Los socialistas necesitan sí o sí al menos la abstención de Bildu para conseguir su objetivo. Y este mismo lunes Arnaldo Otegi calificaba de "absolutamente deplorable" la postura política del PSN. 

El PSOE navarro quiere gobernar a toda costa, incluso pese a las reticencias que llegan desde Ferraz. Para ello, como viene detallando este diario incluso antes del 26-M, Chivite y los suyos aspiran a conformar un gobierno de coalición junto a Geroa Bai, Podemos e IU. Pero eso no es suficiente. Entre los cuatro socios tendrían 23 de los 50 parlamentarios navarros. En frente, los 20 de Navarra Suma (UPN, PP y Cs) y los 7 de Bildu. Los números no engañan. El PSOE solo tendrá la presidencia si la coalición abertzale vota a favor o se abstiene. 

Sin negociar con Bildu...dependiendo de Bildu

¿Qué va a hacer el PSN para convencer a Bildu de que al menos se abstenga? Nada. Absolutamente nada. Los socialistas vetan cualquier tipo de negociación con los bildutarras. Cero contrapartidas. La estrategia es la presión al estilo de lo que hizo en su día Pedro Sánchez en la moción de censura para tumbar a Mariano Rajoy

Se trata, por tanto, de confiar en que Bildu, llegado el momento de la investidura, preferirá abstenerse para que gobierne el PSOE antes de abrir el paso a Navarra Suma o a una hipotética repetición de los comicios autonómicos. Teniendo en cuenta que a la coalición abertzale que lidera Otegi no le gusta la actitud del PSN, la fórmula ya era compleja de por sí. Pero ahora, tras la constitución de los consistorios, aún parece más difícil. 

Los pactos municipales: monumental enfado de Otegi...

Por un lado, en Bildu están que trinan por lo sucedido en Pamplona. Era un desenlace previsible, pero no por ello les duele menos. No perdonan que el PSOE navarro buscase una carambola para que los bildutarras le acabasen regalando la alcaldía. Era una estrategia parecida a la del Parlamento: la candidata socialista, Maite Esporrín, presentaba su candidatura a la alcaldía pese a tener solo 5 concejales de 27.

Su única opción de hacerse con el bastón de mando municipal era que en el último momento, para no entregar la ciudad a la derecha, Bildu y Geroa Bai la votasen. Era improbable, pero era posible. La carambola no salió: la alcaldía fue para Navarra Suma y Esporrín acabó saliendo del Ayuntamiento por la puerta de atrás, entre gritos de "traidora", abucheos e insultos, hasta el punto de que uno de sus guardaespaldas tuvo que mostrar una porra extensible. 

El alcalde saliente, Joseba Asirón, de Bildu, y sus compañeros de filas están respondiendo con dureza a la postura del PSN. El líder de la coalición, Arnaldo Otegi, era muy explícito este lunes. Acusaba a los socialistas navarros de tener una posición política "absolutamente deplorable" por "abrir las puertas al trifachito" y por practicar hacia Bildu "una especie de apartheid político otra vez, una política de exclusión, de humillación y de desprecio con respecto a decenas de miles de navarros que han votado por una determinada opción política".

Ya antes de lo que pasó el sábado, el propio Otegi había anunciado que "en ningún caso le vamos a dar los votos a María Chivite porque el Partido Socialista ni siquiera quiere hablar con nosotros" y había exigido a la candidata a la presidencia autonómica "romper el veto para hablar con nosotros". Ese veto continúa incólume. Y, casualidad o no, el pasado sábado, cuando Asirón y sus compañeros se iban del Consistorio pamplonés, algunos de sus fieles gritaron "con Chivite no"

...y de Barkos

No parece sencillo, así las cosas, que Bildu vaya a abstenerse en la Cámara de Navarra. Los socialistas siguen apostando por esa vía. Pero los problemas se les acumulan. Porque también sus socios necesarios de Geroa Bai andan enfurecidos con el PSN. Y nuevamente la razón está en los pactos municipales del pasado fin de semana.

Además de lo sucedido en Pamplona, la posición del PSOE de votar a sus propios candidatos facilitó, de rebote, que Navarra Suma lograse otras importantes alcaldías (Estella, Valle de Egües o Barañáin). Los grandes perjudicados fueron, en estos casos, los compañeros de partido de Uxue Barkos. De hecho, la presidenta saliente del Ejecutivo foral afirmó en Twitter que los socialistas no tenían "ni un atisbo de coherencia", de manera que consideraba "difícil un mínimo de dignidad". 

Mesa del Parlamento, primera prueba

En ese contexto de tensión, este mismo miércoles se conformará la Mesa del Parlamento de Navarra. En Geroa Bai quieren la presidencia a cambio de su apoyo al PSOE para el gobierno, pero también quieren un puesto para Bildu. Los socialistas no quieren pasar por ese aro y aspiran a la presidencia de la Cámara como previa a hacerse con el Gobierno. Más tensión y más choques y más incertidumbre.

En todo caso, la constitución de la Mesa es una primera prueba que puede indicar cómo acabará el culebrón. Por ahora, Chivite va perdiendo opciones de ser presidenta. Lo único que no cambia es que dependerá de los votos de Bildu. 

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