NUEVO GOBIERNO Rajoy mantiene el núcleo económico y reparte el poder entre Cospedal y Soraya

Rajoy apuesta por el continuismo con algunos toques de renovación. Sáenz de Santamaría sigue como eje de Moncloa y gana la 'cartera de Cataluña'. Pierde la portavocía. Cospedal se incorpora al Ejecutivo en Defensa, una cartera modesta, aunque coloca a su leal Zoido en Interior. 

Composición del nuevo Ejecutivo de Mariano Rajoy.
Composición del nuevo Ejecutivo de Mariano Rajoy. Javier Martínez

Mariano Rajoy apuesta por el continuismo con leves toques de renovación. El Gobierno surgido del largo año de atasco institucional, incorpora novedades pero no grandes cambios. Hay cambio en el escaparate pero los pilares siguen siendo los mismos. O más sólidos. Sáenz de Santamaría es la gran vencedora en el reparto de poderes del nuevo gobierno. Mantiene Vicepresidencia, el CNI, y se convierte en 'la ministra para Cataluña', al asumir el Ministerio para Administraciones Territoriales, de nuevo cuño. Incorpora a su fiel Álvaro Nadal en área económica y siguen Cristóbal Montoro y Fátima Báñez, con responsabilidades en funciones tan clave como fiscalidad y pensiones.

Dolores Cospedal entra en el Gobierno por la modesta puerta de Defensa aunque logra para su fiel Juan Ignacio Zoido, exalcalde de Sevilla la cartera de Interior. Íñigo Méndez de Vigo se convierte en portavoz del Gobierno, el icono del nuevo Gabinete, y se mantiene en Cultura y Educación.

Rajoy arriesga muy poco en esta esperada jugada. Continuismo absoluto en las figuras con Sáenz de Santamaría y De Guindos, los referentes del Gabinete. Seis incorporaciones de perfil bajo, sin estridencias. Soraya se consolida como la pieza fuerte de Moncloa, al frente de la Vicepresidencia, el Ministerio de Presidencia y pasa a hacerse cargo de Administraciones Territoriales, una pieza fundamental de cara a la negociación con las comunidades autónomas. Se convierte en una especie de 'ministra para Cataluña'. Pierde, sin embargo, la portavocía del Gobierno, que pasa a ostentar Íñigo Méndez de Vigo, que se mantiene en el sacrificado departamento de Educación, así como Cultura y Deportes. Un gesto de Rajoy a quien le debía el favor al hacerse cargo de esta cartera tras la tocata y figura de Wert. Méndez de Vigo pacificó su Ministerio, en llamas en su aterrizaje, aunque ha de negociar la reforma de la Ley de Educación, compromiso adquirido por el presidente en su debate de Investidura.

Cospedal y el futuro del PP

Cospedal recibe una recompensa muy tibia, lo que alienta las versiones de que haya luchado por continuar al frente de la secretaría general del PP tras el próximo Congreso. En su supuesto pulso con Soraya, aparece como neta perdedora. No podía ser de otra forma ni Rajoy podía hacer mucho más. La sombra de Bárcenas le persigue. Imposible su entrada en Interior o en Justicia, como algunos apuntaban. 

Las seis novedades del equipo recién anunciado responden más al deseo de una apariencia de renovación que a una voluntad de cambio profundo. Hay, eso sí, algunos guiños a sus socios de Ciudadanos, al defenestrar a Jorge Fernánez Díaz.

Jorge Moragas ha optado por mantenerse en la jefatura del Gabinete de Moncloa, a la derecha del gran 'jefe'. Ha impulsado el nombramiento de Alfonso Dastis, un diplomático con enorme experiencia en el ámbito europeo.

Ninguno de los 'jóvenes cachorros' de Génova ha dado el salto a Moncloa. Ninguno de ellos lo pretendía. Pablo Casado estuvo a unos centímetros de pasar a la portavocía del Gobierno pero finalmente se ha optado por mantenerle en el PP, donde su labor es fundamental. 

Las incorporaciones más reseñables son la de Íñigo de la Serna, un fijo en todas las encuestas, (cuota vasca, es de Bilbao) y Dolors Montserrat (cuota catalana), ambos jóvenes, de buen aspecto, con un perfil de renovación y experiencia mediática. Montserrat, hija de una veterana dirigente del PP catalán, es asidua en las tertulias políticas televisivas, tiene experiencia parlamentaria y rodaje en Europa. Montserrat, de quien se habló para sustituir a Sánchez Camacho en el PP catalán,  pasa al frente de Sanidad. Íñigo de la Serna, alcalde de Santander, aterriza en Fomento, una cartera complicada, por la falta de presupuesto y la escasez de ocasiones de lucimiento. De la Serna es una de las figuras emergentes del PP, con enorme experiencia y con un notorio recorrido, así como importantes apoyos dentro de la formación conservadora. Se le considera afín a Cospedal, quien intentó que se presentara a las autonómicas de Cantabria, sin conseguirlo.

De Guindos no logra la vicepresidencia pero amplía su poder, su ámbito de acción y sus carteras al sumar Industria a Economía. Montoro se mantiene modesta, pero firmemente en su negociado. También, aquí, equilibrio, con Álvaro Nadal en Energía y Turismo, 'sorayo' declarado.

Veteranos defenestrados

La salida de José Manuel García Margallo y Jorge Fernández Díaz son los dos gestos más claros del empeño por trasladar una imagen de renovación de un Ejecutivo anquilosado. Margallo ha sido el minsitro más polémico por su afán de manejarse como un 'verso suelto', inmiscuirse en cuestiones políticas ajenas a su departamento y mantener una guerra frontal con la vicepresidenta. Su larga amistad con Mariano Rajoy se vio enturbiada por un amago de traición, en los momentos más duros para el actual presidente, tras las elecciones del 20-D.

Fernández Díaz, uno de los miembros más abrasados del equipo, cerró su gestión con el escándalo mayúsculo de las conversaciones secretas con el director de la Oficina Antifraude de Cataluña. Su incapacidad absoluta de poner en orden lo que se ha denominado 'las cloacas de Interior' derivó en enfrentamientos inopinados y guerras intestinas entre comisarios y altos cargos de la Policía. Un departamento fuera de control. Ambos ministros salientes formaban parte del núcleo más cercado a mariano Rajoy, que incluso se transformó en una especie de bloque 'anti-Soraya' en el denominado G-5, que incluía también a Soria, Pastor y Cañete.

Poco inclinado a los cambios, Rajoy se ha visto obligado en este quinquenio a prescindir de algunos miembros de su Gabinete. como Miguel Arias Cañete, quien enfiló el camino hacia la Comsión Europea en Bruselas, Ana Mato, salpicada en el escándalo del 'caso Gürtel', José Manuel Soria, quien no supo explicar sus cuentas en el exterior y, finalmente, Alfonso Alonso, embarcado en la batalla electoral del País Vasco y Ana Pastor, parachutada a la presidencia del Congreso ante el veto de Ciudadanos a Jorge Fernández Díaz.

El declinante gobierno de Rajoy quedó reducido, en este último año, a tan sólo diez miembros. Guindos, Catalá y Báñez tuvieron que hacerse cargo de las competencias ministeriales que quedaron sin titular, a la espera de las nuevas elecciones y la renovación del Gabinete. Rajoy es partidario de Gabinetes de tamaño reducido, tanto por motivos de austeridad como de eficacia. Todo bajo control. Cuanto menos bulto, más claridad, suele comentar entre sus refranes favoritos.



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