Política

El motivo por el que Casado sí quiere un debate que Santamaría acepta a regañadientes

De celebrarse un debate público antes del Congreso, los candidatos a sustituir a Rajoy deben tener en cuenta que no debaten contra rivales de otros partidos. "Está dirigido a los compromisarios y militantes, así que no deben pasarse de frenada", considera un asesor en comunicación política

El candidato a la Presidencia del PP Pablo Casado en la cumbre sobre innovación tecnológica de la Advanced Leadership Foundation.
El candidato a la Presidencia del PP Pablo Casado en la cumbre sobre innovación tecnológica de la Advanced Leadership Foundation. Efe

Los debates presidenciales llegaron a España en 1993, más tarde que al resto de los países occidentales. José María Aznar, líder del principal partido de la oposición, quería debatir con el entonces presidente Felipe González, que aceptó a regañadientes. Desde aquel combate dialéctico en Antena 3 han pasado 25 años y el escenario político ha cambiado drásticamente.

El PSOE vuelve al Gobierno gracias a una moción de censura apoyada, entre otros, por las fuerzas independentistas, y el PP no solo se ve abocado a pasar a la oposición, sino que ha sido empujado a celebrar sus primeras elecciones primarias para elegir un líder que sustituya a Mariano Rajoy. Una circunstancia sin antecedentes.

Si bien a la candidata le avalan debates con representantes de otras fuerzas políticas como Fernández de la Vega o Pérez Rubalcaba, Casado cuenta con no pocas tertulias televisivas a sus espaldas

La victoria de tres puntos de Soraya Sáenz de Santamaría en la primera vuelta la sitúa en una posición ventajosa con respecto al dirigente popular Pablo Casado, que fue el segundo aspirante más votado por los afiliados y que ha pedido la celebración de un debate televisado con el ánimo de que su contrincante baje al barro. Aunque fuentes de la candidatura de la ex vicepresidenta del Gobierno aseguran que la preocupación de esta por debatir contra Casado es "prácticamente cero" porque él "tiene poca experiencia", lo cierto es que Casado tiene más motivos para querer intercambiar ideas que Sáenz de Santamaría.

Si bien a la candidata le avalan debates con candidatos de otras fuerzas políticas como María Teresa Fernández de la Vega, Alfredo Pérez Rubalcaba, Pedro Sánchez, Albert Rivera o Pablo Iglesias, Casado cuenta con no pocas tertulias televisivas a sus espaldas, además de que, al estar posicionado en segundo lugar de cara al congreso, tiene más que ganar o, lo que es lo mismo, menos que perder.

"Ella está cómoda en su papel institucional, pero él, al haber quedado segundo, es el que más tiene que arriesgarse. Ahora están en una fase similar a la previa en los combates de boxeo. Están calentando el ambiente, pero deben tener en cuenta que no debaten contra rivales de otras fuerzas políticas, sino con compañeros de partido", advierte el politólogo y asesor en comunicación política Ignacio Martín Granados.

El "riesgo" de minusvalorar

Esta 'batalla' no está dirigida al electorado español, sino a los votantes del PP y, en especial, a los compromisarios, por lo que, según Martín Granados, aquel que no mida sus palabras y se pase de frenada, puede quedar señalado. Además llama a la cautela porque "estamos ante una situación sin precedentes dentro del PP y puede pasar de todo". Para el politólogo, Casado tiene "una mejor imagen" de cara al hipotético debate. "Está acostumbrado a participar en numerosas tertulias en televisión y radio y eso también curte", señala.

En la misma línea, el coordinador de la delegación extremeña de ACOP y responsable de la consultora Stratego, Javier Álvarez, el candidato que va primero en la carrera a liderar el PP, es decir, Sáenz de Santamaría "solo tiene cosas que perder" en el caso de celebrarse un debate antes del Congreso: "Con conservar la posición ya es suficiente".

"Si atribuyes unas expectativas muy bajas a tu contrincante, con nada que haga bien, parecerá que ha estado a la altura"

Por otro lado, añade, Casado pretende demostrar que él es el candidato que representa los valores del partido frente a una persona que los encarna tanto. "Hay que tener en cuenta que esta disputa está dirigida a los militantes del PP y, especialmente a los compromisarios", puntualiza Álvarez. Además, opina que "minusvalorar" desde una candidatura a otro aspirante en lo referente a un hipotético debate es una opción "muy arriesgada". "Si atribuyes unas expectativas muy bajas a tu contrincante, con nada que haga bien, parecerá que ha estado a la altura", explica. Y destaca que es "lógico" que todos los integrantes del PP que prefieren a Casado en detrimento de la ex vicepresidenta del Gobierno pidan un cara a cara entre ambos.

Por el momento, la celebración de ese debate público depende de la Comisión Organizadora de Congreso del (COC), cuyo presidente, Luis de Grandes, ha asegurado este lunes que esta semana se estudiará la "oportunidad" de llevarlo a cabo porque la opinión pública exige "transparencia". Así, aunque algunas voces en el partido hayan dicho que no desean confrontación entre los candidatos, según De Grandes, si las normas prevén esa confrontación democrática "la COC no es quien para no dar cauce, si es que procede".



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