José Manuel García-Margallo (Madrid, 1944) defiende que la moderación es la única fórmula por la que el Partido Popular podría volver a situar a un presidente en el Palacio de la Moncloa. Este veterano político y eurodiputado reniega de quienes buscan escorar al PP y pide a los dos grandes partidos de la Transición que acuerden un Gobierno de concentración nacional para evitar que las fuerzas populistas destrocen el sistema del 78.

García-Margallo concede esta entrevista a Vozpópuli tras la publicación de su último libro, Gibraltar, la segunda rendición. Las claves de un conflicto histórico, en el que, junto a Fernando Eguidazu, disertan sobre la oportunidad que ha perdido España en el peñón tras el brexit. Durante la conversación, también habla de la covid, de política y de la monarquía española.

Pregunta: Gibraltar español, ¿hemos perdido una oportunidad?

Respuesta: Creo que hemos perdido la mejor oportunidad desde 1704, que es la fecha en la que Gibraltar se rinde al archiduque Carlos, pero que fue cuando los ingleses aprovecharon para quedárselo. Probablemente, no volvamos a tener una oportunidad como la que ha habido con el brexit en otros trescientos años. La negociación que ha llevado a cabo el Gobierno ha sido la de ceder todos los incentivos que había toda la mesa.

P: ¿Había base sólida?

R: Es que la Unión Europea había pedido a los negociadores que ningún acuerdo entre la Unión Europea y Reino Unido sobre Gibraltar pudiera aprobarse sin que previamente hubiera un pre-acuerdo entre España y Reino Unido. Nos dieron un derecho de voto. Teníamos esa llave y podíamos haber resucitado la idea de la co-soberanía, pero se renunció a negociar. Con lo cual, si tú renuncias de entrada, has perdido. Cuando a mí me lo explicó Alfonso Dastis, mi sucesor en Exteriores, me lo justificó en la idea de no alterar la paz.

P: La paz...

R: Claro, si es que para garantizar la paz basta con rendirse. Eso es así.

P: Dijo usted en su día que Gibraltar se había convertido en la roca en el zapato para los británicos...

R: Lo hubiese sido, pero, claro, después de esta negociación ya ni es roca, ni es grano, ni nada. Aquí hay tres gibraltares, con tres ordenamientos jurídicos diferentes. Uno es la ciudad, la roca y las aguas interiores del puerto, que están cedidas por el Tratado de Utrech. Luego, las aguas que circundan al peñón, que no están cedidas; y, por último, el istmo que fue ocupado ilegalmente. Se les dio permiso para poner unas tiendas para atender a los enfermos de la fiebre amarilla, en su día, y no lo dejaron nunca.

P: El Tratado de Utrech es claro, pero se incumple en algunos puntos...

R: Es que hay tres ordenamientos. Ese tratado que dice que se cede la rica y las aguas interiores, pero no el resto; y dice que si el Reino Unido tiene que ceder alguna vez la soberanía, volverá a España. Por otro lado, Naciones Unidas dice cosas muy sencillas: primero, que es una colonia y te recuerdo que en este momento hay sólo 17 colonias en el mundo. En Europa, sólo Gibraltar. La ONU también dice que tiene que descolonizarse por un acuerdo entre el Reino Unido y España.

P: Y hay una tercera legislación...

R: Que es la europea. La clave está en un artículo muy corto, que es el 355 del Tratado de Funcionamiento, que dice que las leyes europeas se aplican a los territorios cuyas relaciones exteriores se gestionan por un Estado miembro. Eso ya no se cumple en el Reino Unido, por tanto, la única forma de garantizar que se cumplía la voluntad de los gibraltareños de pertenecer al mercado común era aplicando una co-soberanía, que se hubiera extendido a temas de defensa, asilo, refugio y control de fronteras. También a la doble nacionalidad y a la instauración de una gran zona económica que abarcase Gibraltar, Campo de Gibraltar y Ceuta. Con eso, podrían haberse hecho un punto estratégico para las mercancías que proceden de Asia-Pacífico y para las empresas que quieran invertir en África.

P: África, como el continente que centrará el debate...

R: Es que había que hacerse fuertes ahí, entre otras cosas, porque la inmigración africana va a ser el principal debate de nuestra generación. África tiene 1.200 millones de habitantes; en 2050, 2.500 millones. La edad media en África es 18 años; en la UE, 54. O creas desarrollo allí o eso va a ser incontrolable.

África tiene 1.200 millones de habitantes; en 2050, 2.500 millones. La edad media en África es 18 años; en la UE, 54. O creas desarrollo allí o eso va a ser incontrolable.

P: Entiendo que es difícil conjugar, como responsable de Exteriores que usted fue, la postura de Gibraltar con la del Sáhara Occidental...

R: Son temas muy diferentes. De hecho, la ONU habla en Gibraltar del principio de integridad territorial; y en el Sáhara habla de un referéndum de autodeterminación.

P: Sobre el tema de las vacunas, usted ha vivido muy de cerca la negociación en la Unión Europea. ¿Nos puede pasar factura lo sucedido en esta carrera geo-estratégica?

R: La pandemia sanitaria es un acontecimiento que no se había producido desde la mal llamada gripe española de 1918; que, por cierto, tuvo tres olas. Es un fenómeno global, lo cual ha permitido que Europa reaccione en una sola voz. En 2008, nos echaron la culpa a los países del sur. Ahora, hemos reaccionado deprisa y bien. Vacunas...hemos sobre-estimado la capacidad de la industria para suministrar las dosis en el tiempo que se necesitaban, pero el hecho de que la UE se haya unido ha beneficiado a España. ¿Qué vacunas hubiera podido adquirir este país, en este mercado persa en el que hay que competir contra los más ricos?

P: Quisiera aclarar que esta polémica surgió cuando en Reino Unido se habían suministrado ya dos millones de dosis. ¿No cree que eso dio una imagen de debilidad de la UE?

R: Insisto, yo creo que la compra centralizada ha sido una buena solución. La única. Y cuando ha habido un problema de incumplimiento, como pasó con AstraZeneca, la Comisión Europea reaccionó con firmeza. Sacó los dientes y abrió la puerta a aplicar el artículo 122, que dice que se pueden prohibir las exportaciones para abastecer el mercado interior; y que puede obligar a las farmacéuticas a compartir licencias con otras empresas del sector para producir a la velocidad requerida. A ver, todo en la vida es mejorable, pero creo que esta vez hemos reaccionado bien y vamos a cumplir el objetivo de que un 70% de la población adulta esté vacunada en verano.

P: Ahora toca salvar el turismo...

R: Espero que no se cierren fronteras y defiendo que se cree una especie de pasaporte en el que se indique quién está vacunado. Eso favorecería la libre circulación de personas. Mira, España es el país que más ha sufrido en la económica. Dependemos mucho de turismo y servicios. También somos el país que menos ayudas directas al covid ha podido dar, pues entramos en la pandemia con un endeudamiento superior al que tienen los otros. La hucha estaba vacía.

P: ¿La deuda nos hace menos soberanos?

R: No cabe la menor duda. La soberanía no es un tema nominal. Mira, yo tuve como anécdota la Ley de Jurisdicción Universal...cuando yo era ministro, un tribunal español quería procesar a dos expresidentes de China, a un exsecretario general del Partido Comunista Chino y no sé cuántos secretarios generales. Cuando me vi con un embajador, me dijo: ¿sabe usted la deuda española que tiene china? Yo le intenté hablar de la separación de poderes y no hizo ni caso. La deuda te hace más o menos soberano.

Cuando me vi con un embajador de China, me dijo: ¿sabe usted la deuda española que tiene china? Yo le intenté hablar de la separación de poderes y no hizo ni caso. La deuda te hace más o menos soberano.

P: Y hay quien pide endeudarse más...

R: ¿Por qué crees que está el Gobierno viviendo días de vino y rosas? Porque puede colocar la deuda que quiera gratis al BCE. Cuando la situación se normalice en toda Europa, habrá que acudir a los mercados y los mercados van a empezar a seleccionar. Yo creo que Iván Redondo calcula que eso pasará después de las elecciones generales...pero eso va a ocurrir.

P: En clave nacional, ¿usted votaría a Pablo Casado o al PP?

R: Hombre, soy miembro del Comité Ejecutivo nacional. Por supuesto que votaría al Partido Popular.

P: ¿A un PP de extremo-centro?

R: O es eso o, pura y simplemente, nunca será una alternativa de Gobierno. Mira, la sociedad española es muy católica y en la cultura católica la idea de la solidaridad está muy arraigada. Por eso, un partido ultra-liberal, trumpiano o reaganiano no tiene nada que hacer aquí. Y la historia reciente demuestra eso. La Transición salió bien porque UCD y PSOE estaban en el centro. Cuando Alianza Popular se convierte en el PP y Aznar lo lleva al centro, llegamos al Gobierno. Si el PP se empeña en polarizar y radicalizar, nunca será alternativa de Gobierno.

La sociedad española es muy católica y en la cultura católica la idea de la solidaridad está muy arraigada. Por eso, un partido ultra-liberal, trumpiano o reaganiano no tiene nada que hacer aquí.

P: ¿Pero esa lógica se cumple desde la aparición de Vox?

R: Como decía alguien en la Transición, yo nunca cambio de ideas. Un día tuve una y le tomé cariño (ríe).

P: Reitero: a Vox le votaron 4 millones de personas...

R: Aquí hay que acusarse de pecados de omisión. Creo que hace años, con Rajoy presidente y Pérez Rubalcaba como jefe de la oposición, se sabía que el mapa de la transición había cambiado. La crisis, los recortes y el miedo hicieron que aparecieran nuevos partidos. Y el PP tenía entonces tres demonios, que empiezan por ce: crisis, Cataluña y corrupción. Eso hace que nazca Ciudadanos y, luego, Vox. Por tanto, el discurso anterior ya no sirve, hay que buscar otra fórmula. Hay que iniciar un proceso de regeneración completa en España.

P: Complejo con la actual estructura parlamentaria...

R: Mira, vamos a tener un Gobierno independentista en Cataluña que va a confrontar al de la nación. Están tocando temas que ya tocan a la esencia de la nación, como el de la autodeterminación. Yo sería partidario de intentar volver a ahormar la vía nacional alrededor de dos grandes partidos: uno de centro-derecha y, otro, de centro-izquierda, que sean capaces de iniciar ese proceso de reforma que yo intenté iniciar, eliminando los defectos de diseño y funcionamiento de la Constitución. Todo, para preservar la unidad de España, la Corona y que los ciudadanos somos un conjunto de ciudadanos libres e iguales en derechos y obligaciones. Nada de federalismo asimétrico. Y, claro, hay que garantizar la solidaridad. Una nación sin solidaridad no es nada. Eso exigiría un Gobierno de concentración nacional. Italia lo va a hacer...

P: ¿Y por qué aquí no?

R: Nosotros lo llegamos a proponer con el PSOE en su día, pero ellos no quisieron. ¿Qué hay aquí? Egos personales que lo impiden. Yo haría un pacto económico y político; y una reforma de la Constitución. Eso, en un horizonte de dos años. Al final, se disolverían las Cámaras. Sería un proceso de emergencia nacional.

P: Hablando de emergencia nacional, vamos a volver a algo que podría llegar a compararse, que es el de alarma...

R: ¿Qué tienen que ver?

P: Son situaciones anómalas, por eso se lo pregunto. Llegó un punto en que el PP se opuso a una prórroga de ese estado de alarma. ¿Cree que ahí hubo una actitud negociadora? Por ambas partes, me refiero...

R: No estamos en un estado de alarma. Estamos en un estado de caos. Aquí se ha ensayado de todo: desde el mando único hasta que luego las comunidades autónomas hagan lo que las parezca. A que luego se decidiera una co-gobernanza que ha derivado en 17 modelos. Todo eso, con un sistema sanitario que no está conectado entre sí. Esto no es serio. Esto no es alarma, es cachondeo. Y verás con los fondos europeos...

No estamos en un estado de alarma. Estamos en un estado de caos. Aquí se ha ensayado de todo: desde el mando único hasta que luego las comunidades autónomas hagan lo que las parezca.

P: Habla de regeneración, de soltar amarras...y Casado dijo antes de las elecciones que el PP de antes no es el PP de ahora...

R: A mí, esa expresión no me gustó en absoluto y así lo dije. Aquí no hay más que un PP. Y ha habido un PP y unos golfos que han intentado aprovecharse del partido. Lo que dice Casado es contradictorio: tú no puedes reivindicar la gestión económica del PP en 1996 y 2011 y, a la vez, decir que este PP es el partido del siglo XXI; y no el anterior. En eso, Pedro Sánchez lo hizo mejor, y no soy sospechoso de tener simpatías por él. Pero cuando Pablo Iglesias recordó el tema de la cal viva, Sánchez afirmó que estaba muy orgulloso de la herencia de Felipe González. El PP ha tenido luces y sombras. Unos golfos se han aprovechado del partido, pero renunciar al PP… ¡pues funde uno nuevo! No diga que es del PP desde hace un cuarto de hora. Me pareció muy desafortunado.

P: ¿Es la caja B una verdad o un mito?

R: Mire, yo no lo sé. Ya que hablamos de historia, el presidente Azaña decía que, si en España todo el mundo hablase de lo que sabe, se haría un gran silencio nacional que favorecería la reflexión. Yo me acojo al silencio nacional porque no sé nada de la caja B. A mí el PP no me ha invitado ni a un café con leche.

Lo que dice Casado es contradictorio: tú no puedes reivindicar la gestión económica del PP en 1996 y 2011 y, a la vez, decir que este PP es el partido del siglo XXI; y no el anterior.

P: ¿Qué le ha robado más el sueño, Bácenas o lo que ha ocurrido con Juan Carlos I?

R: A ver... Podemos tiene un plan y Sánchez no tiene ninguno; y eso es lo que pasa aquí. ¿Cuál es el plan de Podemos? Cambiar la España constitucional por una plurinacional y confederal. Y los que le apoyan lo que quieren es dinamitar España. Y la última barrera en ese proceso es la monarquía. Eso me preocupa más que lo que se hable de la caja B.

P: Mientras tanto, un vicepresidente habla de las carencias democráticas de España...

R: Ése es otro prodigio como no se había conocido en la historia universal. Muy peligroso. Eso tendrá consecuencias económicas. España va a vivir de la caridad. Vamos a tener que ir fuera a pedir dinero. ¿Qué dinero nos van a dar si el vicepresidente predica eso?

P: Tampoco lo reprueba Sánchez...

R: Porque está dispuesto a seguir en el Gobierno a cualquier precio. Y si el precio es el silencio ante un disparate de un vicepresidente, pues no hablará. Tampoco reacciona la opinión pública.

P: ¿Está dormida la sociedad española?

R: Absolutamente. Mira, yo empiezo el libro con una cita de Unamuno que dice: “Me preguntó un amigo extranjero qué quiere España; y dije: España no quiere nada, quiere que la dejen. Así, hasta Dios la ha dejado de su mano”. Hay que despertar. Este año es el centenario de la catástrofe de Annual y de la publicación de 'España invertebrada', la gran obra que dice que los defectos de España son la fragmentación y la exclusión de los mejores de la política. Estamos en un momento similar. La sociedad civil debe despertar y forzar a los partidos a hacer lo que tienen que hacer.

P: ¿Considera errónea la marcha de España de don Juan Carlos?

R: Es muy difícil de contestar. Sucedió en un momento de enorme presión sobre don Juan Carlos ante unos hechos que, es verdad, no son nada ejemplares. Y que eso puede dificultar que el rey don Felipe ejerza sus funciones constitucionales. Y se toman bastantes decisiones: la responsabilidad jurídica, penal y fiscal se sustanciará en los tribunales. Mientras tanto, hay que aplicar la presunción de inocencia. Las responsabilidades jurídicas se sustanciaron con la abdicación. Por otra parte, hay un comunicado de Casa Real por la que el rey se desvincula de cualquier beneficio económico que le ceda su padre, priva a su padre de cualquier función constitucional y le priva de una asignación presupuestaria. No bastó a los críticos. Por eso, se va en un intento de que el ruido mediático calle. Entiendo que eso es algo realmente patriótico. Ha habido un tratamiento injusto.

P: Ha quedado deslucida la figura histórica de don Juan Carlos...

R: Mire, si usted pone en la balanza todos estos acontecimientos y lo que ha sido el reinado de don Juan Carlos de Borbón, la desproporción es inmensa. En España, hay una democracia porque don Juan Carlos quiso. En 1974, mandó a un emisario a hablar con Santiago Carrillo. La legalización del PCE es cosa suya. La destitución de Arias Navarro, también. La decisión de gobernar nueve meses para reinar 39 años, también. La defensa de la democracia el 23-F, también. Y la entrada de España en la OTAN y la UE deben mucho a don Juan Carlos. Como el prestigio que tenemos en Latinoamérica y en los países árabes. Ganamos el Consejo de Seguridad de la ONU porque Juan Carlos I apoyó.

Don Juan Carlos se ha marchado y está en Abu Dhabi, donde estará pasando la pena negra; porque estar allí tanto tiempo no tiene ninguna gracia.

P: ¿No cabe esperar un 'lo siento mucho, no volverá a ocurrir?

R: Es que estamos dando vueltas a las mismas cosas sin que haya nada nuevo en ninguna de las dos cosas. Él se ha marchado y está en Abu Dhabi, donde estará pasando la pena negra; porque estar allí tanto tiempo no tiene ninguna gracia. Vamos a ver cómo termina esto. Puede terminar en un lío muy importante.

P: Por cierto, no sé si ha oído usted sobre esas fiestas que se celebran en Bruselas...

R: Como has dicho tú: algo nos perdimos porque yo no me enterado de eso (ríe). No soy consciente. Yo soy un modelo de esposo cristiano (ríe).