Elecciones generales 2019

Las manipulaciones de las primarias sacuden a la ‘nueva política’

El escándalo del pucherazo en Ciudadanos se suma a otras acusaciones de irregularidades en Podemos, que han llegado incluso a los tribunales

Albert Rivera y Pablo Iglesias.
Albert Rivera y Pablo Iglesias.

La nueva política irrumpió en España acusando al bipartidismo de déficit democrático. Propuso “regenerar” la política abriendo puertas y ventanas a la sociedad civil. Y reivindicó el instrumento de las primarias como vía para hacerlo realizable.

Las primarias son un método de selección de dirigentes y candidatos importado de Estados Unidos. Se trata de un método que otros partidos europeos también han adoptado a lo largo de estos años, aunque en algunos casos también han sido sinónimo de denuncias y acusaciones de procesos irregulares.

El último, y más notorio, ha sido el caso de las primarias de Ciudadanos en Castilla y León. Aquí, la candidata favorita, Silvia Clemente, logró ganar las primarias a través de una lluvia de votos que se registraron en las últimas horas del recuento, y que fueron anuladas tras detectarse 82 votos nulos.

En este caso el partido de Albert Rivera rectificó con rapidez. El partido naranja anuló el resultado de la consulta y entregó la victoria al candidato que en teoría había quedado segundo, Francisco Igea. El secretario de comunicación en esa comunidad y miembro de la ejecutiva nacional del partido, Pablo Yáñez, tuvo que renunciar a todos sus cargos.

Sectores de Ciudadanos, además, critican desde hace tiempo que los procesos de selección internos no son del todo limpios. Consideran que el apoyo del aparato a varios candidatos hizo decantar la balanza hacia ellos con avales recaudados en un tiempo récord antes de las últimas elecciones autonómicas y municipales. Hubo quejas también en el nombramiento de las listas para el Congreso de 2015 y 2016.

Primarias de Podemos en los tribunales

Podemos en estos años también ha visto como se le cuestionaba --desde dentro y desde fuera-- sus procesos de votación interna. En las últimas primarias en Galicia la diputada Carolina Bescansa reclamó a la Secretaría de Organización del partido, liderada por Pablo Echenique, una auditoría sobre las primarias de Podemos Galicia en las que la socióloga santiaguesa resultó derrotada frente al parlamentario de En Marea Antón Gómez-Reino.

Bescansa no contaba con el apoyo de Pablo Iglesias, que sí respaldó a Gómez-Reino. Pero a diferencia del caso de Ciudadanos, la dirección estatal de Podemos siempre rechazó todo tipo de acusaciones y defendió la pulcritud del proceso de votación.

Los fallos y acusaciones de irregularidades reflejan que la apuesta por la transparencia y la buena práctica es todavía deficitaria

En el pasado mes de diciembre, un grupo de militantes de Podemos críticos con la dirección (organizados en la corriente Nuevo Impulso) presentaron una denuncia civil contra el partido morado para pedir la impugnación de las primarias para las elecciones generales del próximo mes de abril.

No lo hicieron por un supuesto caso de pucherazo, pero sí por considerar que se estaba presuntamente vulnerando los estatutos de la formación así como el artículo 23 de la Constitución, que garantiza el derecho de participación. El caso está siendo investigado en los juzgados.

Así, en noviembre del año pasado, otro juzgado, esta vez en Cantabria, suspendió cautelarmente las primarias de la formación morada en esa comunidad. Fue la diputada Rosana Alonso quien denunció entonces "un pucherazo" y acusaron a la dirección nacional de permitir el "amaño". Situación parecida se está viviendo en La Rioja, donde también se han paralizado las primarias tras denuncias de “purgas políticas”.

El congreso de Vistalegre

También en Vistalegre II, el último congreso de Podemos que resolvió la pugna entre Errejón e Iglesias, hubo protestas por el sistema de cálculo de votos. El sistema se apoyaba en la fiscalización externa de dos empresas, pero ahora Podemos ha decidido prescindir de su servicio para las votaciones telemáticas de consultas ciudadanas, que ahora son gestionadas íntegramente por el partido. Una de las consultas internas más famosas fue la del chalet de Iglesias e Irene Montero.

Otra alarma se dio en la Comunitat Valenciana. Aquí en el pasado mes de junio, fue la dirección nacional que paralizó el recuento de votos e inició una auditoría por supuestas “irregularidades”. La dirección mantuvo entonces que su objetivo era "llegar al fondo del asunto".

También en la Comunidad madrileña, en Leganés y Getafe, Podemos ha tenido que interrumpir el proceso de primarias por acusaciones de un número “considerable” de votos fraudulentos (concretamente por un caso de suplantación de identidad).

Todos estos casos demuestran que el rodaje de las primarias todavía es imperfecto. Por un lado, los partidos tradicionales (PP y PSOE) siguen evitando el verdadero modelo americano de primarias abiertas a militantes y simpatizantes. Por lo que respecta los nuevos partidos, como Podemos y Ciudadanos, los fallos y acusaciones de irregularidades reflejan que la apuesta por la transparencia y la buena práctica es todavía deficitaria.  



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