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El ex JEMAD ajusta cuentas con Morenés por su polémico cese tras fichar por Podemos

El secretario general de Podemos en Madrid y exjefe del Estado Mayor de la Defensa, Julio Rodríguez, critica en el libro que acaba de publicar cómo reaccionó el Gobierno tras conocer su fichaje por Iglesias 

José Julio Rodríguez
José Julio Rodríguez Javier Martínez

El salto a Podemos de quien había ocupado el más alto cargo de las Fuerzas Armadas por detrás del Rey generó un gran revuelo en 2015. Julio Rodríguez (Orense, 1948), Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) entre 2008 y 2011 con el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, rememora ahora cómo fue su accidentada salida de la carrera militar para dedicarse a la política.

En el libro que acaba de publicar, 'Mi patria es la gente' (Península, 2018), explica como fue su ascenso en el escalafón, desgrana su pensamiento político, habla de la Familia Real y del papel de la monarquía. Revela también cómo Pablo Iglesias decidió ficharle para formar parte del partido morado en medio de una estrategia para "quitarse la imagen de perroflautas incorporando a figuras sólidas y fiables".

Asimismo, narra con detalle los días previos al anuncio de su fichaje, lanzando una dura crítica contra el Gobierno del PP y el entonces ministro de Defensa, Pedro Morenés, por cómo ejecutaron su paso a la situación de retiro -necesaria para dedicarse a la política-. "Su único interés era manchar mi expediente de forma intencionada y sacrificarme en el altar mayor del Consejo de Ministros para dañar a una formación política adversaria que crecía imparable en las encuestas", asegura. 

En la reserva, Rodríguez formaba parte de la Asamblea de la Orden Militar de San Hermenegildo, como los ex miembros de la cúpula castrense. Aunque solicitó su paso a la situación de 'retiro' a través de los cauces administrativos, el fichaje por Podemos se conoció antes de que el Ejecutivo autorizase su salida de la carrera militar. En su primera comparecencia ante los medios en la sede del partido morado, Rodríguez declaró que el desafío independentista catalán se debía solucionar "políticamente", proponiendo llevar a Cataluña diálogo y "una propuesta que enamore".

El Gobierno entendió que eso era incompatible con la obligada neutralidad política que deben mantener todos los miembros de las Fuerzas Armadas y decidió cesarle "por falta de confianza y pérdida de idoneidad". "¿Acaso habrían actuado así con un militar en la reserva que hubiera decidido pasarse al Partido Popular?", llega a plantear Rodríguez. "El BOE de ese fin de semana dio fiel testimonio de la infamia cometida contra mí", asegura. 

Pienso que detrás de una maldad de ese tamaño solo pudo estar el rencor del ministro por haberse enterado por la prensa de mi decisión"

"A veces pienso que detrás de una maldad de ese tamaño solo pudo estar el rencor del ministro de Defensa por haberse enterado por la prensa, y no por mi boca, de mi decisión de entrar en política", sentencia. "Imagino que debió molestarle y pensó: este me las va a pagar", añade el ex JEMAD. Según el testimonio que expone en el libro, un día antes de hacerse público su fichaje ambos conversaron telefónicamente y le trasladó su voluntad de abandonar la reserva, aunque sin especificar el motivo. Sólo esgrimió razones "puramente personales". "Sabía que si se lo decía a Morenés, aunque le pidiera discreción, en cuestión de horas lo sabría todo el mundo", argumenta. 

"Entiendo que le produjera un efecto sorpresa, pero reaccionó visceralmente como diciendo 'algo hay que hacer' con alguien que había pedido la baja de forma voluntaria. Que se diga que se le cesa por 'falta de idoneidad' era algo totalmente fuera de lugar", subraya en una entrevista con Vozpópuli que se publicará este lunes. Rodríguez dice que su relación con el que fue titular de la cartera de Defensa en la primera legislatura de Rajoy estaba dentro de la "más estricta corrección profesional desde los tiempos en los que él trabajaba para empresas relacionadas con la industria militar y yo le recibía en mi despacho de director general de Armamento y Material y de JEMAD para hablar de contratos con Defensa", explica. 

El "frío" cese como JEMAD

Rodríguez también rememora su salida del cargo de JEMAD el 30 de diciembre de 2011, dejando otro recado para el ministro que acababa de acceder al cargo como sucesor de Carmen Chacón. "Morenés me cesó tan pronto accedió al Ministerio, como era de esperar, pero mantuvo en sus cargos durante un tiempo a los JEME que había nombrado el anterior gabinete. A ojos de todo el mundo, tanto en Defensa como en la cúpula de las Fuerzas Armadas, aquella decisión lanzó un claro mensaje de discriminación y castigo contra mi persona por haberme significado tanto al lado de Chacón", sostiene en el libro. 

También resalta la "rapidez" con la que tramitó su salida del cargo. "Fue nombrado el viernes víspera de Nochebuena y el viernes siguiente, justo una semana después, estaba procediendo a relevarme. Yo me enteré ese mismo lunes, tras celebrar mi primera reunión con él en su despacho. Al acabar el encuentro, cuando ya casi me encontraba en la puerta, me dijo, como si la noticia fuera un asunto menor: -Ah, por cierto, este viernes sale tu cese", explica. 

Aquella decisión lanzó un claro mensaje de discriminación y castigo contra mi persona por haberme significado tanto al lado de Chacón"

Rodríguez desgrana en su relato la "frialdad" que acompañó al acto protocolario del 2 de enero que certificaba su salida del cargo y la toma de posesión del nuevo JEMAD. "Al menos, así lo viví yo, sin la menor emoción, sin percibir ni el mínimo gesto de afecto por parte de los nuevos responsables del Ministerio hacia la persona que durante los últimos tres años y medio había sido el máximo representante de los militares españoles", sentencia. 

Dice que al terminar el acto, se fundió en un "fuerte abrazo" con su sucesor. "Yo, en cambio, no recibí ni una palabra ni un gesto de agradecimiento, ni un mínimo reconocimiento. La más pura y triste de las frialdades", remata. Aunque destaca también que no sintió "nostalgia" el día de su relevo. "Estaba deseando acabar ya con el boato intrínseco de mi cargo, con los coches oficiales, con las galas de alto copete con mandatarios de todo orden y condición y con mi residencia familiar enclavada en una planta del Ministerio de Defensa", apunta.



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