Caso Tándem

Los "consortes criminales" de la organización

La Fiscalía identifica a los agentes que formaban parte de la trama de Villarejo: Enrique García Castaño, Antonio Bonilla y Carlos Salamanca, aunque el juez ha archivado la causa contra este último

El excomisario José Villarejo
El excomisario José Villarejo EFE

Los fiscales de Anticorrupción que investigan la mafia policial han logrado identificar a tres comisarios como "los consortes criminales" de José Manuel Villarejo, que dirigía una "organización criminal guiada por la satisfacción inmediata y sin escrúpulos de un afán personal de lucro", según las conclusiones de los funcionarios públicos.

Y estos agentes, cuyo cabecilla era Villarejo, siempre según el ministerio público, aprovechaban "el manto de protección" que le otorgaban sus respectivas condiciones de comisarios, y contando con otros funcionarios policiales de menor nivel que les serían incondicionalmente fieles, se convirtieron "en una auténtica mafia policial, que actuaría para la exclusiva satisfacción de su afán de lucro".

El primero de ellos es el excomisario de Barajas Carlos Salamanca, que ahora mismo no está imputado, ya que su integración en la organización criminal fue rechazada por un auto de sobreseimiento provisional parcial de 18 de julio. Esta resolución está pendiente de un recurso directo de apelación interpuesto por el Ministerio Fiscal.

El 'Gordo'

El segundo de los agentes que conforman lo que los fiscales denominan "el consorcio delictivo del investigado José Manuel Villarejo", es el comisario Enrique García Castaño, conocido como 'El Gordo': "Pues ambos ya por aquellos años contaban con que los destinos y cargos que desempeñaría Carlos Salamanca en la Comisaría General de Documentación y Extranjería, y esto les permitiría acceder a información de las bases de datos policiales, para poner esa información reservada a disposición de los negocios privados desarrollados por el Grupo Cenyt”, la empresa de Villarejo, según especifican los fiscales.

Las grabaciones de las conversaciones que Villarejo mantuvo con el investigado Enrique García Castaño ponen también de manifiesto cómo el primero cuenta también con la colaboración de otros policías, en especial de un funcionario del Cuerpo Nacional de Policía en situación de segunda actividad: Antonio Bonilla, al que apodan 'Boni'.

Detenido en julio

Bonilla fue detenido a principios de julio junto con el comisario jubilado Enrique García Castaño, mano derecha de Villarejo, y ambos quedaron en libertad, en contra del criterio de la Fiscalía, tras prestar declaración ante el magistrado Diego de Egea.

A raíz de su detención, el juez abrió una nueva pieza del caso, la llamada 'Big', en referencia al apodo de García Castaño, conocido en los círculos policiales como 'el Gordo'.

Este agente es la persona a la que se encargan vigilancias y seguimientos a cambio de un precio: "Nos encontramos, sin duda, ante una agrupación formada por dos o más personas con carácter estable o por tiempo indefinido, que de manera concertada y coordinada se repartan diversas tareas o funciones con el fin de cometer delitos, tal y como se define la organización criminal en el Código penal", concluyen los fiscales en un recurso interpuesto contra las decisiones del juez de la causa, Diego de Egea.

Confesión en la Audiencia

Precisamente, el pasado miércoles un policía de la Comisaría General de Información admitió ante el juez del 'caso Tándem' que recopiló datos confidenciales de terceras personas para su exjefe Antonio Bonilla, un inspector retirado investigado por ofrecer información al excomisario José Villarejo a cambio de dinero, y que lo hizo cuando Bonilla ya no era policía en activo.

El agente declaró como imputado en el caso Tándem, concretamente en la pieza 'Pintor,' en la que el juez de la Audiencia Nacional investiga al empresario Juan Muñoz, marido de la periodista Ana Rosa Quintana, y a su hermano por contratar los servicios de Villarejo para un chantaje.

Durante su declaración, el agente confirmó que el inspector retirado José Bonilla, investigado en este caso, le pidió información recogida en los ficheros de la Policía, según explican fuentes jurídicas a Vozpópuli.

Lo hizo cuando Bonilla ya no era su superior dentro del Cuerpo, pero aún así el imputado admitió que durante un tiempo le proporcionó toda la información que le solicitaba y que entre los datos que recopiló para él figuraban datos sobre "herencias" relacionadas con terceras personas.



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