Política

Las tres incógnitas del 'nuevo' entierro de Franco en La Almudena

¿Puede evitar el Gobierno que Franco se enterrado en La Almudena? ¿Puede prohibirlo la Iglesia? ¿Sería la solución un acuerdo conjunto entre el Ejecutivo y el Vaticano? El encuentro entre Calvo y Parolin genera todavía más dudas sobre el 'segundo entierro' del dictador

Camino de entrada a la capilla del cementerio de Nuestra Señora de la Almudena.
Camino de entrada a la capilla del cementerio de Nuestra Señora de la Almudena.

Mientras Carmen Calvo habla de "acuerdo" con el Vaticano, la Santa Sedese ha visto obligada a matizar los términos de lo que simplemente consideró una "reunión", por lo que esa falta de discurso común es solo un capítulo más de las incógnitas que planean sobre el segundo entierro de Franco.

Pedro Sánchez inauguró su Gobierno desempolvando un asunto que había permanecido guardado en un cajón durante décadas: la salida de los restos del dictador del Valle de los Caídos. La exhumación del mausoleo había protagonizado el debate parlamentario de forma intermitente, pero la llegada del nuevo Ejecutivo a Moncloa tras la moción de censura convirtió el desentierro en un tema de importancia capital.

¿Puede el Gobierno evitar la inhumación en La Almudena? ¿Tiene competencias el Vaticano? El encuentro entre Calvo y Parolin genera más incógnitas todavía

Tras una serie de tiras y aflojas con la Iglesia y la familia Franco y mucha improvisación, el Consejo de Ministros optó por aprobar un Real Decreto-Ley para modificar la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura. Este cambio en la llamada Ley de Memoria Histórica suponía el primer paso para la exhumación y traslado del dictador del Valle de los Caídos.

Sin embargo, parece que el Ejecutivo no contaba con que los Franco iban a elegir como destino de los restos una de las cuatro tumbas que poseen en la cripta de La Almudena, por lo que ahora maniobra a contrarreloj -con visita al Vaticano incluida- para que la inhumación no se lleve a cabo en pleno centro de Madrid, donde podría suponer una invitación al peregrinaje mayor, incluso, que el que podía darse en el Valle.

¿Puede evitar el Gobierno que Franco se enterrado en La Almudena?

Haceun par de semanas en el gabinete de Sánchez aseguraban que no podían hacer nada para evitar que Franco fuera trasladado a la catedral si la Iglesia se oponía a ello, pero ahora se ampara en la mencionada Ley de Memoria Histórica.

Calvo considera que los artículos 15 y 16 de esta legislación, así como el preámbulo del Real Decreto de 24 de agosto para la exhumación de los restos, que se refieren a la no exaltación del franquismo, le habilitan para impedir el 'nuevo' entierro del dictador en la cripta de La Almudena.

Sin embargo, si el Ejecutivo tuviese competencias en el entierro de Franco tras la exhumación, ¿por qué se desplazó Calvo al Vaticano y anunció el acuerdo de una "solución conjunta"? Todo apunta a más improvisación.

¿Puede la Iglesia prohibir la inhumación de Franco en la catedral madrileña?

Si no hay una autoridad civil que lo impida, no. El derecho canónico por el que se rige actúa como un muro ante las presumibles presiones por parte del Gobierno para que evite que la familia Franco entierre en La Almudena a su familiar.

Desde la Iglesia española no se oponen a la exhumación de los restos de Franco, pero, a su vez, niegan tener competencias para evitar que una familia católica entierre en una cripta de su propiedad a un familiar. En palabras de Gil Tamayo, "los muertos no tienen carnet político". Tampoco pueden proponer ningún traslado acogiéndose a ninguna norma legal.

¿Un acuerdo conjunto entre Gobierno y Vaticano lo evitaría?

No, ya que la Santa Sede se ha posicionado en la misma línea que la Iglesia española.Horas después de que Calvo insistiese en que había acordado una "solución conjunta" para evitar que Franco fuese enterrado en La Almudena, el Vaticano sorprendió este martes con un comunicado para matizar el consenso anunciado por la vicepresidenta.

Si bien es verdad que la Santa Sede no se opone a la exhumación, no es cierto que se haya pronunciado sobre el lugar de sepultura. De esta forma, el Vaticano aclara que su intención no es participar en ningún tipo de negociación, sino desmarcarse de la batalla entre Gobierno y familia. La pelota, según fuentes eclesiásticas, no está en su tejado.

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