Elecciones generales 2019

El 'imposible' económico de Vox: bajada agresiva de impuestos sin tijeretazo al gasto

El proyecto económico es uno de los aspectos que menos potencia públicamente el partido de Abascal, aunque el resto de formaciones también lo han dejado en segundo plano frente al conflicto partidista

El líder de Vox Santiago Abascal escucha la intervención del líder de Vox en Andalucía, Francisco Serrano.
El líder de Vox Santiago Abascal escucha la intervención del líder de Vox en Andalucía, Francisco Serrano. EFE

La parte económica del programa de Vox es uno de los puntos que menos expone la formación de Santiago Abascal en el discurso público. El partido tiene unas líneas básicas muy marcadas que se centran en una agresiva bajada de impuestos con reducción y supresión de tributos, pero que no lleva aparejada una reducción del gasto para amortiguar la caída consecuente caída de ingresos.

A grandes rasgos, los de Abascal confían en reconducir las cuentas públicas con una gestión "austera" como presumen de hacer con los gastos e ingresos de su partido. Y fían todo al hipotético ahorro que supondría la desaparición de las Comunidades Autónomas y recentralización de competencias que defienden en su ideario.

Sin embargo, lo primero implicaría necesariamente una reforma de la Constitución para la que, hoy por hoy, ningún otro partido prestaría sus votos. Y los efectos de esa devolución de competencias y supresión de entes autonómicos no están claros entre los expertos económicos.

De momento, Vox no tiene un referente que defienda el proyecto económico del partido

En materia impositiva abogan por implantar un tipo único de IRPF frente al actual modelo de tramos. Un 20% para rentas inferiores a 60.000 euros anuales y un 30% para aquellas que sobrepasen esa cifra. Además, proponen rebajar el de Sociedades e incluso llegaron a plantear una reversión de la última subida del IVA a umbrales de 2011 si hubiese equilibrio presupuestario.

Entre aquellos tributos a eliminar están el de Patrimonio, el de Sucesiones y Donaciones y las plusvalías municipales. Precisamente, todos aquellos de los que se nutren las CC.AA para financiar los servicios públicos. Asimismo, el IBI desaparecería para las familias numerosas y las que tengan hijos sólo deberían pagar la mitad. 

Eliminar 82.000 cargos públicos

En cambio, para hacer frente al desajuste presupuestario sólo proponen reducir el gasto público destinado al ámbito político. Con la supresión del Senado, de las CCAA y la fusión de entidades locales calculan que podrían eliminar 81.934 cargos políticos. Aunque con ello no se podría compensar ni de lejos la caída de ingresos. 

Entre sus cien medidas urgentes presentadas antes de las autonómicas andaluzas apenas figuran herramientas para recortar gasto en los pilares básicos del estado del bienestar (sanidad, educación, pensiones o dependencia), a los que -por otra parte- las autonomías destinan el grueso de sus ingresos.

Y tampoco quieren prescindir de los miles de funcionarios que integran las filas de los entes regionales, sino que pretenden buscarles acomodo en otros organismos del Estado. El desembolso en nóminas se mantendría hasta que se fueran amortizando los puestos.

Pensiones mixtas y reindustrialización

Vox sí habla, en cambio, de avanzar hacia un modelo de pensiones mixto de capitalización y de reparto; de liberalizar al máximo el suelo. Además defiende la reducción de un 10% de las cotizaciones de la empresa para nuevos contratos indefinidos para trabajadores de nacionalidad española en situación de desempleo; o el fomento de la reindustrialización de España reforzando la cooperación entre las empresas y el Estado. 

Tesis económicas que, aunque se le encuadra habitualmente en el marco liberal, se acercan más a un proteccionismo como el de Donald Trump en Estados Unidos que no tiene encaje en la actual Unión Europea. La cuestión sigue siendo quién encarna en el partido todas estas propuestas.

Al frente del PP de Pablo Casado se sitúan ahora el exministro Ramón Escolano (que sustituyó a Luis de Guindos cuando abandonó el Ejecutivo para ir al BCE) y también  Daniel Lacalle, un habitual de los medios de comunicación como José Carlos Díez, que en su día trabajó para el PSOE.Vicenç Navarro y Juan Torres sentaron las bases del documento económico sobre el que Podemos elaboró su programa y que ahora lidera Nacho Álvarez. Y Ciudadanos tuvo a Luis Garicano como cabeza visible de la parte económica que ahora controla Toni Roldán y Francisco de la Torre. Vox sigue en busca de su voz autorizada en la materia. 

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