Política

Illa dinamita un mes de gestiones de Industria y Exteriores y sentencia la campaña turística de verano

El Gobierno impone la cuarentena obligatoria a los viajeros que entren en España para evitar la llegada de turistas extranjeros mientras los españoles todavía no pueden salir de su provincia 

Sánchez, Reyes Maroto y Salvador Illa, durante su visita a la empresa Hersill en abril.
Sánchez, Reyes Maroto y Salvador Illa, durante su visita a la empresa Hersill en abril. EFE

Decepción. Desánimo. Y mucha impotencia. Los ministerios de Industria, Comercio y Turismo; y Asuntos Exteriores han encajado con un enorme malestar la decisión del ministro de Sanidad, Salvador Illa, de imponer una cuarentena obligatoria de 14 días a todos los viajeros que entren en España.

Los departamentos que lideran Reyes Maroto y Arancha González Laya asumen que esta medida sentencia la campaña del verano para el sector turístico y lamentan haber tirado prácticamente por la borda un mes de gestiones en la dirección contraria a la marcada por Illa con las empresas del sector y las autoridades europeas en Bruselas.

Las órdenes ministeriales de Interior y Sanidad sobre el tránsito internacional de personas en puertos y aeropuertos han caído como un jarro de agua fría en los ministerios económicos del Gobierno. La decisión de Illa, según explican fuentes del Gobierno a Vozpópuli, tiene dos lecturas.

Por un lado, la política. El Ejecutivo no puede asumir la llegada de turistas extranjeros a nuestro país mientras siguen vigentes las restricciones de movilidad que impiden a los españoles salir de su propia provincia. Y, por otro, la sanitaria. Illa, que ejerce el mando único en todo el país al amparo del estado de alarma, considera que la emergencia sanitaria del coranavirus está lejos de darse por controlada y no quiere experimentos. España ha contabilizado este martes 426 nuevos casos de covid-19 en pruebas PCR y roza los 27.000 fallecidos desde el inicio de la epidemia, según las cifras del Ministerio de Sanidad.

Quejas ante Industria y Exteriores

No ha sido un día fácil ni en Exteriores ni en Industria. Las empresas turísticas han estallado contra la decisión de Illa, que interpretan como un golpe irreversible a un sector que representa más del 12% del PIB y que alcanza el 20% de nuestra economía, si se tiene en cuenta la dependencia que genera el turismo en otros sectores como la hostelería.

"No va a venir ningún turista extranjero. Es un hecho", dicen estas fuentes. "La campaña de verano está perdida". 

La prueba de que no esperaban esta medida tan drástica de Sanidad es que Industria presentó hace solo un par de días una guía para la reducción de contagio por el coronavirus en el sector turístico. El documento del ministerio de Maroto se ha elaborado durante el último mes y tenía la vista puesta en la campaña de verano. La guía contiene especificaciones de servicio, limpieza, desinfección, mantenimiento y gestión del riesgo para distintos subsectores: albergues, hoteles, museos, campings, alojamientos rurales, restaurantes, agencias de viajes y balnearios, entre otros.

En paralelo, Exteriores había intensificado las gestiones en Bruselas con la vista puesta en ir levantando paulatinamente el cierre de fronteras decretado por buena parte de los países de la Unión Europea. Es cierto que se trata de una negociación delicada. Una de las quejas del de departamento de González Laya era la falta de un control sanitario específico para los aeropuertos, tal y como informó este diario el lunes

Illa: cuarentena o nada

Después de dos meses sin una sola medida de control, Illa ha optado por la más dura con la cuarentena. A requerimiento de Exteriores, según ha sabido este diario, el equipo de Illa ha respondido que el ministro no se fía de las alternativas que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) para viajeros en puertos y aeropuertos internacionales.

Sanidad cree que ni los test, ni la toma de temperatura, ni las declaraciones de salud y rastreo de contactos son suficientemente seguros. Y ha elegido el confinamiento obligatorio. 

Otro de los puntos de la orden del BOE que no ha gustado en Exteriores es el relativo a los viajes de los trabajadores extranjeros. El Ministerio del Interior ha autorizado su regreso, pero en una aparente contradicción Sanidad no les exceptúa para incorporarse a sus puestos de trabajo. Es decir, también tienen que pasar la cuarentena como si fueran turistas. El ministerio de Illa sí permite por ejemplo que los empleados transfronterizos (camioneros o transportistas, entre otros) acudan a trabajar sin la obligación de pasar dos semanas confinados.

La recuperación de la movilidad laboral en Europa es otro de los puntos que se negocia en Bruselas. La diplomacia española entiende que las empresas no pueden permitirse en la actual coyuntura económica traer de vuelta a un empleado para tenerlo medio mes, o quizá más tiempo, encerrado en casa. 

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