Política

Los grupos de WhatsApp de padres, una nueva forma de acoso a profesores

Más de 600 profesores requieren ayuda psicológica o jurídica por violencia en las aulas y problemas graves de disciplina del alumnado

Algunos grupos de WhatsApp de padres se han convertido en una nueva forma de violencia.
Algunos grupos de WhatsApp de padres se han convertido en una nueva forma de violencia. Pixabay

Los grupos de WhatsApp de padres de alumnos de un mismo colegio se han convertido en una nueva forma de violencia hacia el profesorado. Aunque la mayoría de usuarios los utilizan para comunicarse entre ellos, organizarse y resolver dudas, cada vez son más los docentes que denuncian insultos y vejaciones a través de esta suerte de foros donde ni siquiera están presentes.

"En muchos casos los docentes no se enteran. Pero en otros sí y esto se debe a que siempre hay algún padre que no está de acuerdo con que se cuestione la labor del profesor de su hijo en el grupo y acaba informando al centro", explica el coordinador de educación de CSIF Cataluña y experto en violencia escolar, Ferran Barri.

Además, continúa, algunos padres publican críticas al profesorado de forma anónima a través de otras redes sociales como Facebook. "Los docentes pueden denunciarlo y mediante el rastreo de IP y otras pesquisas se puede identificar quienes están detrás de los insultos", advierte.

Algunos padres publican críticas al profesorado de forma anónima a través de otras redes sociales como Facebook

Las redes sociales han ampliado el abanico de posibilidades de vejar a los profesores, pero los casos de violencia y acoso en las mismas aulas o, incluso, en las viviendas de los maestros, también siguen en aumento, según constata el servicio de ayuda a profesores ofrecido por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF).

"Tengo 60 años y llevo más de 32 años de servicio activo. En los últimos cuatro años mi casa ha sufrido tres ataques de alumnos del instituto. El último terminó con la rotura de un cristal y daños en la fachada porque estuvieron tirando piedras. He denunciado a la Policía Local. Aunque sé quienes participan, será difícil probarlo". 

Dos llamadas al día

Este es solo uno de los 630 casos registrados por CSIF que han requerido asistencia psicológica, jurídica o pedagógica a través de su servicio Ayuda Profes. Desde que se lanzase la iniciativa hace 16 meses, el equivalente a 233 días lectivos, un total de 1.130 docentes se han puesto en contacto con ellos para hacer consultas.

En concreto, el 64% de las preguntas tienen que ver con violencia hacia el profesorado en las aulas o fuera del colegio y con problemas graves de disciplina en clase. 

Según los datos del sindicato, se reciben dos llamadas diarias para consultar sobre cómo actuar en este tipo de situaciones y el 62% de ellas las hacen mujeres. Si bien se trata de un sector con más mujeres que hombres, el sindicato advierte que las docentes presentan una mayor vulnerabilidad ante este tipo de conductas.

Por otro lado, aseguran que una de cada diez llamadas tiene que ver con problemas sobre cómo tratar el acoso escolar entre alumnos, por lo que deducen que las administraciones no informan a los docentes ni disponen de un protocolo de actuación conocido ante estas situaciones.

Reivindicaciones

"Reivindicamos que los partidos políticos se dejen de ocurrencias en campaña electoral y que atajen los problemas reales como la violencia en las aulas. El profesorado se debe sentir apoyado desde el principio", ha enfatizado el presidente del sector nacional de CSIF, Mario Gutiérrez.

Además, ha señalado la importancia de que se restablezca la autoridad de la figura del profesor y que se reconozcan las enfermedades que estos sufren al estar sometidos a situaciones que provocan estrés y ansiedad. "Los alumnos deberían tener una carta de derechos y deberes que cumplir", considera Gutiérrez.

Según los profesionales del servicio de ayuda a los docentes, al tratarse de menores, muy pocos casos llegan a los juzgados y se resuelven por otras vías. Sin embargo, advierten del peligro de que los padres de sus alumnos no respalden la labor de los profesores.

"A veces parece que han dimitido de su rol y que han perdido el control que tenían sobre sus hijos. En muchos casos los adolescentes se crían solos porque sus padres no tienen tiempo de estar con ellos debido a la cantidad de horas en las que se encuentran trabajando", alertan.

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