El Gobierno teme que la revuelta de los agricultores encienda la mecha de la indignación en las calles. Tras la oleada de movilizaciones que tuvieron lugar la semana pasada, y que terminaron con cargas policiales en Extremadura, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha optado por matizar el discurso sobre la influencia de la subida del SMI en el devenir del sector primario.

En menos de una semana, el Gobierno ha suavizado sus palabras. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, negó rotundamente que el incremento del SMI tuviese algún tipo de impacto en la drástica destrucción de puestos de trabajo en el campo que registró Extremadura.

Además, mostró su "sorpresa" en reiteradas ocasiones cuando el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, apuntó que las drásticas cifras de desempleo podrían estar vinculadas a esa doble subida salarial. "Sorprenden

algunas declaraciones", repetía. y atribuyó los problemas del campo a la robotización y a la sequía.

El paro subió en casi en 20.000 personas en la región y 8.500 pertenecían al sector agrario. "Algo ha ocurrido", insistió el presidente autonómico.

Pero el ministro de Agricultura, Luis Planas, ha tomado las riendas del asunto este lunes y, dejando a un lado la vehemencia de Díaz a la hora de rebatir a Fernández Vara y a los responsables de los sindicatos agrícolas que han llamado a la protesta, ha admitido que la subida del SMI -más del 28% en los últimos meses- "condiciona" la actividad agraria junto a otros aspectos como el precio del agua o de los fertilizantes.

Abiertos a implantar "medidas complementarias"

Lo ha hecho en una entrevista en Canal Sur Radio. Aunque los productores han dejado claro a lo largo de estos días que no están en contra de la subida del SMI y que defienden un salario digno para todos los trabajadores, sí han puesto de manifiesto la "dificultad" añadida que les supone el asumir ese incremento en un contexto de bajos precios, cambio climático y de barreras comerciales. En definitiva, en un momento en el que las explotaciones han dejado de ser rentables.

Aunque Díaz no lo reconoció y alegó que no existía "ningún informe" o estudio que probase que subir el SMI incidía en el empleo, Planas se ha mostrado abierto a implementar "medidas complementarias". "Habrá que ver qué consecuencias tiene y si hay que tomar alguna medida complementaria de bonificación o incentivo como en ocasiones anteriores se hará", ha adelantado horas antes de reunirse con las Opas en el Ministerio de Agricultura.

No obstante, el ministro Planas ha aclarado que Fernández Vara "nunca puso objeción a la subida del SMI como tal, un compromiso social y político de este Gobierno". "Nadie piensa que el salario del trabajador del campo tenga que ser diferente al del sector servicios ni de un territorio de España a otro, algo que iría contra el principio constitucional de igualdad entre todos los españoles", ha puntualizado.

Además, el ministro ha recordado que la subida del SMI tiene un "aval muy fuerte" al contar con el apoyo del Gobierno, la patronal CEOE y los sindicatos CCOO y UGT. Sin embargo, la mayoría de las asociaciones agrícolas que promueven las manifestaciones han señalado que no se sienten representadas por líderes sindicales como Pepe Álvarez (UGT), que les tachó de "terratenientes" tras manifestarse por el futuro del campo en Don Benito.

La coalición PSOE-Podemos trata de frenar el estallido del campo

La coalición formada por PSOE y Podemos no lleva ni 100 días al frente del Gobierno y trata de frenar a toda costa el estallido del sector primario en las calles. Las cargas policiales contra los productores en Don Benito han sido rechazadas por la formación morada y calificadas de actuación "proporcional" por la delegada del Gobierno en Extremadura, Yolanda García Seco: una doble lectura que no quieren repetir. 

Ahora Planas, que estaba presente en la feria agrícola donde se desencadenaron los incidentes, da la razón a los agricultores y ganaderos. "Nuestros agricultores y ganaderos tienen razón, se merecen este apoyo y el conjunto de la sociedad tiene que dárselo", insiste.

El ministro de Agricultura señala que no se trata de "un problema de una determinada categoría de agricultores más grandes o más pequeños, porque en el campo como en todas partes hay gente que está ganando dinero bien, gente que está muy justa y gente que lo está pasando mal, y la inmensa clase media de la agricultura y la ganadería española merece un apoyo en línea con lo que está sucediendo en Francia y Alemania, donde se están planteando problemáticas muy similares a la que hoy tenemos en España".

Fuentes sindicales cercanas a la mesa del diálogo agrario presidida por el ministro Planas han celebrado que el titular de Agricultura "por fin haya aparecido", ya que, según denuncian, "hasta que no se ha salido a la calle ha estado desaparecido". 

Por otro lado, los sindicatos agrícolas advierten que las protestas no cesarán hasta que no haya avanzas reales en sus demandas. La idea, dicen, es movilizarse en distintas comunidades autónomas a lo largo de las próximas semanas. También están dispuestos a colapsar carreteras.