Política

Galimatías de Torra con la independencia: deja la república si Sánchez permite otro 1-0

Las entidades soberanistas darán un respiro en el aniversario de los atentados del 17-A mientras el presidente catalán pide "hechos" a Sánchez y le ofrece renunciar a la vía unilateral si Moncloa permite un referéndum

Quim Torra.
Quim Torra. EFE

El proceso de deshielo entre el Gobierno y la Generalitat está trufado de ideas y venidas, pero con posiciones que apenas se pueden mover. El intento de normalización de las relaciones entre la administración estatal y la autonómica encontró este viernes un nuevo capítulo con una especie de oferta que Quim Torra lanzó a Pedro Sánchez. El jefe del Govern aseguró ver "razonable" aparcar el 1-0 y todo lo que él implica para los separatistas si La Moncloa permite la celebración de un referéndum de independencia. 

Tras la reunión que ambos dirigentes mantuvieron en Madrid a comienzos de julio, representantes de ambas administraciones se sentaron en una misma mesa por primera vez desde 2011. Y aunque de aquella reunión bilateral -capitaneada por Ernest Maragall y la ministra Meritxell Batet- no salió nada en claro, sí sirvió para hablar cara a cara del referéndum y de la situación de los dirigentes encarcelados, así como para dejar claro por parte del Gobierno que Cataluña tiene que regresar a los foros de política territorial.

Ante el parón veraniego, ahora Torra pide "hechos" al Gobierno de Sánchez, más allá del acercamiento de los líderes políticos a cárceles catalanas o de la retirada de recursos ante el Tribunal Constitucional de leyes catalanas vetadas por el Gobierno del PP. "Para los catalanes es lo mismo tener al señor Sánchez que al señor Rajoy", llegó a decir Torra en la misma entrevista. Y si Madrid no cede -que no va a ceder-, "la gente ha expresado su apoyo a la idea de la República catalana y este es el objetivo de nuestro Govern, continuar adelante con lo que la gente nos pide hacer", remataba el presidente catalán. 

Pero el mero hecho de plantear dejar a un lado el 1-O y la república ya declarada puede descolocar al sector más radical del independentismo, que tiene aquellas fechas como algo casi sagrado. De hecho, a la vuelta del verano podrá constatarse qué vueltas dan los acontecimientos por parte del ala más dura del separatismo. Los CDR -los Comités de Defensa de la República que agitan las calles- se concentran ante las sedes de los partidos independentistas llegando a pedir "desobediencia o dimisión". 

La vuelta al período de sesiones en el Parlament pondrá a prueba también las costuras de un bloque secesionista dividido entre los más moderados y los seguidores más fieles del expresidente Carles Puigdemont.De hecho, este último ya ha dado muestras de querer adelantar elecciones mientras que Torra, acomodado ya en el sillón de presidente, pretende hacer un intento para aprobar unos presupuestos.

La ministra Meritxell Batet y el 'conseller' Ernest Maragall
La ministra Meritxell Batet y el 'conseller' Ernest Maragall EFE

En ese contexto, la tensión volverá con toda probabilidad en septiembre. El día 11 se celebrará la famosa Diada, que sacará previsiblemente a miles de personas a las calles. Apenas tres semanas después llegará el aniversario del referéndum ilegal del 1 de octubre. Y todo estará aderezado con el juicio a los responsables del 1-O

Por lo pronto, las entidades soberanistas (ANC y Òmnium) parece que darán un respiro en la celebración del aniversario de los atentados de Barcelona y Cambrils (Tarragona), a la que acudirá también el rey Felipe VI. No habrá boicot ni acciones de protesta. Al menos no están convocadas. La CUP ni siquiera participará en el acto. Lo que sí organizarán son homenajes al major Trapero y al exconsejero de Interior, Joaquim Forn

Después de verano, el Gobierno de Sánchez también volverá a notar su debilidad en el Congreso, unida a una posible deriva de los más radicales que podría ahogar la vía de diálogo que Moncloa intenta mantener abierta con el Govern. Aunque el referéndum es una línea roja para el PSOE, no lo es para su principal socio de gobierno; Podemos. El partido de Pablo Iglesias defiende la consulta pactada con el Estado como única vía para solucionar la crisis separatista de una forma política. De hecho, Iglesias se apresuró a reunirse con Torra para asentar el terreno para el encuentro con Sánchez y se erigió en uno de los mediadores con los separatistas para que la moción de censura contra Mariano Rajoy prosperase. 



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