Elecciones en Cataluña El fiasco catalán agrava la crisis de liderazgo de Iglesias en Podemos

El mal resultado de la candidatura con la que concurrió Podemos el 21D reabre el debate interno surgido por la estrategia implementada desde la dirección estatal ante el desafío separatista

Pablo Iglesias  junto al candidato de (CatECP), Xavier Domènech y la número 2, Elisenda Alamany.
Pablo Iglesias junto al candidato de (CatECP), Xavier Domènech y la número 2, Elisenda Alamany. EFE

Los malos resultados cosechados por la coalición con la que concurría Podemos a las elecciones en Cataluña ofrece dos lecturas. Por un lado, supone que la estrategia implementada por Pablo Iglesias ante la crisis independentista, con su defensa de la plurinacionalidad y del referéndum pactado, no ha servido para revalidar el voto que le convirtió por dos veces consecutivas en la fuerza más votada en las generales de 2015 y 2016.

Pero, una vez asumidos los malos datos, permite al partido esquivar la presión a la que hubiera estado sometido si de sus votos hubiese dependido la conformación de un gobierno independentista o el veto a un Ejecutivo del denominado bloque 'constitucionalista'. "Tenemos la llave" era uno de los lemas de la campaña de los 'comunes' de Xavier Domènech, cuya pretensión pasaba por romper los bloques tradicionales y conformar un gobierno transversal con ERC y el PSC, liderado por el hasta ahora portavoz de En Comú en el Congreso.

La pérdida de 45.000 votos y tres parlamentarios con respecto a los obtenidos por la coalición Catalunya Sí que es Pot en 2015 ha frustrado las expectativas del proyecto que puso en marcha el pasado mes de abril la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Los once asientos conseguidos entonces ya fueron calificados por Podemos como un "fracaso". Ahora, la batalla del independentismo ha devorado su discurso de la agenda social. 

A pesar de que la cúpula del partido morado se volcó en la última semana de la campaña electoral catalana -con el desembarco de pesos pesados como el propio Iglesias o la portavoz parlamentaria Irene Montero en varios mítines- ningún dirigente destacado de la formación quiso seguir la noche electoral desde la sede madrileña de Princesa 2.

Los primeros espadas tomaron distancia y delegaron en la portavoz adjunta del partido, Noelia Vera, la tarea de explicar los datos del escrutinio. La también diputada por Cádiz reconoció que los resultados habían dejado un sabor "agridulce" en un momento en que todas las encuestas muestran tendencia a la baja para el partido morado en el resto de España, con las elecciones autonómicas y municipales de 2019 a la vuelta de la esquina. 

Sin embargo, la posición de irrelevancia en la que han dejado las urnas a los 'comunes'  a la hora de decidir sobre la conformación de un nuevo Govern da oxígeno a la dirección estatal de Iglesias para encarar el nuevo ciclo político e intentar corregir su estrategia. Lo harán, previsiblemente, poniendo sobre la mesa temas que hasta ahora han permanecido en segundo plano ante la envergadura de la crisis catalana. Todo ello sin dejar de lado, eso sí, la defensa del modelo plurinacional y de la consulta acordada.

El debate oficial a nivel de partido no se abordará, previsiblemente, hasta después del parón navideño. Ni convocatorias de la Ejecutiva ni de los órganos del partido. Los dirigentes territoriales hasta ahora tampoco se han pronunciado, aunque durante los últimos meses sí han surgido voces críticas con la forma en que el partido ha afrontado el reto planteado por las fuerzas independentistas en Cataluña. La cofundadora Carolina Bescansa -apeada de la dirección tras la asamblea de Vistalegre II- llegó a pedir un Podemos que hablase menos para los independentistas y más para el resto de españoles. 

La ambigüedad en la que se han movido hasta ahora (ni DUI ni 155) supone otro golpe al liderazgo del secretario general de la formación, el líder peor valorado por los españoles, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Su marca en Cataluña afronta además ahora un proceso de reconfiguración interna después de que Albano Dante Fachin, el ex secretario general de Podem, abandonase el cargo tras un enfrentamiento abierto con la dirección estatal por su acercamiento a los independentistas.

La marca en Cataluña debe reconfigurarse tras la salida de Dante Fachin por su afrenta con Iglesias

Inmediatamente después del batacazo en Cataluña, la dirección de la formación morada ha movido ficha en otro de sus territorios con la vista puesta en las locales y autonómicas de 2019. Tras la crisis vivida en el Ayuntamiento de Madrid, la dirección regional de Ramón Espinar en la Comunidad de Madrid acometía este sábado una reestructuración de la Ejecutiva y del grupo parlamenteario en la asamblea madrileña que laminaba el peso de la corriente Anticapitalistas. Todo para dejar el terreno abonadoÍñigo Errejón, que previsiblemente disputará el puesto a la actual presidenta regional Cristina Cifuentes, gracias al pacto no escrito con el sector 'oficialista' alcanzado tras la asamblea estatal de Vistalegre II. 

"No a las derechas"

La que no sale ilesa de estos comicios es la primera edil de Barcelona. Desde los 'comunes' tratan de desligar las elecciones autonómicas de las municipales, aunque la lectura de los resultados demuestra que la formación de Inés Arrimadas se ha impuesto en la mayoría de distritos de Barcelona, muchos de ellos tradicionales graneros de votos de los 'comuns' en los anteriores comicios: Ciutat Vella, Horta-Guinardó, Les Corts, Nou Barris, Sant Andreu, Sant Martí y en Sarrià-Sant Gervasi. De esta forma, los de Colau sólo han obtenido en la ciudad condal un 9,33% de las papeletas, quedando muy lejos del más del 25% que lograron cosechar en 2015.

Ada Colau vota en el Cívico La Sedeta de Barcelona
Ada Colau vota en el Cívico La Sedeta de Barcelona EFE

A partir de ahora, los de Domènech -un líder bien valorado- se centrarán en hacer oposición en el Parlament con sus ocho diputados y trabajar para consolidar un proyecto aún demasiado joven. Todo se precipitó tras el verano. La campaña se les quedó corta y, tras estas elecciones excepcionales, ahora hay que consolidarse en todo el territorio y ganar peso, dicen en el partido. No hay que perder de vista que Cataluña es el único territorio donde la formación de Iglesias consiguió ser primera fuerza dos veces seguidas en las generales, aunque sufrió un pinchazo en las últimas autonómicas.

Lo que ya han dejado claro los 'comuns' es que no apoyarán ni facilitarán que el expresidente del Govern fugado en Bélgica vuelva a ocupar el Palau de la Generalitat. "No vamos a participar ni por activa ni por pasiva en una investidura de Puigdemont", sostenía este viernes Domènech, quien tampoco apoyaría a un nuevo Ejecutivo en el que esté Junts per Catalunya aunque su candidato fuera otra persona. "No nos supeditaremos a las derechas, a ninguna de las derechas", sentenciaba.



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