Castilla-La Mancha

El 'experimento' de Podemos con el PSOE de Page cumple un año con el partido dividido

Castilla-La Mancha fue el laboratorio para ensayar un gobierno conjunto entre PSOE y Podemos, pero la división interna de los morados lastra la relación entre ambas formaciones  

Pablo Iglesias felicita a Pedro Sánchez por la victoria de la moción de censura.
Pablo Iglesias felicita a Pedro Sánchez por la victoria de la moción de censura. EFE

La relación de Podemos con el PSOE ha sido uno de los grandes objetos de debate en el seno del partido desde comienzos de su andadura. Y también una cuestión de disputa entre las diferentes corrientes. Ahora se cumple un año desde que la formación morada entró por primera vez a formar parte de un gobierno autonómico, el de Castilla-La Mancha

Pero las aguas bajan revueltas para los de Pablo Iglesias. Sólo tiene dos diputados en el Parlamento regional, pero sus votos son decisivos para sacar adelante las leyes.El secretario general José García Molina entró en el Gobierno de Emiliano García Page como vicepresidente segundo y defiende los beneficios de haberse incorporado. Pero en frente tiene al portavoz en la cámara regional, David Llorente, muy crítico con la alianza de los socialistas y defensor de la ruptura del pacto de gobierno ante el "incumplimiento" de García-Page con sus compromisos y su actitud tratando "de bloquear leyes y medidas" que para la formación morada son "fundamentales" e "irrenunciables". 

Con motivo del primer aniversario del pacto, Llorente aprovechó para criticar duramente la alianza en un artículo en el diario Público. "La participación de Podemos en el Gobierno de García-Page, además de innecesaria, ha sido inútil y, sobre todo, contraproducente; es decir, un fracaso", manifiesta. El portavoz en las cortes regionales pertenece a la corriente Anticapitalistas, la tercera familia de los morados cuyos principales referentes son el eurodiputado Miguel Urbán y la coordinadora general en Andalucía, Teresa Rodríguez.

Precisamente, esta última también ha planteado durante los últimos meses un pulso a la dirección de Madrid por su alianza electoral con Izquierda Unida, al margen del acuerdo estatal alcanzado entre ambas formaciones. Los 'anticapis' siempre han sido reacios a formar parte de gobiernos socialistas. E incluso son críticos con la política de mano tendida al PSOE desplegada por Podemos en los últimos meses y que se acerca a las tesis planteadas por Íñigo Errejón

Un año después de entrar en el gobierno castellano manchego, el panorama a nivel nacional no podía ser más diferente tras el triunfo de la moción de censura de Pedro Sánchez contra Mariano Rajoy. En ella, los votos y la mediación de Podemos con los partidos nacionalistas e independentistas jugó un papel clave. Pero a la vuelta del verano podrá comprobarse si hay un golpe de timón de los morados, severamente castigados en el último barómetro del CIS. 

Podrían producirse cambios en la relación con los socialistas a medida que se acerquen las citas con las urnas; las primeras, las andaluzas, y, después, europeas, autonómicas y municipales en mayo de 2019. Del apoyo inicial para el cambio de Gobierno a un marcaje más duro para disimular un efecto 'muleta' que antes atribuían a Ciudadanos con el PP.

En el seno del partido surgen las dudas por el papel adoptado en el nuevo tablero de juego, coincidiendo además la retirada forzosa de sus dos principales líderes del primer plano tras el nacimiento prematuro de sus dos hijos. En cualquier caso, la experiencia del Gobierno en Castilla-La Mancha habrá servido como centro de pruebas para futuros pactos tras las elecciones de mayo de 2019 si las fuerzas de izquierdas consiguen romper el bloque del centro-derecha. 



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