Cataluña

Vía Laietana, 'El Álamo’ de la Policía Nacional en Barcelona

El lugar donde se ubica la sede del cuerpo policial del Estado fue el escenario en el que este viernes prendió la mecha de la jornada más violenta hasta la fecha

Agentes de la Policía Nacional en Barcelona
Agentes de la Policía Nacional en Barcelona EFE

El número 43 de la Vía Laietana de Barcelona es el lugar en el que se ubica la Jefatura Superior de la Policía Nacional en Cataluña. Es un emplazamiento, por tanto, repudiado por los independentistas al ser la sede de lo que ellos consideran las fuerzas de ocupación. Ese ha sido el escenario en el que este viernes prendió la mecha de la que hasta la fecha ha sido la jornada más violenta de la semana de protestas tras la sentencia del procés. 

Fueron cerca de seis horas de intensos enfrentamientos entre los antidisturbios de la Unidad de Intervención Policial (UIP) y los mismos elementos radicales que vienen sembrando el caos desde que el Tribunal Supremo hizo pública su resolución. Los policías se vieron superados en varios momentos a la hora defender su fuerte en Barcelona. En las primeras horas, sufrieron una lluvia incesante de objetos que muy pronto convirtieron el asfalto de la calle en una alfombra de vidrio. Luego la situación empeoró todavía más en la Plaza de Urquinaona.

Los violentos fueron llegando poco a poco a Vía Laietana, que debe su nombre a los layetanos, un pueblo íbero asentado en la actual Barcelona. Durante la guerra civil se rebautizó como calle Durruti, en honor del dirigente anarquista. Ahí se alza el edificio policial que en los últimos años se ha convertido en una suerte de El Álamo para las fuerzas de seguridad del Estado, aunque solo sea por el aparatoso vallado que blinda su acceso de cualquier posibilidad de asalto. 

Policías en Vía Laietana
Policías en Vía Laietana

De marcha estudiantil a batalla campal

Rara es la manifestación de corte secesionista que no acaba o pasa por delante de ese punto. Más extraño sería atravesar ese lugar sin dejar patente su rechazo a “la policía española”. “¡Ese edificio será una biblioteca!”, advierten habitualmente a modo de consigna los manifestantes en cada concentración. La de este viernes comenzó muy pronto. Se trataba de una convocatoria estudiantil en el marco de la huelga general en toda Cataluña para protestar por las condenas por sedición contra los líderes independentistas. 

Los estudiantes aprovecharon para lanzar a los agentes todo tipo de objetos, desde huevos a botes de pintura o bolsas con basura. Eso provocó una primera carga policial y el arresto de tres jóvenes -dos de ellos menores- en torno a las 15 horas. Allí nadie sabía entonces que sería la primera de muchas intervenciones a realizar por la Policía. Estaba previsto que la violencia volviese este viernes a Cataluña en su versión más extrema, pero no que fuese a contraprogramar la multitudinaria concentración del independentismo oficial que a esas horas tomaba posiciones en torno a la Gran Vía de Barcelona. Este hecho prueba que los violentos escapan ya al control de la Generalitat.

Estado de la Vía Laietana tras horas de algarada
Estado de la Vía Laietana tras horas de algarada Alejandro Requeijo

La segunda carga no llegó hasta hora y media después, también provocada por la incesante lluvia de latas y botellas sobre los agentes. Hubo una tercera carga minutos después, pero eran apenas unos 25 agentes frente a cientos de radicales independentistas. Pronto se convertirían en miles, muchos de ellos procedentes de la otra concentración convocada por ANC y Òmnium

Plaza Urquinaona

Los antidisturbios se vieron obligados a retroceder en varias ocasiones ante el empuje de los violentos, que empezaron a establecer y quemar las primeras barricadas. No fue hasta las 18 horas cuando la Policía, al verse superada, cambió las salvas por pelotas de goma (prohibidas por ley para los Mossos d’Esquadra). En el marco de este duelo se registró un cuarto detenido.  Una hora después, lograron despejar Vía Laietana y con ello se dio por defendido el fuerte. Pero quedaba más.

El problema se trasladó entonces a la Plaza de Urquinaona, un enclave especialmente complicado para la policía en situaciones como esta porque cuenta con varias entradas. Se hizo de noche y la peligrosidad aumentó. Desde la línea de los radicales se lanzaban tuercas propulsadas de tal manera que impactaban con extrema dureza sobre los agentes y también sobre algún periodista. Arrasaron con el mobiliario urbano, arrancaron el suelo para lanzar piedras a la policía, también tornillos de grandes dimensiones. Como el pasado miércoles, se vieron dos cócteles molotov caer a pocos metros de la línea policial.    

Una de las tuercas lanzadas por los violentos a la policía
Una de las tuercas lanzadas por los violentos a la policía Alejandro Requeijo

La zona se sumió en una humareda fruto de las barricadas y las bengalas de los violentos y por los botes de humo lanzados desde las escopetas por los agentes. Llegó un momento en el que desde la línea policial tan solo se adivinaba lo que había al otro lado por la lluvia de proyectiles, piedras y material pirotécnico dirigido contra las fuerzas de seguridad. También por los gritos de júbilo cada vez que alcanzaban algún objetivo. 

Un agente inconsciente

Un miembro de la UIP fue alcanzado y quedó gravemente herido. Sus compañeros tuvieron que llevarle en volandas y seminconsciente hasta una de las furgonetas policiales. Fuentes policiales informan a este periódico que es de Valladolid y se encuentra ingresado en un hospital. Una y otra vez subían y bajaban agentes de las furgonetas, aparcadas en Vía Laietana para llevar agua a sus compañeros así como munición. Hubo momentos en el que estuvieron desarmados y solo pudieron disparar salvas.

En torno a las 20.40 horas, cuando ya habían transcurrido varias horas de batalla campal, efectivos de los Mossos d’Esquadra acudieron en apoyo de la Policía Nacional. Varias furgonetas de la Brigada Mòvil de la policía autonómica recorrieron la Plaza Urquinaona para tratar de dispersar a los violentos. Fue solo un intento pues la algarada duraría dos horas más. Todo ello ante la atónita mirada de los clientes de los establecimientos de la zona, encerrados durante toda la tarde en su interior. 

Policías instantes antes de la carga definitiva
Policías instantes antes de la carga definitiva Alejandro Requeijo

Trabajadores de un Burger King salieron a la carrera con bolsas de la citada cadena hamburguesera en la cabeza buscando protegerse con eso de la lluvia de objetos. Fue la imagen surrealista de la tensa jornada. La situación no empezó a estabilizarse hasta que la Policía logró entrar por uno de los laterales de la plaza y empujó a los radicales hacia la Ronda de Sant Pere. El golpe de gracia definitivo fue el efecto intimidatorio de ver aparecer por primera vez en su historia el camión cisterna de los Mossos, aunque el agua en este caso se empleó más bien para apagar barricadas que para derribar radicales. Una noche más, y ya son cinco consecutivas, la violencia inundó el centro de la Ciudad Condal. El balance desde que el lunes comenzaron las protestas deja un total de 128 detenidos y 207 heridos

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