Elecciones generales 2019 El ‘pueblo’ de Iglesias, entre la épica y la cautela: “Nos recuperaremos en el último momento”

Decenas de militantes y votantes se reúnen a la espera de escuchar al líder de Podemos en su vuelta con la esperanza de asistir a una difícil remontada electoral

Imagen del ambiente en el acto de Podemos.
Imagen del ambiente en el acto de Podemos. EFE

El pueblo de Podemos promete dar la batalla. Han llegado a la capital desde todas las Comunidades. En coche, trenes y los autobuses fletados por la organización para asistir a la vuelta de Pablo Iglesias. Aseguran que la caída en los sondeos refleja una situación “temporal”. Dicen estar “ilusionados”, pero también saben que hay que ser “cautelosos”. “No somos de campañas electorales de tres meses. Nos recuperaremos en el último momento”, vaticinan en la explanada delante del Museo Reina Sofía de Madrid.

Los asistentes se dividen entre pablistas e irenistas, aunque todos coinciden en que “sea quien sea” el líder de Podemos, el 28 de abril será un día de “fiesta”. Joaquín y Amparo son una pareja de un pueblo valenciano. Él tiene 62 años y es consciente de la caída en los sondeos. Achaca el bajón, entre otras cosas, a la salida de Íñigo Errejón: “Nos ha jodido bien”.

“Recuperar los cinco millones de 2016 me temo que no”, comenta, aunque no pierde la “ilusión” de la “remontada”. Delante de él, José Galindo, de 66 años, se presenta. Es integrante del partido de otro pueblo de la Comunitat valenciana (se presentará en las listas para las municipales). Y asegura: “No vamos a rendirnos. Iglesias es el mejor candidato. Sale uno cada cien años como él”, señala.

Nuevo escenario

Los organizadores controlan las sillas de plástico delante del escenario. No son muchas, porque la disposición del escenario en la plaza ha cambiado respecto otros eventos. En todos los actos históricos del partido en esa explanada (desde la celebración de las europeas de 2014 hasta la victoria de Manuela Carmena), el escenario estaba delante de la plaza, en uno de los extremos. Hoy ha sido colocado en posición central. Posiblemente para evitar que se refleje en las fotos una eventual bajada de asistencia. El partido habló de “acto multitudinario”.

La participación en las primarias del partido ha caído, y será difícil mantener los más de un millón de votantes que cuando irrumpió Podemos

“Soy podemita y estoy más contenta que una casatañuela”, se ríe Pilar. Tiene 69 años, y ha llegado al lugar con su propia silla. Entre las manos tiene una bandera morada con el símbolo del partido. Y arremete contra Errejón: “A los traidores, ni agua. Vamos a remontar porque Pablo es el líder indiscutible”.

A su lado está Robert. Ha llegado desde Granada con toda la familia: su mujer y dos hijos mellizos. Es catalán, aunque vive en Andalucía, y votará a Podemos si bien sabe que repetir los cinco millones de votos de hace tres años será una tarea compleja. “A Pablo no le ayuda su imagen de antisistema, mientras que Irene Montero me gusta mucho. Es más hábil, inteligente y es mujer”, afirma.

Una hora antes del evento la plaza todavía no se ha llenado. Bajan del barrio madrileño de Lavapiés, cuna de la formación, los vendedores ambulantes de cerveza. También llegan grupos de afiliados y votantes. Algunos ondean las banderas de Asturias y País Vasco. Cada vez que entra un colectivo, la plaza explota: “Sí se puede, sí se puede”. Mientras, en los bares de la plaza sigue la vida habitual y los turistas se preguntan qué está pasando: “¿Water, beer?”, preguntan los camareros en un día con el cielo cubierto, aunque las previsiones daban sol.

Voto útil al PSOE

Delante del museo Reína Sofía está sentada Sara. Tiene 20 años, lee un libro y escucha música con los auriculares. Espera el regreso de Iglesias y explica cómo entre los jóvenes el partido morado ya no es la primer elección. Así lo fue hace tres años, pero los sondeos han visto caer a casi la mitad su penetración entre los menores de 24 años. Entre los amigos de Sara, de hecho, muchos votarán al PSOE. “Parte de mi grupo está desencantada y votará a Sánchez. Dicen que lo ha hecho bien y van a votar útil. No lo entiendo”, dice.

También hay estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid, el campus en el que se formaron y dieron el salto a la política el grueso de la plana mayor de Podemos: desde Iglesias, a Juan Carlos Monedero, Errejón, Luis Alegre, Carolina Bescansa. Hoy, después de peleas internas, traiciones, purgas y de más enfrentamientos Podemos es un partido que se reconoce sobre todo en su líder, y en un pequeño grupo de dirigentes muy críticos con Errejón: como Juanma del Olmo y Pablo Echenique.

El partido teme el efecto de la abstención. La participación en las primarias del partido ha caído, y será difícil mantener los más de un millón de votantes que cuando irrumpió Podemos decidieron darle las espaldas al PSOE. “Pablo es el presente, pero Irene el futuro”, asegura otro grupo de asistentes al acto.

La organización ha adelantado que habrá “sorpresas” esta tarde. Algunos hablan de un pasaje de consigna a Irene Montero. “Me gustaría que fuera una mujer ya que todos los candidatos son hombres, aunque no creo que cambie mucho a estas alturas”, comenta Sara.  

¿Hay más ilusión o temor a bajar en las elecciones? A esta pregunta todos callan unos segundos. “Si no ganamos, vamos a seguir dando guerra. Somos como el Rayo Vallecano, aunque esperamos no bajar a segunda”, ironiza Amparo. 

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