Elecciones generales 28A

Casado asegura que el PP sigue unido: "Nadie queda descolgado de las listas"

Casado reivindica la unidad en el PP después de haber cambiado al 80 por ciento de los cabezas de cartel para las elecciones generales

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado.
El presidente del Partido Popular, Pablo Casado. EFE

"Había que hacerlo, nos han elegido para eso". Uno de los dirigentes del PP respondía al asombro que el gran vuelo en las listas al Congreso han producido en la formación. El 80 por ciento de los cabezas de cartel son nuevos, gente de toda condición vital y profesional. Funcionarios, profesores, empresarios, periodistas... "Tenemos hasta un general de división", exclamó Pablo Casado al presentar a sus elegidos para dar la batalla del 28-A. En efecto, Fernando Guitiérrez Díaz de Otazu, aspirante por Melilla. Casi el cincuenta por ciento son mujeres. Castilla y León se lleva la palma, con siete damas de nueve. "Que no vengan a darnos lecciones de feminismo".

El presidente del PP quiso extender un manto balsámico para tranquilizar espíritus y restañar heridas. El PP recibió fumigación del marianismo con sorpresa. Unos, entusiasmados. Otros, estupefactos. "Nadie queda descolgado", subrayó Casado porque todavía "hay muchos más, aquí son todos los que están pero no están todos los que son". Todavía se elaboran las listas al completo. Este sábado, en el Círculo de Bellas Artes, Casado reunió a los favoritos, a quienes "van a sacar a Sánchez de la Moncloa". 

El presidente del PP ha querido agradecer también a quienes han dejado la actividad política por su manera de hacerlo, en coordinación con la dirección nacional. "Con elegancia, con lealtad, en forma ejemplar". Pensaba quizás en Fátima Báñez, ex ministra de Empleo. O en los hermanos Nadal. Cargos importantes en el marianismo que ahora regresan a su actividad privada. 

No abominar de Rajoy

Antes de los discursos, todos los candidatos del PP han posado con el líder del partido en la terraza del Círculo de Bellas Artes para una fotografía de familia en la que solo ha faltado Teresa Jiménez Becerril, la número uno por Sevilla, que llegó unos minutos tarde a esta cita. Algunos ni siquiera se habían saludado nunca. O ni se conocían. La gran renovación casadista ha echado a andar. 

El gran cambio ha sido, en general, bien recibido. "Había que pasar página de Rajoy", confesaba un representante castellano. "Pero no hay que abjurar del pasado, ni abominar de Rajoy", apostillaba. Casado cambia sus cabeza de cartel en honor a "una renovación tranquila, aquí está una muestra de la sociedad española". Y añadía: "Representamos un partido que defiende los valores que han hecho avanzar a nuestra democracia y que va a seguir haciéndolo en un espacio político esterilmente fragmentado".

Reproches a Vox y Ciudadanos

Lanzó, sin citarlos, algunos reproches a Ciudadanos y a Vox. De los primeros señaló que "hay partidos que terminan en el pucherazo o el transfuguismo, que nada tienen que ofrecer, y eran los que venían a reivindicar la regeneración y la limpieza". A los de Abascal les censuró por ser "el partido que no aparece, que sólo lo hace en las redes sociales, en actos cerrados, sin preguntas". Y añadió, también en clave interna: "Nos dicen que ofrecemos demasiados proyetos, demasiadas propuestas, que explicamos números, cifras y hasta decimales, cuando ellos no tienen nada que aportar". 

El centro de sus invectivas se lo dedicó al PSOE. "Hacen una campaña ñoña y vacía, falsaria, de fake news, y lo dice el que "alienta falsas informaciones desde el Consejo de ministros, desde sus propios tiuit, el que alienta falsas informaciones, el que instrumentaliza la televisión y los medios públicos como jamás se ha hecho hasta ahora".

Advirtió el líder del PP: "Van a hacer una campaña sucia, van a llegar a incluso a denostar a la oposición incluso en el plano personal. Ya lo están haciendo". En este punto, aconsejó a los suyos: "No tenemos que crisparnos ni enfadarnos, saben que mienten, ni se creían el dóberman de Aznar, ni los supuestos obispos de Rajoy ni que nosotros queremos cambiar niños por papeles". 

Y una referencia a Cataluña. A esas sesenta entidades subvencionadas con el dinero de todos los españoles que vienen este sábado a Madrid "no sabemos a qué". Quizás, apuntó a increpar a los altos cargos de los Mossos que han contado lo que en verdad sucedió en Cataluña, o quizás al señor Trapero, que ha desmanteló ante el Supremo la verdadera actuación de los políticos ahora juzgados.

Vienen, quizás, "a reclamarle a Sánchez que esta vez quieren que se les pague por adelantado, le van a exigir que si quiere su apoyo, que cumpla". Concluyó el líder del PP reseñando la importancia de las próximas elecciones, en las que se optará por "la España Constitucional o la jungla". Y cerró con un cántico a su partido, "que ha sido creado, refundado y renovado para servir a todos los españoles. Que nadie intente dividirnos, ni distraernos con fake news. No les haremos caso. Quiero ser el presidente de quienes nos votan y de quienes nos insultan". 

Cayetana contra le tribu

Cayetana Álvarez de Toledo, cabeza de cartel por Barcelona, fue la estrella invitada de la reunión. Con tono parsimonioso, medido y muy firme, respondió antes que nada a una pregunta que muchos se hacen: "¿Porqué me presento por Barcelona?". "¿Qué hace aquí esta mujer que es madrileña, con acento algo argentino, que no habla catalán, presentándose en Cataluña?". Y aseguró: "Cuantas más veces digan que no tengo derecho a venir por Barcelona, más expondrán la cara sucia de su proyecto, que no es otro que la xenofobia, el racismo y la intolerancia". 

Denunció el llamado 'procés', como "un gigantesco proceso de extranjería, en el que pretenden que un ciudadano que no haya nacido en Cataluña tiene que sentirse extranjero". Ese es el primer paso para que sedimente la teoría de la autodeterminación. "Voy a Cataluña a ejercer mi derecho de ciudadanía, para que los españoles de Cataluña no se sientan solos, porque Cataluña no está condenada a ser una tribu. "Barcelona no es de los nacionalistas, como la Alhambra no es de los granadinos ni la catedral de Santiago es de los gallegos. Es de todos los españoles". 

Álvarez de Toledo, cuya designación ha sido muy bien acogida entre los cuadros populares,recordó que en su día fue diputada del PP. "Vuelvo a mi casa. Y vuelvo en el momento más difícil para España y para el PP. Un PP débil suele ser el reflejo de una España débil". Reclamó a su partido movilización y ayuda en el esfuerzo de acabar con el supremacismo nacionalista. "Hacen falta dos cosas, valor y coraje" y subrayó que "España sólo seguirá unida con un Gobierno de Pablo Casado y del Partido Popular".



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