Elecciones en Cataluña Un ejército de apoderados 'indepes' y monjas por la unidad en los comicios más decisivos

La jornada electoral se celebra en la ciudad condal con largas colas y una notable presencia de apoderados de ERC, la CUP y JxCAT que vigilan a conciencia el sufragio cuyo recuento puede alargarse 

Un ciudadano con la típica barretina catalana, ejerce su derecho al voto.
Un ciudadano con la típica barretina catalana, ejerce su derecho al voto. EFE

Cuando los colegios electorales abrieron sus puertas a las nueve de la mañana, numerosos ciudadanos ya hacían cola para votar antes de ir a trabajar. En contra de lo habitual, la jornada electoral se celebra en un día laborable y muchos han aprovechado la primera hora de la mañana para ejercer su derecho al sufragio en unas elecciones en las que Cataluña se lo juega todo.

Sobre las diez de la mañana, los miembros de las mesas comenzaban a coger agilidad con el sistema. Les vigilaban de cerca multitud de apoderados. "Hay algo de clima de tensión", reconocía uno de Ciudadanos en un colegio del centro de Barcelona. "Tienen que ver que estamos muy atentos y que no se nos escapa nada", comentaba otra apoderada del mismo partido en un centro cercano, desplazada desde Valencia para colaborar en la tarea. 

Los partidos independentistas han desplegado un ejército de unos 37.000 apoderados para comprobar que todo es correcto, ante el temor de que pueda darse algún tipo de irregularidad en un panorama donde un diputado o uno menos puede hacer que todo cambie. Los más numerosos son los de Esquerra Republicana y la CUP, aunque en ambos grupos se reconoce que la jornada transcurre con normalidad. Los republicanos lograron convocar a 18.000, mientras que Junts Per Catalunya, la formación de Carles Puigdemont, aporta 12.000. Los antisistema suman 7.000 más.

En los colegios visitados por este diario a lo largo de la mañana, los menos numerosos eran los apoderados del PP. También había bastantes del PSC, movilizados desde diferentes puntos de España. En total, entre las fuerzas del bloque denominado constitucionalista y los 'comunes' suman cerca de 18.000 apoderados. Por otro lado, muy pocos electores portaban el polémico lazo amarillo en recuerdo de los líderes independentistas encarcelados. Abundaban más las bufandas del mismo color, aunque ningún miembro de las mesas portaba símbolos. 

"¡Fora, fora!"

Las colas de hasta media hora han ido disminuyendo a lo largo de la jornada, aunque se mantenían hacia el mediodía en algunos colegios electorales de la ciudad condal. Es el caso de la escuela Ausiàs March, donde ha votado la candidata de Ciudadanos, Inés Arrimadas. Aunque la tranquilidad ha sido la tónica del día, la líder naranja ha sido increpada a la salida mientras atendía a los medios. Un hombre ataviado con típica barretina catalana y el periódico El Punt Avui bajo el brazo ha puesto la nota de color a un episodio que refleja la gran polarización existente en el seno de la sociedad catalana. 

Apenas una hora antes había votado el candidato socialista, Miquel Iceta, en la Universidad de Barcelona, en pleno centro de la ciudad. A diferencia de Arrimadas, el líder del PSC no ha esperado cola y ha entrado raudo para depositar la papeleta en su mesa.

Albert Rivera.
Albert Rivera. EFE

Como anécdota, el candidato de los 'comunes', Xavier Domènech, había olvidado coger su papeleta cuando se encontraba ya frente a la urna a votar. Y al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, le ha salido a saludar de una peluquería cercana una simpatizante con las mechas puestas. Se ha convertido en una de las fotos de la jornada.

A la una había votado un 34,7% del censo, cuatro décimas menos que en los comicios de 2015

La mayoría de candidatos han reiterado sus peticiones de movilización, conscientes de todo lo que se juega Cataluña en estas elecciones. A la una de la tarde, había votado un 34,7% del censo, cuatro décimas menos que en los comicios autonómicos de 2015. Aquella vez se celebró en domingo, por lo que el dato ha repuntado cuando la gente ha salido de trabajar después de comer. En el segundo avance de participación, a las seis de la tarde, ya había votado un 69,54%, casi seis puntos y medio más que en las anteriores elecciones. La patronal Petita i Mitjana Empresa de Catalunya (PIMEC) ha estimado el impacto económico de celebrar los comicios entre semana en 230 millones de euros.

Según los primeros datos, el independentismo habría perdido capacidad de movilización en alguno de sus feudos tradicionales. En Girona, la localidad donde fue alcalde el expresidente Carles Puigdemont, había caído tres puntos. El comentario más repetido entre los apoderados, eso sí, es que el recuento de las papeletas puede alargarse más de lo habitual tras el cierre de los colegios a las ocho de la tarde.

La entidad soberanista Asamblea Nacional Catalana (ANC) ha impulsado un recuento paralelo al oficial junto a los apoderados de la CUP y voluntarios de los denominados Comités de Defensa de la República (CDR), que fueron pieza clave en la logística del referéndum ilegal del 1 de octubre.



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