Política

Espantada de diputados andaluces del PP ante la purga inminente de Casado

Celia Villalobos se va a su casa. Otros diputados andaluces del PP, de tendencia sorayista, encuentran refugio en la Junta de Juanma Moreno

Pablo Casado, junto a Teodoro García Egea
Pablo Casado, junto a Teodoro García Egea

La espantada ha comenzado. Diputados andaluces del PP sin horizonte en Madrid, abandonan sus escaños y se acobijan en la Junta de Juanma Moreno. El adelanto electoral y la anunciada limpia que llevará a cabo Pablo Casado ha precipitado la fuga. La primera en salir, en forma estrepitosa, ha sido Celia Villalobos, cuyo destino se desconoce. Villalobos, que fue alcaldesa de Málaga y una figura importante en el PP de Rajoy, se sumó a las filas de Sáenz de Santamaría en las primarias que encumbraron a Casado en la presidencia. Villalobos, figura polémica dentro y fuera de su formación, no iba a repetir en las listas de las generales de abril. 

Otros diputados andaluces han seguido el mismo camino. Teófila Martínez, quien fue alcaldesa de Cádiz durante 20 años, también deja el Congreso y se refugia en la Junta andaluza, al amparo de Juanma Moreno, el primero de los sorayistas de su región. Teófila, que hizo campaña por Santamaría, ha sido nombrada presidenta de la Autoridad Portuaria gaditana, un ente dependiente de la consejería que dirige Elías Bendodo, número dos de Moreno y 'hombre fuerte' del Ejecutivo.

El viejo PP sorayista

Rafael Merino, otro sorayista sin futuro en el PP de Casado, en su día alcalde de Córdoba, deja también su escaño para incorporarse como director de la Agencia Pública de Puertos de Andalucía. Merino formó parte de la candidatura de Santamaría y no se encontraba cómodo en esta nueva etapa del partido. 

Moreno Bonilla los va acogiendo en su territorio. Se trata de compañeros de partido con los que siempre sintonizó, con los que mantiene además unas relaciones personales muy estrechas. El nuevo presidente de la Junta cierra estos días su equipo de Gobierno, en paralelo a Ciudadanos, que conforma la otra mitad del Ejecutivo. Una pareja complicada, con enormes problemas en las primeras jornadas de arranque. Apenas hay conversaciones a la hora de llevar a cabo estos nombramientos. Moreno Bonilla y Juan Marín va cada uno por su lado y tan sólo informan a la otra parte del gobierno una vez que se han decidido el nombramiento. "Así no hay discusión y, por lo tanto, no hay problemas", dicen en el PP. 

Desde Génova se observa esta peregrinación de diputados hacia el sur como un movimiento razonable y previsible. "Es positivo, porque se trata de gente sin futuro en las listas electorales y que, además, aquí no hacía más que enredar", señalan estas fuentes. Merino, por ejemplo, buen comunicador, eficaz tertuliano y muy activo en los medios durante el periodo de Rajoy, pasaba por ser un intrigante pertinaz e intensivo.

Muchos diputados populares del 'marianismo' dudan ahora sobre su futuro tras las elecciones del 28-A. Medio centenar no entrará en las listas y no está claro que, en el caso de que Casado logre hacerse con el Gobierno, encuentren un hueco destacado en la futura administración. 



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