Política

El 'coche eléctrico del PNV' que acabó como otro presunto caso de corrupción

La jueza responsable del 'caso Hiriko', un vehículo eléctrico impulsado por el PNV, ha redactado auto de procesamiento contra cuatro de los implicados en un asunto que contó con casi 20 M. de euros de subvenciones públicas

Durao Barroso, junto al promotor del proyecto Hiriko, Jesús Echave.
Durao Barroso, junto al promotor del proyecto Hiriko, Jesús Echave.

Un exconcejal del PNV en Vitoria; un consejero de Kutxabank propuesto por los nacionalistas y dos empresarios locales vinculados al partido fundado por Sabino Arana están pendientes de la Audiencia de Álava para saber si se sientan en el banquillo por el fallido Hiriko, regado con dinero público, para construir un vehículo eléctrico en Álava. El caso, destapado en su día por el diario El Correo, es la tercera pata de un gran proyecto impulsado por el Gobierno de Juan José Ibarretxe que se vendió como la pretensión de asentar a Álava en la industria de la automoción.

La idea era que el País Vasco se situase en la vanguardia de la automoción con un vehículo eléctrico denominado Hiriko (urbano en euskera) diseñado en Álava; con una equipo de Fórmula 1 también elaborado en la provincia y capitaneado por Joan Villadelprat y que llegó a competir en categorías inferiores bajo la marca Epsilon Euskadi; y la construcción de un circuito en los terrenos que todavía ocupa el Ejército cerca de Vitoria. Los tres proyectos han fracasado y en dos de ellos, Hiriko y Epsilon, sus responsables han pasado por el Palacio de Justicia.

Todo el riesgo con dinero público

Hiriko era un vehículo eléctrico, pequeño y manejable ensamblado totalmente en Euskadi. La idea era la misma que en el resto de proyectos estrella del Ejecutivo de Ibarretxe: empresarios y excargos del PNV impulsaban la iniciativa con una minúscula aportación de capital privado y, después, se optaba a desorbitadas cantidades de dinero público que eran quienes financiaban el proyecto. El riesgo, por lo tanto, era prácticamente nulo y el beneficio, económico si se hubiese dado y político en la provincia menos nacionalista del País Vasco, era todo para los mismos.

Pero tras una inversión de unos 20 millones de euros, de Hiriko no se llegó a comercializar ninguna unidad y el proyecto naufragó definitivamente en 2013 tras comerse más de 17 millones de ayudas públicas, la mayoría concedidas por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero como contrapartida al apoyo parlamentario que entonces le prestaba el PNV. Epsilon, la otra locura automovilística de los nacionalistas vascos, se comió más de 50 millones de dinero público.

Antía, Echave, Bengoechea y Achaerandio

Ahora, la titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Vitoria, Eva Román, ha escrito ya el auto de procesamiento y acusa a cuatro de los implicados en el proyecto Hiriko de delitos de malversación de caudales públicos, apropiación indebida, y de fraude fiscal. Si la Audiencia de Álava cree a la jueza y a la Fiscalía, abrirá juicio oral contra Iñigo Antia, exconcejal del PNV en Vitoria y compañero de Alfredo de Miguel -protagonista de la mayor trama corrupta que hasta ahora se ha destapado en el País Vasco-, Jesús Echave, exconsejero de Kutxabank nombrado por el PNV, y dos empresarios cercanos al partido: José Luis Bengochea y Fernando Achaerandio.



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