Elecciones 10-N Las seis claves que marcarán el resultado del 10-N

La campaña previa a las elecciones de este domingo pasará a la historia no solo por su brevedad, una semana, sino también por su rareza

Debate electoral celebrado el lunes
Debate electoral celebrado el lunes Europa Press

La minicampaña electoral para la repetición de las elecciones generales este domingo 10 de noviembre pasará a la historia no solo por su brevedad, una semana, sino también por su rareza: en los días previos los españoles hemos visto desde la exhumación de los restos del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos hasta una Cataluña incendiada durante una semana entera por los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR) para protestar por la condena a los implicados en el referéndum ilegal de independencia del uno de octubre de 2017.

Unas elecciones que fueron convocadas por el Rey Felipe VI en septiembre pasado tras la decisión del presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, de no someterse a una segunda investidura después del fracaso de la primera el 24 de julio.

Una decisión que el inquilino de La Moncloa tomó al calor de unos sondeos con un resultado muy favorable para él y completamente distinto al apretado que apuntan los tracking ya impublicables, como éste último sondeo de El Periodic de Andorra, que recoge en clave frutera los pronósticos de porcentaje de voto y escaños para la rosa socialista, la gota azul popular, el brócoli de Vox la berenjena morada de Podemos o la naranja de Ciudadanos:

Pensaban el candidato socialista y su equipo que la sentencia ocasionaría protestas en Cataluña, pero nunca una imagen de disturbios que ha traspasado fronteras. Y eso desbarató el plan de que una "mayoría cautelosa" de españoles -incluidos los catalanes constitucionalistas-, como la llamaban los asesores del presidente le llevara en andas hasta los 140/150 escaños en la repetición electoral de este domingo.

Lejos de eso, PP, Ciudadanos y, sobre todo, Vox, han conseguido trasladar a la ciudadanía que lo que está en juego no es (solo) la estabilidad del país sino la unidad de España. Y en el terreno de la unidad nacional, la izquierda en general y los socialistas, en particular, se mueven mal. Si, además, no hay señales de trasvase de voto de Podemos al PSOE -Pablo Iglesias ha logrado que se vea más a Sánchez como culpable de volver a las urnas- y el candidato novedad, Íñigo Errejón, a duras penas ha logrado sacar la cabeza, el panorama es complicado para el partido del Gobierno.

Durante estos diez días en que el presidente y el PSOE no han logrado imponer su agenda social. Se pudo ver en el debate el pasado lunes de los cinco líderes en televisión, donde Santiago Abascal brilló con luz propia ante ocho millones y medio de españoles con propuestas de ruptura en consensos básicos como el Estado de las Autonomías, las acusaciones contra los inmigrantes o la negación del problema de la violencia de género, que no obtuvieron respuesta por sus adversarios; de ahí la subida de Vox en esta última semana en los tracking, a decir de los expertos.

A continuación, seis claves que explican lo sucedido en esta minicampaña electoral tan atípica:

1. Cataluña

Sin duda, ha eclipsado todo debate diferente, incluso el de la desaceleración de la economía española. Ni siquiera que la UE haya rebajado la expectativa de crecimiento de España en 2019 del 2,3% a solo un 1,9% del Producto Interior Bruto (PIB), o que el paro se haya incrementado en casi cien mil personas en octubre, dos torpedos contra la campaña electoral de cualquier presidente que desee revalidar mandato, han podido ganar en atención mediática a todas las noticias que vienen de Barcelona. La pelea del PSOE con PP, Ciudadanos y Vox compitiendo por ver quien es más duro ha borrado todo rastro de debate sobre pensiones, sanidad o educación, los clásicos de una campaña electoral que quiera llamarse tal. 

Bueno, de Barcelona y de la Audiencia Nacional, donde se investiga la presunta conexión del presidente de la Generalitat, Quim Torra, con los siete miembros de los CDR detenidos. Sin duda, lo que ocurra hoy durante la jornada de reflexión en las calles de Barcelona y las principales capitales catalanas, donde los CDR y Tsunami Democrátic han convocado nuevas protestas, puede marcar el devenir de unas elecciones que, a priori, son de continuidad.

2. Franco   

La exhumación de los restos del dictador desde el Valle de los Caídos al cementerio de Mingorrubio (El Pardo) el 24 de octubre, ceremonia ampliamente reflejada por los medios -las principales cabeceras del mundo e informativos de la CNN y la BBC abrieron sus informativos con ello-, no parece haber hecho mucha mella en las encuestas ni a favor ni en contra. Pero el PP no las tiene todas consigo. Y cree que el despegue que está experimentando la formación ultraderechista desde hace semanas tiene su origen en eso, además de Cataluña.

3. El 'tropezón' de la Fiscalía

En cuanto a la metedura de pata más sonada en estos diez días, esta ha sido la protagonizada por el presidente en funciones cuando, el miércoles, dijo en una entrevista en RNE que la Fiscalía "depende" del Gobierno, en un intento de demostrar que su determinación para traer a España al huido expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, va en serio. Inmediatamente, los partidos se le echaron encima, todas las asociaciones fiscales protestaron y hasta el abogado de Puigdemont, Gonzalo Boye, tiró de ironía:   

Ese mismo día, la Justicia británica denegaba por "desproporcionada" -luego se desdijo de este calificativo- la entrega a España de la ex consejera del Govern también huida, Clara Ponsatí, y eso acabó de echar por tierra la vehemencia presidencial contra los fugados tras el 1-O de 2017.

Al día siguiente de la metedura de pata y de lo de Ponsatí, el jueves, y para evitar que sus palabras puedan ser utilizadas por Puigdemont y su defensa -ya han sido incorporadas a sus alegaciones ante la Corte en Bélgica-, el presidente del Gobierno se desdijo y acabó achacando sus palabras al cansancio de tantos días de campaña electoral. 

4. El perro de Rivera

No hay campaña que se precie en la que algún candidato o candidata nos sorprenda con sus peinados, sus trajes o complementos varios que sirvan para atraer la atención del público. Máxime si ese candidato, caso de Albert Rivera, está hundido en los sondeos desde hace semanas y sobrepasado por Vox. El caso es que el dirigente naranja subió a las redes este vídeo enseñando cómo estaba preparando el debate del lunes; en pocos minutos se convirtió en tendencia:

Claro, que después del perro Lucas llegó el debate y ahí Rivera ya no pudo contener su afición por aportar elementos que le distingan claramente de sus adversarios. A Sánchez le sacó un trozo de adoquín como los que los CDR tiran a la Policía en los disturbios de Barcelona, y hasta a Abascal le sacó recortes de fotos sobre su pasado como empleado de Esperanza Aguirre en un 'chiringuito' de la Comunidad de Madrid a 80.000 euros/año de sueldo.

5. El debate 

En unas elecciones el debate televisado en horario de máxima audiencia es la estrella. Y si la campaña dura solo una semana, mucho más. El del lunes no fue el más visto de la historia, pero sí que puede haber decantado tendencias entre los casi dos millones de indecisos que, mayoritariamente, votaron el pasado 28 de abril a Ciudadanos y, en segundo lugar al PSOE. Tanto Sánchez como Rivera pugnaron durante el debate por su voto, con Pablo Casado terciando por si podía robar algún voto más a Rivera.

Dos horas y media en un programa que empezó un lunes a las 22.00 y acabó a las 00.40 de un martes no festivo era una apuesta segura a que solo sería visto la primera hora. Muy pocos españoles pudieron permitirse ver en su integridad un espectáculo televisivo en el que brilló con luz propia Santiago Abascal, entre otras razones porque le dejaron varios de sus adversarios. No fue el caso ni de Rivera ni de Pablo Iglesias, que se enzarzó con el dirigente de Vox a propósito de las víctimas del terrorismo y de la Ley de Memoria Histórica y la Guerra Civil.   

6. Podemos aguanta 

Precisamente ese papel en el debate, bien visto por los morados, ha complicado la estrategia del PSOE, que pasaba por robarle votos y escaños a Podemos. Y ya ha recalcado Iglesias en las entrevistas posteriores al debate que si Pedro Sánchez quiere ser presidente del Gobierno será con él de vicepresidente o nada. Toda una declaración de intenciones del secretario general de Podemos, que se estaría beneficiando en estas últimas horas del rechazo de la izquierda al decreto ley del Gobierno anunciando que va a cerrar web cuando la "seguridad nacional" lo requiera.

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