Política

La paradiplomacia catalana fuerza a Borrell a defender su honor ante congresistas nativos americanos

Castigado por las protestas sociales, el Gobierno de Quim Torra se ha propuesto reactivar su maquinaria propagandística y retomar con mayor intensidad el relato del 'procés'. La primera 'víctima' en el exterior ha sido Borrell

José Borrell, ministro de Asuntos Exteriores y exconsejero de Abengoa.
José Borrell, ministro de Asuntos Exteriores y exconsejero de Abengoa. Efe.

El ministro de Exteriores, Josep Borrell, se ha visto obligado a movilizar a la embajada y a la red de oficinas consulares en Estados Unidos para defender su honor ante los gabinetes de los congresistas nativos americanos después de que el nuevo consejero de Exteriores de la Generalitat, Alfred Bosch, denunciase por carta ante cuatro de ellos la "crueldad" del ministro español por sus recientes comentarios sobre los indios y la independencia estadounidense.

Castigado por las protestas sociales, el Gobierno de Quim Torra se ha propuesto reactivar su maquinaria propagandística y retomar con mayor intensidad el relato del procés. Si en el plano nacional el president salió de su escondite para divulgar una carta remitida a los presidentes del Congreso y el Senado y a la delegada del Gobierno en Cataluña en la que declinaba su invitación a conmemorar el día de la Constitución; en el ámbito internacional fue el consellerBosch el encargado de hacer pública su iniciativa epistolar para denunciar las palabras de Borrell pese a que este ya se había disculpado.

Estamos utilizando nuestros canales diplomáticos para contextualizar las declaraciones y dar a las oficinas de los congresistas las explicaciones oportunas"

"Estamos utilizando nuestros canales diplomáticos para contextualizar las declaraciones y dar a las oficinas de los congresistas las explicaciones oportunas, tal y como ya ha hecho el propio ministro", explican fuentes de Exteriores. Y apuntan que en las embajadas "están en contacto con los gabinetes de los congresistas".

Para cuando el jefe de la diplomacia española quiso rectificar las declaraciones públicas que realizó en un acto de la UCM en las que minimizaba el exterminio de indígenas en EEUU -"lo único que habían hecho era matar a cuatro indios"- la paradiplomacia catalana ya estaba manos a la obra para trasladar su versión a la comunidad nativa del país.

En su misiva, la cual hizo llegar a la prensa antes de que los propios congresistas reaccionaran a ella, Bosch cargó contra Borrell por "la crueldad e insensibilidad con el genocidio de los nativos americanos" y le acusó de una profunda ignorancia sobre la historia norteamericana precolonial, postcolonial y revolucionaria.

También incidió en que la Generalitat quería desvincularse de las "desafortunadas y desinformadas declaraciones" del titular de Exteriores y expresar su apoyo a la comunidad indígena, el reconocimiento a su historia, la búsqueda de reparación y el derecho de representación. Bosch sumaba así un capítulo más al libro de desencuentros entre la representación española en el exterior y las autoridades catalanas.

De 'Els Segadors' a los nativos

En EEUU, en concreto, el comportamiento del gobierno catalán ha ido variando según el nivel de tensión existente con el Ejecutivo español. Hace unos cinco meses, el presidente de la Generalitat de Cataluña aprovechó su turno de palabra durante la recepción oficial de inauguración del festival cultural Smithsonian Folklife en Washington para aludir a la crisis política catalana y a los dirigentes independentistas encarcelados, a los que calificó de "presos políticos".

Ante la mirada atenta del entonces embajador español en EEUU, el exministro de Defensa Pedro Morenés, el presidente catalán y su séquito terminaron la intervención entonando Els segadors, el himno de Cataluña, por lo que Morenésdesmintió las palabras de Torra y aseguró, entre otras cosas, que en España no existían "presos políticos". La delegación catalana, capitaneada por un indignado Torra, decidió abandonar el evento.

El comportamiento del gobierno catalán en el exterior ha ido variando según el nivel de tensión existente con el Ejecutivo español

A mediados de noviembre, en plena fase de deshielo entre el Gobierno de Sánchez y las fuerzas independentistas a tenor de los Presupuestos Generales del Estado, el hasta ahora conseller de Acción Exterior, Ernest Maragall, rebajó el tono de Torra durante la reapertura de la oficina que sirve de delegación de la Generalitat en Washington, la primera de las que ha regresado a la actividad fuera de Europa desde que se cerraron en aplicación del artículo 155.

Ahora, con Maragall centrado en la carrera por la alcaldía de Barcelona, Bosch toma el mando y, en plena revuelta social contra la Generalitat, aprovecha para retomar el relato del procés y los "presos políticos"y crear un conflicto diplomático con los congresistas nativos americanos Deb Haaland, Sharice Davids, Markwayne Mullin y Tom Cole, además de con otras asociaciones como la National Congress of American Indians, la Native American Rights Fund y el Native American Caucus. Algunas de ellas ya le están tachando de "racista".



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