Política

Pablo Casado tropieza en la tercera 'piedra' de su corto mandato

Tras conseguir la salida de la exvicepresidenta y rival, Santamaría, y luego de Cospedal por los audios del ex comisario Villarejo, afronta ahora la decisión de mantener a Cosidó por sus WhatsApp sobre el Poder Judicial

Pablo Casado lleva menos de cuatro meses en la Presidencia del PP y está a punto de tropezar en la tercera piedra; demasiadas para tan corto período de tiempo, a los ojos de varios de sus conmilitones y de muchos observadores de la política española.

Empezó driblando la incómoda sombra de su rival en las primarias del congreso extraordinario del partido, la exvicepresidenta Soraya Saenz de Santamaría,que, visto lo visto que ha pasado después, fue un juego floral. Porque la ex número dos de Mariano Rajoy en el Ejecutivo durante los últimos siete años no le puso demasiados problemas para hacer mutis por el foro y volver a la vida privada (o casi, que va a ser miembro del Consejo de Estado en los próximos años).

Con su marcha, parecía que se le despejaba el camino al joven líder popular, pero una bomba de efectos retardados estaba a la vuelta de la esquina presta para estallar en noviembre: los audios del excomisario José Manuel Villarejo entrando de forma cuasi clandestina en la sede del PP para hablar del caso Gürtel de la mano de Ignacio López del Hierro, pareja de la exsecretaria general María Dolores de Cospedal.

Para casado, prescindir de Cospedal, quien decantó el congreso del PP a su favor y en contra de Santamaría fue un golpe duro pero el líder popular logró sobrevivir

Escuchar a Cospedal hablar en franca cordialidad con López del Hierro y con ella sobre que sabía o dejaba de saber la Policía de la caja B del PP fue demasiado incluso para un partido que ha aguantado carros y carretas sin dimisiones y con personalidades entrando y saliendo de prisión. Pero conocer que Rajoy se declaraba completamente ajeno fue lo que decantó a Casado a tomar medidas. 

La exsecretaria general se resistió: primero dejó la Ejecutiva del PP, pero era cuestión de tiempo que dejara su escaño en el Congreso porque Casado, sintiéndolo mucho, no podía permitir que su madrina -ella decantó el congreso contra Santamaría poniendo a disposición del hoy presidente del PP sus compromisarios- llegara viva políticamente hablando a las elecciones andaluzas del 2 de diciembre.

Esta iba a ser la tercera piedra en la que estaba previsto que tropezara el presidente del PP, con un candidato la Presidencia de la Junta, Juan Manuel Moreno Bonilla, que no es de los suyos -Arenas y él pusieron toda la carne en el asador para que Santamaría ganara el congreso de julio- y al cual todas las encuestas auguran un fracaso notable.

Casado evita respaldar a Cosidó

Casado, que se ha bajado a Andalucía para hacerse corresponsable del desastre desde la misma noche electoral -aceptado la eventual dimisión de Moreno Bonilla y convocando un congreso del PP andaluz- se ha encontrado con que la tercera piedra no es esa sino un inopinado WhatsApp del portavoz del Grupo Popular en el Senado, Ignacio Cosidó, diciendo a los 146 senadores populares, nada menos, que el partido va a "controlar la Sala Segunda del Supremo desde atrás".

El mensaje ha provocado la renuncia del candidato a presidir el Tribunal Supremo, Manuel Marchena, y ha puesto a Casado el la tesitura de obligar a Cosidó a dimitir. Él dice que no se va porque cuenta con el repaldo de su líder, pero Casado, este martes, solo dijo que ese mensaje de WhatsApp "cuenta con mi rechazo". y ha evitado respaldar a Cosidó. Veremos.



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