El combate dialéctico de este miércoles entre la portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, y el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, dejó un mal sabor de boca en la bancada popular, donde un buen número de diputados no entendieron que se desviasen los focos que apuntaban a un ministro del Interior acorralado, Fernando Grande-Marlaska, para colocarlos en unos hechos acaecidos durante el franquismo.

Nadie en el PP discute la oratoria de Álvarez de Toledo cuando se pone ante los micrófonos, sea en la Cámara baja o en los medios de comunicación. Y que saque de sus casillas a los principales dirigentes del PSOE y Podemos. Otra cosa son los recursos de los que echa mano. Muy comentado hace unas semanas fue la petición a Pedro Sánchez para que se sometiese a una cuestión de confianza en mitad de la pandemia, una solicitud que Casado se resistió a verbalizar y que pocos entendieron.

Luego vinieron unas críticas contra La Sexta con las que la dirección del PP no se sintió cómoda pues se asemeja al estilo que utiliza Vox con los medios y ayer, además de etiquetar de "terrorista" al progenitor del líder de Podemos en un discurso que lo traía preparado, calificó a Iglesias hijo de "burro de Troya de la democracia".

"No me preocupan las formas, pero sí los contenidos", resume a Vozpópuli un compañero de bancada de la portavoz del PP. "Hablamos de unos hechos que ocurrieron en el franquismo. Eso nos lleva a un debate tremendo pues es el FRAP del franquismo", recuerda otra señoría.

Cayetana Álvarez de Toledo llama "terrorista" al padre de Pablo Iglesias

El Frente Revolucionario Antifascista y Patriota fue una organización antifranquista nacida en 1973 al calor del Partido Comunista Español (marxista-leninista), una de las escisiones del PCE. El padre de Iglesias pasó ese año varios meses en la cárcel de Carabanchel por propaganda ilegal sobre el Primero de Mayo.

La primera víctima mortal de la organización se produjo ese 1 de mayo de 1973, cuando militantes del FRAP acudieron a la manifestación con armas blancas, con el resultado de que un policía murió acuchillado, pero Iglesias padre nunca fue acusado de este crimen, sino de repartir propaganda. Y fue defendido en el juicio ante el Tribunal de Orden Público por José Bono, por entonces un joven abogado que aún no había entrado en política. Los peores atentados terroristas del FRAP se cometieron en 1975, en los estertores del franquismo, y su disolución llegó en 1978 con la llegada de la democracia.

También causó "sorpresa" entre los diputados del PP que Álvarez de Toledo acusase de "terrorista" al padre del vicepresidente segundo con el precedente del eurodiputado de Vox, Hermann Tertsch, quien el año pasado fue condenado a pagar 15.000 euros a Francisco Javier Iglesias por “intromisión ilegítima y una vulneración del derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen”. Se arriesga, por tanto, a seguir la misma suerte.

Respaldo de Casado

Del mismo modo, hay cierto consenso en el grupo parlamentario del PP en que la portavoz mantiene el respaldo de Casado, quien sigue creyendo a pies juntillas que hizo bien en recuperarla para el partido -en 2015 dio un portazo a Mariano Rajoy poco antes de las elecciones generales de ese año- y en promocionar su perfil independiente y liberal que llevó a Ciudadanos a ofrecerle el año pasado ir en sus listas por Madrid de cara al 28-A.

Cuando Álvarez de Toledo subió ayer al estrado, el líder del PP estaba en su escaño para arroparla en el cruce de acusaciones con el vicepresidente segundo. Sin embargo, no pasó desapercibido entre los diputados del PP que Casado llegase al hemiciclo con otros dirigentes del partido, pero que no estuviera ella a su lado.

O que la portavoz "vaya por libre", según las fuentes consultadas por Vozpópuli, al sacar a colación el pasado del padre de Iglesias cuando sabía que la estrategia del PP era ir contra Grande-Marlaska en la sesión de control. Tres de las cuatro preguntas parlamentarias se habían cambiado la víspera para acorralar al ministro del Interior.

La portavoz del PP ha perdido foco en las últimas semanas, una situación que ha sido comentada en las filas populares, aunque las citadas fuentes niegan que tenga que ver con el hecho de que Álvarez de Toledo no sea la representante del partido en la nueva comisión para la reconstrucción que acaba de ponerse en marcha en la Cámara baja.

La "cacicada" de Batet

"Esa comisión trata asuntos económicos y sanitarios en los que ella no es una experta. Si se hubieran previsto debates sobre libertades civiles, seguro que sí estaría ahí", subraya un diputado del PP sobre Álvarez de Toledo, quien terminó su rifirrafe de ayer con Iglesias lamentando la "cacicada" y una "censura intolerable" el que la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, retirare del diario de sesiones la acusación de "terrorista" al padre de Pablo Iglesias.

Tras el revuelo ocasionado, la portavoz del PP subrayó a Ep que se trataba de un hecho "fáctico" y no una opinión. La decisión de Batet se trata de una potestad que tiene reglamentariamente quien preside la Cámara y que usó en varias ocasiones su antecesora, la diputada del PP Ana Pastor.

El líder de Podemos consideró que las palabras de Álvarez de Toledo son constitutivas de "delito", por lo que pedirá a su padre que ejerza las "acciones oportunas" ante el calificativo dicho. "¿Cómo se llama al que milita en una organización terrorista? ¿Marqués?", respondió en su Twitter la portavoz del PP, muy incómoda cuando le sacan a colación su título nobiliario.