Juicio del 'procés' Forcadell se desmarca del 1-O: "Yo no participé ni dirigí ninguna estrategia"

La expresidenta del Parlament se ha escudado en el reglamento de la Cámara y ha asegurado que no es potestad de la Mesa valorar la constitucionalidad de las resoluciones; también ha asegurado que la declaración unilateral de independencia fue una resolución política sin consecuencias jurídicas

Carme Forcadell, durante el juicio del 'procés'
Carme Forcadell, durante el juicio del 'procés' EFE

"Yo no participé ni dirigí ninguna estrategia". La expresidenta del Parlament Carme Forcadell se ha desmarcado este martes del referéndum del 1-O durante su interrogatorio ante el tribunal que juzga la causa del 'procés'. Ante las preguntas de la fiscal Consuelo Madrigal, ha dicho que se limitó a "cumplir" con sus obligaciones y que éstas no incluían valorar la "constitucionalidad de las resoluciones parlamentarias"; ha asegurado también que la declaración unilateral de independencia (DUI) solo fue una resolución política sin consecuencias jurídicas. 

Forcadell se ha desvinculado de los preparativos del 1-O y ha asegurado que ignora cómo se adquirieron las urnas o papeletas para la celebración del referéndum. "No lo sabe nadie, me gustaría saberlo", ha señalado tras negar que conociera detalles sobre el registro de catalanes en el exterior o de las cartas censales intervenidas a Unipost.

Durante su declaración, ha insistido en más de una ocasión que la DUI fue una resolución política sin consecuencias jurídicas y que lo que se leyó el 27 de octubre en el Parlament fue el preámbulo de la resolución -el cual no se votó- y no las propuestas, que eran dos: una de rechazo al 155 y otra sobre el proceso constituyente.

El debate por la DUI ha continuado y ha subido de tono. Preguntada sobre si aquel día se declaró la independencia de Cataluña, Forcadell solo ha respondido: "Se aprobaron dos resoluciones". Ante la respuesta, la fiscal ha espetado en plena Sala si entonces la DUI era "una farsa", a lo que la expresidenta de la Cámara catalana solo ha sabido decir que la política no es una farsa. 

"Un Constitucional politizado"

Forcadell, expresidenta de la Asamblea Nacional Catalana entre 2012 y 2015 antes de dar el salto a las listas de Junts pel Sí, ha acusado al Tribunal Constitucional de estar politizado y ha advertido de que "a veces se equivoca". Sobre los informes de los letrados del Parlament que le informaron de la ilegalidad de algunas de sus decisiones, la expresidenta ha despachado la cuestión recordando que "no eran vinculantes". En definitiva, ha reducido su función como presidenta de la cámara autonómica a una mera función de "ordenar el debate".

Así transcurría el último de los doce interrogatorios a los acusados del procés hasta que la exfiscal general del Estado Consuelo Madrigal ha entrado en el cuerpo a cuerpo con la acusada después de que esta dijese que en los parlamentos "se puede hablar de todo". "¿También se puede hablar de la trata de seres humanos?", le ha espetado de forma irónica la fiscal. Forcadell ha respondido que para ella "el límite siempre fue el respeto a los derechos humanos".

"¿Usted decide los derechos humanos?"

"¿Y quién decide los derechos humanos, usted?", ha insistido la representante del Ministerio Público en un intento de llevar el intercambio hasta el final. La acusada ha respondido que los derechos están en la Constitución, lo que sirvió a Madrigal para recordar que es el Tribunal Constitucional el encargado de interpretar la Carta Magna y no la presidenta del Parlament de Cataluña.

Esta diferencia de criterios se ha manifestado en otras fases del interrogatorio como cuando Madrigal le ha indicado que los Parlamentos hacen leyes que obligan a los ciudadanos. Por su parte, Forcadell ha declarado que si el legislador quisiera que las cámaras solo tomasen decisiones jurídicas no hubiese puesto diputados en ellas. "Nosotros tomamos decisiones políticas".   

Los jueces (de izda. a dcha.) Andrés Palomo, Luciano Varela, Andrés Martínez Arrieta, el presidente del tribunal Manuel Marchena, Juan Ramón Verdugo, Antonio del Moral y Ana Ferrer .
Los jueces (de izda. a dcha.) Andrés Palomo, Luciano Varela, Andrés Martínez Arrieta, el presidente del tribunal Manuel Marchena, Juan Ramón Verdugo, Antonio del Moral y Ana Ferrer . EFE

Forcadell ha negado también haber participado en reuniones para gestar el referéndum. Lo único que sí ha admitido es la que tuvo lugar en 2016, antes de que el expresidente catalán Carles Puigdemont se sometiera a la cuestión de confianza en la Cámara catalana, donde luego se planteó la celebración del referéndum. En este sentido, ha asegurado que nunca tuvo "nada que ver" con el programa electoral de la coalición.

Sobre las propuestas de resolución vinculadas con el referéndum de autodeterminación, la expresidenta se ha escudado en que todas eran congruentes con el debate y que no era su trabajo "entrar en el fondo" de los escritos "ni valorarlos". "No es potestad de la Mesa valorar la constitucionalidad de las resoluciones parlamentarias ni entrar en el fondo de las resoluciones parlamentaria", ha dicho.

"No era voluntad de la Mesa desoír"

La expresidenta del Parlament se ha apegado a la estrategia de otros compañeros de banquillo y, aunque ha dicho tener respeto por el Constitucional, ha criticado su "politización" en los últimos años. En este sentido, ha indicado que lo que pedía el tribunal era "una cosa imposible". "Cómo puede convertirse la mesa del Parlamento en un órgano censor", ha zanjado.

El debate sobre los mandatos del Constitucional ha ocupado gran parte de la declaración de Forcadell, quien, durante su casi hora y media de comparecencia, ha señalado que no era voluntad de la Mesa "desoír" los mandatos del tribunal. 

Forcadell, que se encuentra en prisión desde marzo de 2018, llega al banquillo después de que el resto de acusados declararan ante el Tribunal Supremo. Tras dos semanas de sesiones maratónicas, la expresidenta del Parlament ha sido interrogada para contar su versión de lo que ocurrió en la Cámara catalana en septiembre de 2017 cuando se aprobaron las leyes de desconexión y se permitió la votación de la declaración unilateral de la independencia (DUI).

17 años de prisión

Por estos hechos, la Fiscalía la considera "promotora" del 1-O como principal representante del Poder Legislativo en Cataluña. Para ella, el Ministerio Público pide 17 años de prisión por un delito de rebelión, mientras que la Abogacía del Estado solicita una pena de 10 años al ver un delito de sedición.

En un recurso presentado el pasado enero, Forcadell se desvinculó de la organización del 1-O. Alegó que como presidenta del Parlament, no participó en la "toma de decisión de convocar un referéndum" ni tampoco intervino "de ninguna forma" en la "dirección, promoción, preparación y/o ejecución" del 1-O.

Durante la primera sesión del juicio, la abogada Olga Arderiu solicitó la expulsión de Forcadell del procedimiento, alegando que únicamente se le imputan actuaciones que estaban protegidas por la inviolabilidad parlamentaria.

Este mismo martes, la defensa de Forcadell ha presentado una demanda ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) contra el auto del Tribunal Supremo y las resoluciones posteriores del Tribunal Constitucional que mantienen a la expresidenta del Parlament en prisión provisional.



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